
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expuso en un informe reciente vulneraciones a los derechos laborales y sindicales de los profesionales de las misiones médicas de Cuba en el exterior.
El documento, elaborado junto a la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA), identificó prácticas que afectan la libertad y la dignidad de los trabajadores de la salud cubanos enviados a diferentes países.
El informe de la CIDH y la REDESCA reúne testimonios de profesionales sanitarios cubanos que participaron en misiones internacionales. Muchos de ellos relataron condiciones de trabajo marcadas por remuneraciones insuficientes, ausencia de contratos claros y desconocimiento de los términos laborales.

Además, mencionaron la inexistencia de libertad sindical y la imposibilidad de conformar sindicatos independientes, lo que limita la negociación colectiva y el derecho de huelga.
Según la CIDH, estos testimonios provienen de misiones desplegadas en al menos 109 países, con una concentración significativa en Venezuela, donde 50 de los 71 profesionales entrevistados prestaron servicios.

Algunos profesionales señalaron que la dictadura cubana retuvo hasta la mitad de sus salarios, entregando el resto al finalizar la misión, lo que, según el informe, busca asegurar el cumplimiento de los contratos.
En caso de abandonar la misión antes de lo pactado, los trabajadores pierden el dinero retenido y enfrentan sanciones adicionales, como la prohibición de regresar a Cuba y la imposición de penas privativas de libertad.
La CIDH documentó también restricciones a la libertad de movimiento y circulación, como el retiro de pasaportes al llegar al país anfitrión y la exigencia de autorizaciones para salir de Cuba.
Estas medidas afectan la posibilidad de reunificación familiar, ya que los trabajadores son asignados en función de vínculos familiares y enfrentan obstáculos para mantener relaciones personales en las comunidades donde prestan servicios.

A pesar de las críticas, los trabajadores de la salud reciben un salario en dólares superior al que percibirían en Cuba. Sin embargo, organizaciones como Prisoners Defenders aseguran que la dictadura cubana retiene cerca del 85% del pago que abonan los países anfitriones.

Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, los ingresos de Cuba por la exportación de servicios profesionales oscilan entre USD 6.000 y 8.000 millones anuales, lo que representa más del 40 % de las exportaciones totales de la isla en el periodo 2018-2020, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Cuba.
Las misiones médicas cubanas, activas desde hace más de seis décadas, han enviado a más de 600.000 profesionales a 165 países.

La mayoría de las misiones recientes han tenido lugar en América Latina y África, aunque también se han desplegado brigadas en países como Italia y Qatar.
En los últimos meses, algunos de países de América como Honduras, Guatemala, Jamaica, Antigua y Barbuda, Bahamas, Granada, Guyana y Trinidad y Tobago suspendieron o modificaron sus acuerdos de cooperación médica con Cuba.
La Habana ha rechazado reiteradamente las acusaciones de explotación laboral y trabajo forzoso, afirmando que las misiones son voluntarias y se enmarcan en la solidaridad internacional.
(Con información de EFE)
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