
Los seis miembros de la tripulación de un avión cisterna estadounidense KC-135 murieron en un accidente en el oeste de Irak el 12 de marzo. El aparato se estrelló durante la tarde y las autoridades descartan por ahora que se haya debido a un ataque hostil.
Mientras continuaban las labores de investigación, Washington sostiene que el siniestro no fue provocado por fuego enemigo, aunque algunas milicias proiraníes afirmaron que la nave fue derribada por un misil.
La información inicial indicó que el accidente ocurrió hacia las 14:00 (hora del este de EEUU, 19:00 GMT). De acuerdo con el balance oficial, cuatro militares fallecieron y se buscaba el paradero de los otros dos, que más tarde fueron confirmados como fallecidos.
Investigación oficial tras el accidente aéreo en Irak
Las autoridades estadounidenses abrieron una investigación para esclarecer lo sucedido. En su comunicado oficial afirmaron que la caída del avión no se debió a fuego enemigo ni a fuego amigo, descartando la posibilidad de un ataque.
Según los primeros indicios, el accidente se desencadenó en medio de una operación de abastecimiento de combustible a otra aeronave.
Reclamos y versiones cruzadas sobre la causa del siniestro
Por su parte, la milicia proiraní Resistencia Islámica en Irak reivindicó el derribo y afirmó haber atacado la aeronave con sistemas de defensa aérea. También comunicó un supuesto ataque a una segunda nave estadounidense, que habría realizado un aterrizaje de emergencia.
Autoridades iraníes respaldaron estas declaraciones. Un portavoz del Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya sostuvo que la nave fue “alcanzada por un misil de los grupos de resistencia en el oeste de Irak”, lo que ocasionó su caída. Posteriormente, la Guardia Revolucionaria afirmó que el avión abastecía a un caza y que murieron seis tripulantes, una cifra mayor que la reconocida por Estados Unidos.
Washington, sin embargo, mantiene la versión de un accidente sin participación violenta y no reconoce impactos de misiles ni ataques a otros aviones.
Antecedentes de la Resistencia Islámica en Irak
La Resistencia Islámica en Irak está integrada por varias milicias asociadas a las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), organización creada en 2014 para combatir al Estado Islámico. Desde 2016, las FMP se integraron formalmente a las Fuerzas Armadas iraquíes y, en su mayoría, agrupan facciones chiíes cercanas a Irán.
Algunas de estas milicias han sido señaladas por Estados Unidos debido a su implicación en ataques contra intereses estadounidenses y varias han sido designadas como organizaciones terroristas, lo que refleja la persistente tensión regional.
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