El gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas kurdas sellaron un acuerdo para consolidar el alto el fuego

Un histórico pacto entre el gobierno central y las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por kurdos, establece la retirada de combatientes, integración de fuerzas y garantías para la población kurda en pleno proceso de reunificación nacional

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Miembros de las Fuerzas Democráticas
Miembros de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por los kurdos, hacen cola para resolver su situación con el gobierno sirio en Raqqa, Siria, el 27 de enero de 2026. REUTERS/Karam al-Masri

Las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), lideradas por kurdos, anunciaron este viernes un nuevo acuerdo con el gobierno central en Damasco para consolidar el cese al fuego que puso fin a semanas de enfrentamientos y establecer pasos hacia la integración de ambas partes. El pacto surge en un momento en que las nuevas autoridades sirias intentan afirmar su control tras la salida de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, después de casi 14 años de guerra civil.

El acuerdo contempla que combatientes de ambos bandos se retirarán de las líneas de frente. Las fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior podrán ingresar a las ciudades de al-Hassakeh y Qamishli, ubicadas en el corazón kurdo y hasta ahora vedadas a la presencia estatal, mientras que las fuerzas policiales kurdas mantendrán patrullas en esas zonas. Posteriormente comenzará la integración formal de efectivos de las SDF en las estructuras militares gubernamentales.

Está previsto crear una nueva división militar en la provincia de Hassakeh, conformada por tres brigadas de la SDF, y una brigada adicional en la provincia de Alepo. Además, las instituciones locales del gobierno autónomo kurdo del noreste, que funcionó como zona de facto independiente, serán absorbidas por el aparato estatal, aunque no se ha precisado el calendario de implementación.

El acuerdo incluye también garantías de derechos civiles y educativos para la población kurda, así como el retorno de los desplazados a sus lugares de origen. Según el texto difundido por ambas partes, el objetivo es “unificar el territorio sirio y lograr la plena integración regional mediante la cooperación y la reconstrucción”. El gobierno confirmó el pacto, y la agencia oficial SANA detalló que la integración de combatientes kurdos se realizará individualmente y tras controles de seguridad, en un esfuerzo por equilibrar la demanda kurda de mantener unidades propias con la exigencia estatal de disolverlas.

No se abordó el futuro de las unidades femeninas de combate de la SDF, un punto sensible dada la composición conservadora de las nuevas autoridades de Damasco. Elham Ahmad, alta funcionaria de la administración autónoma kurda, afirmó en conferencia con periodistas que espera que esas unidades sean incorporadas a las brigadas en el noreste.

Voluntarios kurdos armados posan para
Voluntarios kurdos armados posan para una fotografía mientras hacen guardia en un puesto de control en Qamishli, Siria, el 26 de enero de 2026. REUTERS/Orhan Qereman

Estados Unidos y Francia actuarán como garantes del acuerdo. Ahmad confirmó contactos con Turquía sobre el proceso, país que considera a la SDF una organización terrorista por sus vínculos con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). El enviado estadounidense para Siria, Tom Barrack, calificó en X el acuerdo como un “profundo y histórico hito en el camino de Siria hacia la reconciliación nacional, la unidad y la estabilidad duradera”, y elogió el sacrificio y la resiliencia del pueblo kurdo. Barrack también aplaudió un reciente decreto del presidente interino Ahmad al-Sharaa que reconoce el kurdo como lengua nacional junto al árabe y declara el Nowruz como día festivo oficial, además de restituir la ciudadanía a decenas de miles de kurdos despojados por medidas censales de 1962.

En las últimas semanas, las SDF habían cedido vastos territorios de mayoría árabe al avance gubernamental, tras años de controlar esas áreas como resultado de la campaña contra el grupo Estado Islámico apoyada por una coalición liderada por Washington. Con la caída de al-Assad, Estados Unidos ha redefinido su relación con los kurdos y optado por mediar entre las partes, sin intervenir militarmente en los recientes enfrentamientos.

Familiares de detenidos que fueron
Familiares de detenidos que fueron liberados de la prisión de al-Aqtan se reúnen en una calle, tras el control de la prisión por el gobierno sirio, en Raqqa, Siria 24 de enero 2026. REUTERS/Karam al-Masri

El acuerdo mantiene el cese al fuego vigente y establece una “integración gradual” de las instituciones militares y civiles kurdas, así como la retención de los empleados en sus cargos. El gobierno asumirá el control de todas las instituciones y pasos fronterizos, unificando formalmente el territorio bajo su mando. El pacto prevé la integración de tres brigadas kurdas en Hasakeh y otra en Kobane, símbolo de la resistencia contra el Estado Islámico.

Aunque el pacto responde parcialmente a las demandas kurdas, como la formación de brigadas en zonas de mayoría kurda, expertos señalan que el texto es vago respecto a cuestiones clave de descentralización administrativa y de seguridad. Según Lars Hauch, especialista en Siria, el acuerdo “parece más un memorando avanzado de entendimiento” y su aplicación requerirá nuevas negociaciones.

El acuerdo fue recibido con cautela entre la población kurda. Según Raman Sido, residente de Qamishli, la principal ventaja será desactivar la tensión kurdo-árabe y alejar el riesgo de nuevos conflictos, aunque persisten dudas sobre la implementación y el modelo administrativo. Otros, como el comerciante Abu Ali, expresaron desconfianza hacia el gobierno central, recordando episodios recientes de violencia estatal contra minorías.

(Con información de AFP y AP)