
Sébastien Lecornu, primer ministro de Francia, superó el martes dos nuevas mociones de censura impulsadas por la extrema derecha y por parte de la izquierda, lo que le permite avanzar hacia la aprobación definitiva de los presupuestos de 2026, que podrían quedar ratificados a comienzos de la próxima semana.
La moción presentada por partidos de izquierda —sin el respaldo del Partido Socialista— surgió como reacción a la decisión de Lecornu de invocar nuevamente el artículo 49.3 para aprobar la parte de gastos y la totalidad del presupuesto general del Estado para 2026 sin votación parlamentaria.
La propuesta reunió solo 267 votos (cuando se requerían 289), según anunció la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet.
Como se preveía, la Asamblea Nacional rechazó también la moción presentada por la Agrupación Nacional (extrema derecha) y sus aliados, que fue debatida y votada posteriormente y obtuvo únicamente 140 votos a favor.
El fracaso de ambas mociones implica que el proyecto de ley de presupuestos avanzará a segunda lectura, tras su paso por el Senado.
Lecornu ya había superado otras dos mociones de censura relacionadas con los presupuestos el pasado viernes, entonces referidas a la parte de los ingresos; en esta ocasión, los intentos de censura giraron en torno a la parte de los gastos.
El proyecto de presupuestos, que el Gobierno negoció con los socialistas y la derecha moderada, sigue avanzando en su trámite y será examinado este jueves por el Senado, donde los conservadores cuentan con mayoría absoluta y se prevé que rechacen el texto en su totalidad.
Este rechazo acelerará el proceso parlamentario, ya que permitirá que el proyecto regrese el mismo viernes a la Asamblea Nacional para una segunda lectura. Se espera que, una vez más, el primer ministro Sébastien Lecornu recurra al artículo 49.3 para adoptar las cuentas sin votación parlamentaria, lo que lo expondrá a otras dos mociones de censura, que podrían ser debatidas a principios de la próxima semana.
Si, como se anticipa, estas mociones también fracasan, los presupuestos de 2026 quedarán definitivamente aprobados, lo que representará un respiro para el Ejecutivo y para el presidente Emmanuel Macron.
Hace solo unos meses, el futuro del Gobierno de Lecornu parecía incierto, pero el primer ministro ha logrado maniobrar en una Asamblea donde carecía de mayoría, cumpliendo la principal tarea encomendada por Macron: la adopción de las cuentas para este año.
De no haberse conseguido la aprobación de los presupuestos, Macron se habría visto forzado a disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones legislativas anticipadas, en las que los sondeos pronosticaban una nueva caída de los votos oficialistas y un avance de la extrema derecha.
Para evitar ese escenario, el primer ministro Sébastien Lecornu realizó concesiones clave a los socialistas, como el mantenimiento del gasto social y de los subsidios de desempleo, así como la congelación de los impuestos a los particulares. A estas medidas se suma la decisión previa de mantener congelada la edad mínima de jubilación en 64 años, logro alcanzado a finales del año pasado para facilitar la aprobación de las cuentas de la Seguridad Social.
El proyecto presupuestario del Ejecutivo prevé mantener el déficit público en el 5% del PIB, en línea con la trayectoria descendente comprometida con Bruselas, y aspira a reducirlo por debajo del 3% en 2029.
Para alcanzar estos objetivos, las cuentas contemplan recortes significativos en los gastos de funcionamiento del Estado, con la excepción de los ministerios de Defensa —que verá incrementado su presupuesto para responder al actual contexto geopolítico—, Interior, Justicia, Educación y Transición Energética.
El proyecto de presupuestos del Gobierno también contempla la prórroga del impuesto especial a las grandes empresas, una medida ya aplicada en las cuentas de 2025, que espera recaudar unos 8.000 millones de euros de las 300 mayores sociedades del país.
(Con información de EFE)
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