
Las intensas lluvias y tormentas que han azotado el sur de África desde octubre han provocado una grave crisis humanitaria, con Mozambique y Sudáfrica como los países más afectados. El saldo de víctimas mortales asciende a al menos 150 personas, según cifras de las autoridades, mientras que los daños materiales y el desplazamiento de comunidades continúan en aumento. La magnitud del desastre ha obligado a las autoridades a priorizar el rescate y la protección de vidas humanas, en medio de alertas por la posibilidad de nuevas precipitaciones y ciclones.
En Mozambique, el Instituto Nacional de Gestión de Desastres (INGD) contabilizó el lunes más de 110 personas fallecidas desde el inicio de la temporada de lluvias en octubre, con 14 muertes registradas solo en la última semana. El portavoz presidencial, Inocêncio Impissa, detalló que cerca de 600.000 habitantes han resultado afectados principalmente en las provincias de Gaza y Maputo, así como en la capital del país. Además, las inundaciones han destruido 1.160 viviendas, dañado otras 65.000, y anegado 24 centros de salud y 43 escuelas, según datos oficiales. Las lluvias, sumadas al aporte de agua desde países vecinos, han dejado incomunicada por carretera la capital Maputo respecto al resto del país.
Las consecuencias para la población han sido dramáticas. Más de 49.000 personas han sido evacuadas a centros de acogida, según informó el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Entre los desplazados, se han reportado situaciones extremas como el caso de una mujer obligada a dar a luz en un tejado durante el desbordamiento de los ríos. La organización Save the Children advirtió que miles de niños se encuentran en riesgo, ya que muchos centros de desplazados albergan tanto a personas como a ganado, generando problemas de salud e higiene. La apertura de 14 compuertas de la presa de Massingir liberó 17.000 metros cúbicos de agua por segundo, lo que provocó el desbordamiento del río Limpopo y la inundación de la ciudad de Chókwè, desplazando a miles de personas.
El presidente Daniel Chapo canceló su participación en el Foro Económico Mundial en Davos para coordinar las operaciones de emergencia en las zonas anegadas. Durante una visita a la provincia de Gaza, Chapo instó a los ciudadanos de áreas inundadas a anteponer la salvaguarda de la vida a la protección de sus bienes y condenó los saqueos ocurridos en viviendas y comercios abandonados. En una operación de rescate, el mandatario ordenó adaptar un helicóptero para evacuar a una docena de personas, incluidos niños, que llevaban dos días atrapados en el techo de un minibús en medio de un torrente de agua.
En Sudáfrica, el gobierno declaró el estado de desastre nacional tras el fallecimiento de 37 personas en las provincias de Limpopo y Mpumalanga, fronterizas con Mozambique, como consecuencia de inundaciones y desbordamientos. La decisión busca establecer un enfoque coordinado y multisectorial, informó el Ministerio de Gobierno Cooperativo y Asuntos Tradicionales. El temporal forzó el cierre parcial del Parque Nacional Kruger y ha causado daños generalizados en infraestructuras, agricultura, medio ambiente y el desplazamiento de comunidades. Las lluvias también provocaron la suspensión de clases en varias regiones.
El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, vinculó la crisis a los efectos del cambio climático y subrayó la necesidad de financiamiento internacional para que los países en desarrollo puedan enfrentar eventos meteorológicos extremos. Ramaphosa remarcó que las naciones del sur global “son las que sufren los estragos del cambio climático cuando no han sido responsables de su origen”.
La organización internacional WaterAid calificó la situación como una “crisis climática” y advirtió sobre la posibilidad de nuevas lluvias intensas y ciclones en los próximos días. Además, la entidad suspendió operaciones en tres ciudades mozambiqueñas debido a las inundaciones y reportó la detección de casos de cólera.

Las autoridades mozambiqueñas solicitaron a la ONU más recursos aéreos, ayuda técnica y suministros humanitarios para fortalecer las operaciones de rescate y la distribución de asistencia. La Fuerza Nacional de Defensa de Sudáfrica (SANDF) desplegó un helicóptero y equipos de rescate para apoyar los esfuerzos en Mozambique.
La temporada de lluvias, que comenzó en octubre de 2025, se encuentra en su punto álgido y los meteorólogos prevén más precipitaciones y al menos dos ciclones tropicales hasta marzo, lo que mantiene en vilo a comunidades enteras del sur de África ante la posibilidad de un agravamiento de la emergencia.
(Con información de AFP, EFE y Europa Press)
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