El sistema de subsidios al consumidor que implementó China este año, con el objetivo de respaldar el crecimiento de la economía en torno al 5%, ha generado un impulso inicial en el gasto de los hogares, pero enfrenta señales de agotamiento y plantea desafíos para su sostenibilidad. Con un paquete estimado en 300.000 millones de yuanes (42.000 millones de dólares), equivalente al 0,2% del PBI, las autoridades buscaron incentivar la compra de bienes duraderos como electrodomésticos, aparatos electrónicos y vehículos eléctricos.
Durante los primeros nueve meses del año, las ventas de refrigeradores crecieron un 48,3%, las de vehículos eléctricos un 34,9% y las de aparatos audiovisuales un 26,8%, según reportes de medios estatales recogidos la semana pasada. El ministro de Finanzas, Lan Foan, declaró en septiembre que la política desplegó “dinero real para estimular la vitalidad del consumidor”.
Sin embargo, el efecto de los subsidios parece estar perdiendo fuerza. Analistas advierten que el crecimiento del consumo de este año se ha adelantado, lo que anticipa una caída en las ventas de bienes duraderos en los próximos meses. Hannah Liu, economista para China de Nomura, afirmó que “estas políticas no aumentan los ingresos de los residentes para crear un consumo sostenible”, sino que incentivan compras anticipadas mediante reducciones únicas de precio, generando un efecto de recuperación posterior. Nomura proyecta que las ventas de electrodomésticos podrían descender en torno al 20% interanual y las de automóviles un 2% ya en el cuarto trimestre del año.

El Ministerio de Finanzas de China y la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, principal órgano de planificación estatal, no respondieron a solicitudes de comentarios. Por su parte, Larry Hu, economista jefe para China en Macquarie, estima que los subsidios aportaron cerca de 0,5 puntos porcentuales al PIB anual.
El impacto ya se percibe en el comercio minorista. Shi Xiaolan, vendedora en una tienda de electrodomésticos de Anhui, relató que las ventas cayeron de 13 millones de yuanes en junio a 3 millones en julio y no se han recuperado. “Los clientes compraron con antelación, por lo que nuestras perspectivas no son muy alentadoras”, declaró Shi.
De cara al futuro, diversos especialistas apuestan por cambios en la estrategia. Robin Xing, economista jefe de Morgan Stanley para China, sugirió que Beijing podría orientar los subsidios el próximo año hacia el sector servicios mediante vales para consumo en restaurantes, cines o viajes. Xing argumentó que este mecanismo podría reducir la tendencia a adelantar compras y contribuir a la creación de empleo, favoreciendo efectos indirectos más amplios. Al mismo tiempo, propuso reformas estructurales capaces de transformar el modelo de crecimiento y poner mayor énfasis en el bienestar social de los hogares.
Los datos más recientes mostraron que el crecimiento de las ventas minoristas está rezagado respecto al ritmo general de la economía, reflejando un desequilibrio estructural entre oferta y demanda. El consumo de los hogares chinos se sitúa unos 20 puntos porcentuales por debajo del promedio global, mientras la inversión, centrada en infraestructura y manufactura, permanece 20 puntos por encima, lo que acrecienta la dependencia de la economía de las exportaciones y alimenta la deflación interna. Xing calculó que elevar las transferencias de bienestar social para agricultores y migrantes de 143 a 1.000 yuanes mensuales podría aumentar el consumo hasta el 45% del PIB en cinco años, superando los 10 billones de dólares, aunque admitió que se trata de un escenario ideal.
En la ciudad de Jingzhou, donde el comercio minorista muestra signos de fatiga, comerciantes como Cheng Sha expresaron su preocupación por la continuidad de sus negocios una vez que el efecto de los subsidios se diluya en 2026. Cheng, propietario de una tienda de aire acondicionado, señaló que dos tercios de los vendedores del sector en la ciudad enfrentan dificultades similares. “Toda la ciudad está en la miseria. Las tiendas de diversos sectores cierran una tras otra”, afirmó. “Si la gente no tiene dinero, esos subsidios no pueden estimular el consumo”.
(Con información de Reuters)
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