El petrolero ruso Boracay vinculado a la “flota fantasma” de Rusia, volvió a zarpar este viernes tras haber sido interceptado por las autoridades francesas frente a la costa de Saint-Nazaire, en Bretaña. El episodio generó una dura reacción del Kremlin, cuyo presidente, Vladimir Putin, calificó el operativo como un acto de “piratería”.
La embarcación se dirigió hacia el suroeste con el capitán y su segundo al mando —ambos de nacionalidad china— a bordo. Los dos habían sido arrestados durante el abordaje realizado el miércoles por efectivos de la Marina francesa. Sin embargo, Francia solo llevará a juicio al capitán del petrolero el 23 de febrero en Brest. Se enfrenta a una pena de hasta un año de prisión y una multa de 150.000 euros (176.000 dólares).
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Francia justificó la operación como una acción destinada a aumentar la presión sobre las estructuras financieras de Rusia en el marco de la guerra en Ucrania. El presidente Emmanuel Macron dijo que la embarcación es parte de los buques antiguos de propiedad incierta que buscan evadir las sanciones occidentales impuestas tras la invasión rusa.
El gobierno francés sostuvo que la intervención se basó en “inconsistencias” detectadas en la tripulación respecto a la nacionalidad del barco y la ausencia de pabellón claro. No obstante, trascendió que navegaba bajo bandera de Benín.
Por su parte, Putin denunció que el navío fue capturado “en aguas neutrales” y “sin ningún motivo”, aunque advirtió que sospecha de la búsqueda de “material bélico”. El gobierno ruso calificó de “ilegal” el bloqueo y lo enmarcó dentro del “frenesí sancionador” de la Unión Europea. Según Moscú, Bruselas pretende “obligar al mundo entero” a acatar lo que denomina “sanciones secundarias”.
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La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, afirmó: “Han inventado esa categoría de ‘flota en la sombra’, inexistente en el derecho marítimo internacional y pretenden obligar al mundo entero a cumplir con sus ‘sanciones secundarias’, tan ilegales como las principales”.
La prensa francesa señala que el Boracay había zarpado de un puerto ruso rumbo a India, transportando un “gran cargamento de petróleo”. Según expertos navales europeos, el petrolero —que la semana pasada navegaba frente a la costa de Dinamarca— podría estar relacionado con sobrevuelos de drones sobre ese país.
El petrolero figura además en la lista negra de la Unión Europea, Canadá, Suiza, Nueva Zelanda y Reino Unido por integrar la denominada “flota en la sombra”, una red con la que Rusia estaría comercializando crudo e incluso grano ucraniano sustraído, con el objetivo de evadir las restricciones occidentales.
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(Con información de Europa Press)
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