
Un enorme elefante marino desató asombro y revuelo el martes al aparecer en las calles de un tranquilo pueblo costero de Sudáfrica, lejos de su hábitat natural. El elefante macho, que pesa alrededor de dos toneladas, fue visto desplazándose por un suburbio de Gordon’s Bay, cerca de Ciudad del Cabo.
Los residentes, incrédulos ante la inusual visita, salieron de sus casas para observar al animal y grabar videos. “Esto es increíble. Hola, amigo, ¿cómo llegaste aquí?”, se escucha decir a una mujer en una de las grabaciones.
La policía y una empresa de seguridad local intentaron contener al visitante marino estacionando vehículos a su alrededor. En un momento, el elefante marino apoyó su enorme cabeza sobre el capó de un coche y se subió parcialmente a otro, antes de bajarse y continuar su curioso recorrido, cruzando la calle y desplazándose por la acera.
El insólito paseo terminó frente a un centro comercial. Las autoridades de bienestar animal, preocupadas por la distancia del animal respecto al océano, temían que no pudiera regresar por sí mismo y sufriera agotamiento o deshidratación. Estimaron que pesaba cerca de 2 toneladas, aunque los elefantes marinos pueden llegar a duplicar ese tamaño en la edad adulta.

Un equipo de especialistas en fauna marina y un veterinario acudieron al lugar. Tras sedar cuidadosamente al animal, lo guiaron hacia un remolque especializado para trasladarlo de regreso a su entorno natural.
Horas después, la Sociedad Protectora de Animales (SPCA) de Ciudad del Cabo compartió un emotivo video en redes sociales: el elefante marino, ya liberado, regresaba lentamente al mar, caminando por la playa hacia las olas que lo esperaban. El video, además, cerraba con un mensaje simpático: “Hasta luego”.
Según National Geographic, los elefantes marinos migran en busca de alimento, pasando meses en el mar y buceando con frecuencia a grandes profundidades para alimentarse. Regresan a sus colonias (o apostaderos) en invierno para reproducirse y dar a luz.

Aunque los elefantes marinos pasan gran parte de su vida en el mar y recorren grandes distancias durante sus migraciones, rara vez se desvían hacia zonas urbanas. Que uno termine avanzando por calles asfaltadas, entre autos y transeúntes, es un hecho excepcional que pone de relieve la capacidad de estos animales para desplazarse.
Los elefantes marinos fueron cazados intensamente por su aceite, y sus poblaciones estuvieron al borde de la extinción. Afortunadamente, se han recuperado gracias a las protecciones legales.
(Con información de AP)
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