Trump y la guerra comercial con China impulsaron el auge económico del norte de Vietnam

La región históricamente rezagada del país asiático se convirtió en un polo industrial gracias a inversiones extranjeras impulsadas por las políticas comerciales de EEUU y la pandemia del COVID-19

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Un hombre trabaja en la fábrica de automóviles VinFast en la provincia de Haiphong, Vietnam (REUTERS/Thinh Nguyen)
Un hombre trabaja en la fábrica de automóviles VinFast en la provincia de Haiphong, Vietnam (REUTERS/Thinh Nguyen)

La guerra comercial iniciada por el ex presidente de Estados Unidos Donald Trump contra China en 2018 desató una búsqueda global de alternativas a la manufactura china, y ningún lugar ha sacado más provecho de este cambio que el norte de Vietnam. La región, históricamente menos desarrollada en comparación con el sur, ha visto un crecimiento industrial sin precedentes en los últimos seis años, especialmente en las cercanías de la ciudad portuaria de Haiphong. Sin embargo, un posible segundo mandato de Trump plantea incertidumbre sobre si ese auge continuará o se verá frenado.

En una aldea cercana a Haiphong, los arrozales que solían dominar el paisaje han dado paso a grandes plantas industriales, como la de LG Electronics. El desarrollo económico impulsado por la llegada de empresas extranjeras ha transformado comunidades rurales en centros industriales prósperos, atrayendo a trabajadores jóvenes de todo el país en busca de mejores oportunidades laborales.

La imposición de aranceles por parte de Trump provocó un éxodo de empresas multinacionales que buscaban diversificar su producción y evitar los costos adicionales impuestos a las exportaciones chinas. Empresas como LG y Samsung, las mayores inversoras extranjeras en Vietnam, establecieron plantas de manufactura en el norte del país, transformando la región en un nuevo epicentro económico.

El crecimiento también ha sido impulsado por otros factores. Durante la pandemia de COVID-19, la confianza en China como centro manufacturero global se vio afectada por estrictas políticas de confinamiento y disputas geopolíticas. Países como Japón y Corea del Sur promovieron políticas para ayudar a sus empresas a reducir su dependencia de China, mientras que Estados Unidos y Europa presionaron para bajar los riesgos a sus cadenas de suministro. Japón, por ejemplo, otorgó subsidios de diversificación a más de 50 empresas que eligieron Vietnam como destino.

Los números del auge vietnamita

Entre 2017 y 2023, Vietnam atrajo 248.300 millones de dólares en inversiones extranjeras para 19.701 proyectos, más de la mitad de la inversión total recibida desde la apertura económica del país en la década de 1980, según Le Hong Hiep, investigador del ISEAS-Yusof Ishak Institute de Singapur. En paralelo, el superávit comercial de Vietnam con Estados Unidos se disparó, pasando de 38.000 millones de dólares en 2017 a 104.000 millones de dólares en 2023.

Sin embargo, este crecimiento ha generado tensiones. Trump ha prometido en repetidas ocasiones castigar a los países con grandes superávits comerciales con Estados Unidos. Vietnam ocupa actualmente el tercer lugar en esa lista, solo por detrás de China y México, lo que preocupa a funcionarios en Hanoi que temen ser objeto de nuevos aranceles. Empresas surcoreanas como LG y Samsung han comenzado a retrasar sus planes de expansión, a la espera de mayor claridad sobre las políticas comerciales de Estados Unidos.

El edificio central de Samsung en Hanoi, Vietnam (Reuters)
El edificio central de Samsung en Hanoi, Vietnam (Reuters)

A pesar de estas preocupaciones, expertos sugieren que Vietnam podría seguir beneficiándose si Trump aplica aranceles más severos a China en comparación con otros países. Según un estudio reciente de la Harvard Business School, solo entre el 1,8% y el 16,1% de las exportaciones vietnamitas a Estados Unidos en 2021 estaban relacionadas con la evasión ilegal de aranceles, desmintiendo la percepción de que China utiliza Vietnam únicamente como un punto de transbordo.

El ascenso de Haiphong y la transformación del norte

El norte de Vietnam ha sido durante mucho tiempo una región rezagada económicamente en comparación con el sur, donde la ciudad de Ho Chi Minh (anteriormente Saigón) se consolidó como el centro industrial y financiero del país desde la década de 1990. Sin embargo, en la última década, el equilibrio económico ha cambiado drásticamente. El norte ahora lidera el país en exportaciones y en atracción de inversiones extranjeras.

Haiphong, un puerto estratégico y epicentro del auge industrial, ha sido testigo de un crecimiento sin precedentes. La ciudad, que en el pasado fue blanco de intensos bombardeos durante la guerra de Vietnam, ahora cuenta con modernas infraestructuras, incluyendo autopistas, puentes y zonas industriales que facilitan el comercio global. Bruno Jaspaert, director ejecutivo de DEEP C, una empresa que administra parques industriales en la región, contó al diario The New York Times que el rápido crecimiento del norte se debe en parte a su planificación más eficiente y a una mayor disponibilidad de terrenos abiertos y económicos.

“La región comenzó más tarde, lo que les permite planificar mejor y ser mucho más rápidos”, señaló Jaspaert, quien destacó que la ciudad ha cambiado radicalmente desde su llegada en 2018.

El crecimiento industrial también ha transformado las aldeas cercanas. En la aldea de Van Thinh, la expansión de la planta de LG en 2019 impulsó la apertura de nuevos comercios, restaurantes y viviendas para trabajadores.

A pesar de los desafíos que podría plantear un segundo mandato de Trump, muchos en Vietnam confían en que el crecimiento del norte continuará. Funcionarios locales han demostrado rapidez para atraer inversores, mientras que las ventajas estratégicas de la región, como su proximidad a China y su infraestructura moderna, la posicionan favorablemente en la competencia global.