Boris Johnson impulsa un impuesto a las “ganancias inesperadas” de las empresas de energía para financiar ayuda social

Acorralado por la inflación y el escándalo del “partygate”, su gobierno presentó el proyecto pergeñado por el ministro de Finanzas, Rishi Sunak

El Reino Unido finalmente ha decidido gravar las ganancias de los grandes jugadores energéticos para financiar nuevas medidas frente al aumento del costo de vida Para este plan, se apartó del principio de baja fiscalidad, sello histórico de los conservadores.
El Reino Unido finalmente ha decidido gravar las ganancias de los grandes jugadores energéticos para financiar nuevas medidas frente al aumento del costo de vida Para este plan, se apartó del principio de baja fiscalidad, sello histórico de los conservadores.

El Reino Unido finalmente ha decidido gravar las ganancias de los grandes jugadores energéticos para financiar nuevas medidas frente al aumento del costo de vida. El alza de los precios de la energía y la amenaza al poder adquisitivo nunca han golpeado tanto en el Reino Unido desde 1950.

Si bien la inflación podría superar el 10 % en los próximos meses, el ministro de Finanzas británico, Rishi Sunak, ha presentado un plan de ayuda de 15000 millones de libras, destinado principalmente a los hogares de bajos ingresos. Además de la situación económica, el sorprendente giro político, luego de tantos idas y vueltas, suena a salvavidas frente a la posible moción de censura a Boris Johnson por las reglas rotas durante el confinamiento, escándalo conocido como “partygate”

Para financiar este programa, los conservadores se alejaran de una de las máximas de su partido: el principio de baja fiscalidad o presión impositiva. El impuesto sobre la ganancia excepcional a los productores de gas y petróleo para financiar nuevas ayudas para los hogares de bajos ingresos, significa tomar casi 5 mil millones de libras de las ganancias de los grandes jugadores del sector de la energía.

El objetivo es ayudar a los hogares más golpeados por las crisis de la post pandemia, agregado lo que ha dejado el Brexit y ahora provoca la invasión rusa a Ucrania. Es probable que estos sectores, en los próximos meses, requieran un “escudo energético”, introducido en Francia con el tope al aumento de la electricidad en +4% y la ayuda de 18 centavos por litro de combustible, financiado por el Estado.

Todas estas medidas, que tambien se han tomado en Alemania y España, con gobierno socialistas, vienen siendo reclamados por la oposición laborista, los sindicatos y las asociaciones desde hace semanas y que en su momento fueron rechazadas en la Cámara de los Comunes por la mayoría conservadora que hoy debería apoyarlas.

Boris Johnson desafía las reglas del liberalismo. Y con esto, los productores de petróleo y gas verán reducidos sus beneficios en un 25%. A cambio, se beneficiarán de un mecanismo de apoyo a la inversión que les permitirá recuperar, por 1 libra invertida, 90 céntimos en crédito fiscal. Hay que decir, que medidas similares fueron tomadas por Italia y Hungría, poniendo en la mira la fiscalidad de las energéticas.

Para los hogares será algo de aire para una situación que era asfixiante. El precio anual de la energía para cada familia, que estima el regulador británico, subirá en octubre casi 1.000 euros, después del salto de 800 euros en abril.

Rishi Sunak defendió una intervención “oportuna, focalizada y temporal”, buscando disipar la idea de que este apoyo fiscal podría aumentar el riesgo de una espiral inflacionaria
Rishi Sunak defendió una intervención “oportuna, focalizada y temporal”, buscando disipar la idea de que este apoyo fiscal podría aumentar el riesgo de una espiral inflacionaria

En concreto, el Canciller anunció 400 libras de descuento en las facturas de energía para cada hogar, más pagos de 650 libras para personas con beneficios, 300 para jubilados y 150 para personas con discapacidades.

En un país donde 6,5 millones de hogares sufren pobreza energética, la inflación ha reavivado el debate sobre la desigualdad. Las 15.000 millones de libras en aportes para este plan, significan, según el gobierno de Johnson, llegar a 8 millones de personas pobres, con beneficios que alcanzan las 1200 libras.

En números, estos “beneficios” también parece ser un revés en comparación con los anuncios previos. En particular, el gobierno revirtió una ayuda de 200 libras, prevista para octubre, que debería haberse reembolsado gradualmente. Un mecanismo que era algo así como un crédito al consumo sin intereses, pero arriesgado si los hogares no tenían capacidad para devolverlo. Con los anuncios, ahora se promete que se abandonará esta idea de un reembolso posterior y la ayuda, que reciben todos los hogares, se incrementará hasta las 400 libras.

En su presentación ante la Cámara de los Comunes, Rishi Sunak defendió una intervención “oportuna, focalizada y temporal”, buscando disipar la idea de que este apoyo fiscal podría aumentar el riesgo de una espiral inflacionaria. Pero Sunak, que era un candidato a suceder a Johnson, está en la mira de la oposición: el ministro de Hacienda, tiene una fortuna cercana a los 800 millones de libras. Nunca antes un político destacado había figurado en la lista de las personas más ricas del país. Cuestion ademas que debe aclarar.

En contexto: un clima político “inquietante”. El anuncio llega en un nuevo pase difícil para Boris Johnson, tras el duro informe sobre las celebraciones en Downing Street. Por eso, este giro hacia medidas de “izquierda”, suenan como una táctica del Primer Ministro para escapar de una posición de debilidad. “Los conservadores lo están haciendo ahora porque necesitan nuevos titulares”, dijo Rachel Reeves, economista británica y política del Partido Laborista.

Los conservadores más neoliberales han criticado duramente este giro ideológico. “Estas medidas socialistas abren la puerta a que la oposición, si llega al Gobierno, se vea autorizada para subir una y otra vez los impuestos”, ha reprochado a Sunak el diputado Richard Drax.

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