
Responsables del Gobierno estadounidense han comenzado a plantearse la posibilidad de que Qatar envíe gas natural licuado a Europa en el caso de un corte de suministro por una hipotética invasión rusa de Ucrania, según informan fuentes próximas a los acontecimientos a la agencia Bloomberg.
De hecho, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, podría pedir al emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Zani, que visite a finales de mes la Casa Blanca con el objetivo de discutir este asunto entre otra variedad de temas, en la culminación de un viaje que se está preparando desde hace semanas, de acuerdo con estas fuentes.
Algunos países europeos temen que cualquier sanción económica contra Rusia -- si la tensión acaba por desbordarse en forma de conflicto abierto o incursión -- podría repercutir en su sistema energético, mermado de por sí a causa de la crisis provocada por la pandemia.
De hecho, La Unión Europea (UE) se mostró dispuesta a sancionar con rapidez a Rusia en caso de que vuelva a realizar un ataque contra Ucrania, como hizo ya en 2014 con “sustanciosas” medidas restrictivas económicas.

“Lo hicimos en 2014, no hay razón para que no pudiéramos hacer eso ahora”, indicó el viernes un alto funcionario comunitario sobre la posibilidad de poner en marcha nuevas sanciones por el comportamiento ruso.
“Si la situación se deteriora, si hay más ataques a la integridad territorial de Ucrania, responderemos con sanciones económicas y financieras masivas”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un discurso transmitido durante una sesión virtual del Foro Económico Mundial.
Hay que recordar que Europa recibe más de un 40 por ciento del gas natural desde Rusia, y que una tercera parte del gas ruso pasa a través de Ucrania.
Qatar, por su parte, es uno de los principales productores de gas natural licuado. Tres cuartas partes de su producción llegan a países asiáticos con deficiencias en el suministro energético, como Japón o Corea.
Solo un 5 por ciento del gas qatarí llega a Europa, de acuerdo con las estimaciones de Bloomberg.

Rusia quiere usar el gasoducto Nord Stream 2 para presionar a la OTAN
Rusia tiene ya más de 100.000 soldados y decenas de miles de tanques preparados para volver a traspasar la frontera como hizo con Crimea en 2014. El gasoducto se convirtió en el arma más poderosa que tiene Vladímir Putin en su arsenal.
Se trata de un proyecto colosal que atraviesa el mar Báltico por 1.225 kilómetros y su construcción costó 11.000 millones de dólares. El Nord Stream 2 duplicará las exportaciones de gas de Rusia a Alemania, aunque primero debe ser aprobado por el ente regulador alemán y la Comisión Europea, un proceso que podría tardar meses. Putin quiere que comience a funcionar lo antes posible. Sabe que con el gasoducto funcionando tiene el poder de abrir o cerrar la canilla del fluido que caliente este invierno a 26 millones de alemanes. También le resta beneficios a Ucrania por cuyo territorio pasa el antiguo gasoducto Nord Tream 1. El gobierno de Kiev recibe por permitir el paso del gas una cantidad importante de dinero que corresponde a más del 4% de su PBI. Con el Nord Stream 2 no tiene ningún beneficio.
(Con información de Europa Press y EFE)
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