
El actual primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, sigue sin conseguir mayoría para formar un Ejecutivo tras las elecciones de marzo, a horas de que se acabe el plazo para hacerlo y con las negociaciones estancadas desde hace semanas.
Las perspectivas de que el mandatario consiga conformar una coalición no han mejorado en la recta final del período de 28 días que le otorgó el presidente israelí, Reuvén Rivlin, y que expira esta medianoche.
Si bien Netanyahu podría solicitar una extensión de hasta 14 días, actualmente parece estar lejos de obtener el respaldo de los 61 parlamentarios necesarios para gobernar, dado que el bloque que lo apoya cuenta con 52 y hasta el momento no ha logrado seducir a posibles nuevos socios.
Tras su fallido intento el lunes de establecer un Ejecutivo de rotación con el ultranacionalista Naftali Bennet, en el que este gobernaría durante el primer año, sus opciones son cada vez más acotadas.

Su principal dificultad radica en la negativa de las formaciones Raam -de ideología islamista- y el Partido Sionista Religioso -de extrema derecha-, de coexistir en un mismo Ejecutivo, algo que hace depender a Netanyahu del apoyo de posibles partidos que se definen como oposición.
Una vez expirado el plazo del actual jefe de Gobierno, el presidente israelí tendrá tres días para asignar la tarea de formar un Ejecutivo a otro miembro de la Knesset (Parlamento).
Si bien los analistas anticipan que el apuntado sería el centrista Yair Lapid, quien además de obtener el segundo lugar en los comicios del 23 de marzo también siguió a Netanyahu en recomendaciones para obtener el mandato, no se descarta que el bloque derechista del mandatario traslade su recomendación a Bennet para evitar que la oposición intente formar gobierno.

Las diferencias ideológicas entre los partidos que conforman al denominado “bloque del cambio” representan un obstáculo para la conformación de una coalición opositora, dado que requeriría del apoyo de al menos un partido de mayoría árabe al mismo tiempo que de una o dos formaciones ultraderechistas.
Otro escenario posible sería también que Rivlin no otorgue el mandato a ningún parlamentario en particular, sino a la Cámara y permita que cualquier miembro de la Knesset intente obtener una mayoría.
De no funcionar ninguna de estas alternativas para sacar a Israel del bloqueo político, sus ciudadanos podrían tener que dirigirse nuevamente a las urnas, por quinta en vez dos años y medio.
(Con información de EFE)
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