
Las autoridades del régimen chino anunciaron este lunes una nueva regulación que obligará a empresas e instituciones a “capacitar” a sus empleados en materia de inteligencia y que los obligará a registrar y comunicar cada paso que den en viajes que realicen al extranjero. La información fue publicada hoy Global Times, por uno de los órganos propagandísticos de Beijing dependiente del Partido Comunista Chino (PCC).
De acuerdo a esa publicación oficial, la nueva medida permite a la autoridad de seguridad nacional elaborar listas de empresas y organizaciones susceptibles de “infiltración extranjera” y obliga a los institutos a adoptar medidas de seguridad para evitar dicha injerencia. En a práctica, no es más que una nueva herramienta para controlar las firmas de diferentes sectores de la economía y la industria cultural.
El reglamento dado a conocer este lunes aclara “qué, quién y cómo” deberá protegerse contra el “espionaje extranjero”, en un nuevo avance del régimen en imponer un nacionalismo y patriotismo extremo contra supuestas “amenazas externas”. El órgano difusor del PCC consultó además a una especialista en seguridad de nombre Li Wei.
“La regulación es de gran importancia para mejorar el sistema legal en la protección de la seguridad nacional al especificar las responsabilidades que deben asumir las empresas e instituciones. Hace énfasis en que las empresas e instituciones tomen medidas de precaución contra el espionaje extranjero”, dijo la mujer del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneo de Beijing.
Si una empresa es incluida en el listado deberá adoptar una serie de medidas para satisfacer a las autoridades de seguridad nacional de la autocracia china. Entre ellas se enumeran capacitaciones para el personal en contra-inteligencia y una declaración jurada en la cual documentarán todos los pasos que podrán dar en viajes de negocios en el exterior. No está claro si además deberán también implementar una medida similar en viajes de placer.
“Las empresas, organizaciones o grupos sociales de la lista asumen la responsabilidad de implementar medidas detalladas contra el espionaje extranjero, incluida la organización de su personal de trabajo para que firme cartas de compromiso antes de asumir cargos, informando sus actividades relacionadas con la seguridad nacional, dando educación del personal antes de su salida al extranjero y entrevistas al personal después de su regreso a China”, confirmó Global Times.

Este medio oficial reveló un caso en el cual una empresa considerada estratégica ya impone este tipo de disciplina en sus empleados desde 2019 luego de un mensaje de los líderes chinos donde se ponía énfasis en la seguridad nacional. La fuente, cuya identidad se mantuvo en reserva, manifestó: “El personal que realiza viajes de negocios a países extranjeros, como los países de la alianza Five Eyes (Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) ha recibido instrucciones de informar estrictamente sobre sus destinos de viaje, agendas y reuniones con personal extranjero y deben obtener la aprobación de sus superiores directos antes de que las solicitudes sean revisadas por la sede”, señaló el informante anónimo.
La instrucción en inteligencia llega más lejos aún. A los empleados se los entrena incluso a partir de seminarios y películas que muestran cómo podrían ser engañados por el “enemigo externo”. Las empresas deberán fortalecer “la educación contra el espionaje previa a un viaje a través de seminarios y cortometrajes, donde se muestran casos de trabajos de inteligencia extranjera”.
Pero las entrevistas que puedan llegar a tener en países extranjeros no es lo único que preocupa al régimen. Por caso, dispositivos eléctricos -móviles, computadoras portátiles y unidades USB- son objetos clave para las agencias de inteligencia. Algunas empresas ya han obligado al personal que embarcado hacia otros destinos fuera de China que dejaran sus dispositivos electrónicos en el país y traer otros nuevos del exterior. De esta forma, dicen, creen que evitarán compartir información que podría ser sensible con sus contactos que no sean chinos.
Hasta el momento, la regulación dada a conocer este lunes no informó cuáles serían las industrias y compañías que comenzarían a operar bajo este paraguas de “seguridad”. Sin embargo, trabajadores de compañías estratégicas para Beijing como son las de la industria tecnológica -Huawei o ZTE, por caso- o del sector de la energía, minería, transporte marítimo o dragado de ríos serían las primeras en figurar en aquel listado. Muchas de ellas, estatales o paraestatales, ya vienen trabajado hace tiempo en este tipo de disciplina interna.
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