
Desde que comenzó la pandemia del coronavirus en enero en un mercado de la ciudad china de Wuhan, una duda se ha vuelto recurrente sobre cuál es la forma correcta de hablar sobre la enfermedad: ¿se trata de “el COVID-19″ o de “la COVID-19″?.
Aunque en femenino quizá suene más raro y se use con menos frecuencia, lo cierto es que lo hemos leído y escuchado de esa manera, sobre todo en medios y diarios españoles, que consideran que se trata de una palabra femenina. “La” enfermedad.
Y es por eso que la RAE, una vez más, ha tenido que aclarar lo que ya había adelantado en el mes de mayo pasado: que ambas formas son válidas.
Y es que el órgano público de consultas de esta institución en Twitter aseguró: “El acrónimo ‘COVID-19′ que da nombre a la enfermedad se usa normalmente en masculino (“el COVID-19”) por influjo del género de “coronavirus” y de otras enfermedades virales (“el zika”, “el ébola”), que toman el nombre del virus que las causa», comienza en su explicación que tiene tres partes.
Y continúa: “Pero el uso en femenino (“la COVID-19”), tal como hace la OMS en sus páginas en español, está justificado por tratarse de una ‘enfermedad’ (‘disease’ en inglés) el núcleo del acrónimo (‘Coronavirus disease'). Ambos se consideran válidos”.

El tercer tuit del hilo de la RAE concluye: “Su lexicalización como nombre común con la forma ‘covid', en minúsculas y omitiendo la parte numérica del acrónimo, sigue la misma pauta”.
En marzo, al comienzo de la pandemia, cuarentena, confinamiento y pandemia fueron las tres palabras más buscadas en el Diccionario de Real Academia Española (RAE), que batió un récord histórico con 100 millones de consultas digitales, lo que representa un incremento de consultas del 30% respecto al mes de febrero.
La situación causada por la pandemia de coronavirus -que aún no está en el Diccionario- fue el disparador de las consultas lingüísticas que, en un 58%, se realizan vía smart-phone.
“Por tendencia, son mayoritarias las búsquedas relacionadas con la situación excepcional actual”, explicaron desde la RAE, y entre las palabras más buscadas figuran estado, virus, epidemia, confinar, velar, contingencia, diezmar, cuidar, concienciar, barbijo, confinado, escalar, mediar, paro, tapaboca o inocuo.
Así como el neologismos coronavirus, tampoco están en el Diccionario las palabras desescalada, desescalar, sanitizar o covid, y sorprende que otros conceptos con gran cantidad de búsquedas sean bulo, democracia, fascismo o demagogia, así como hierba o gato.
De los 100 millones de consultas, la mayoría provienen de España, México y Argentina y Estados Unidos, con su gran población hispanohablante, ocupa la séptima posición, consignó el periódico El Mundo.
MÁS SOBRE ESTE TEMA:
Últimas Noticias
De Stranger Things a los museos: cómo la nostalgia se volvió una fuerza cultural poderosa
La evocación de épocas pasadas en la cultura y los medios alimenta tanto el entretenimiento como la reflexión sobre el modo en que construimos y consumimos la historia

Irak activó la fuerza mayor en los yacimientos de petroleras extranjeras en medio de la crisis en por el bloqueo del estrecho Ormuz
La exportación de crudo desde el sur del país quedó paralizada por la ausencia de embarcaciones disponible
La crisis es peor de lo que parece: los precios del petróleo no cuentan la verdadera historia del mercado
Las interrupciones en el suministro y el cierre del estrecho de Ormuz han impulsado los precios de productos derivados mucho más allá de las subidas observadas en los contratos de futuros, afectando a consumidores y empresas en múltiples sectores
El gobierno ucraniano intensifica la cooperación con países de Medio Orientepara contrarrestar drones iraníes
Las autoridades de Ucrania han desplegado expertos y sistemas antiaéreos en colaboración con socios árabes, mientras revisan nuevas solicitudes de naciones occidentales que enfrentan amenazas crecientes por el uso de tecnología iraní en la región

El mercado de Banksy bajo la lupa: una orden judicial sacude el negocio de los grabados
Ant y Dec denuncian pagos no aclarados y la justicia obliga a revelar información clave sobre ventas y comisiones en el competitivo universo del arte contemporáneo



