Líbano enfrenta su derrumbe: crisis terminal en el gobierno


El Primer Ministro libanés Hassan Diab es rociado con un desinfectante cuando llega para asistir a una sesión legislativa
El Primer Ministro libanés Hassan Diab es rociado con un desinfectante cuando llega para asistir a una sesión legislativa

Mas de tres décadas de sojuzgamiento sirio-iraní y guerras inútiles lanzadas por Hezbollah con la complicidad de todo el arco político local han llevado al país de los cedros al borde del abismo. Por ello, muchos observadores políticos locales y regionales creen que el gobierno del primer ministro Hassan Diab transita sus últimos días. Diab esta perdiendo el escaso respaldo que pudo tener dentro de la ciudadanía al asumir sus funciones.

La decepción sobre la gestión del primer ministro básicamente se debe, en primer lugar, al manejo deficiente de la crisis económica, por lo cual las probabilidades de sobrevivir de su gobierno, políticamente son escasas. En segundo lugar, la incapacidad de Diab para ejercer sus funciones con independencia de la influencia sectaria impuesta por la organización terrorista Hezbollah resultó letal para el primer ministro a los ojos de la ciudadanía. Así, cada día que Diab permanece en el cargo aumenta el temor a que el gobierno genere un colapso financiero irreversible. Esa sensación es hoy la principal preocupación de los libaneses.

Sin embargo, aunque la posibilidad de que Diab presente su renuncia es concreta, con ella se produciría la caída completa de su gobierno, en consecuencia, la inquietud ciudadana se funda en que un nuevo gobierno sería designado completamente por Hezbollah, lo cual podría empujar al país al aislamiento completo y a una crisis sin retorno.

Diab habla con el Presidente del Líbano Michel Aoun durante una reunión del gabinete en el palacio presidencial en Baabda, Líbano, el 6 de febrero de 2020.
Diab habla con el Presidente del Líbano Michel Aoun durante una reunión del gabinete en el palacio presidencial en Baabda, Líbano, el 6 de febrero de 2020.

En una reunión política de la oposición, el miércoles pasado, se discutió sobre medios disponibles para que Líbano encuentre una salida para resolver la decadencia que ha ganado todos los niveles del gobierno. Entre las opciones que se evaluaron, una figura política representativa de la comunidad chiíta que pidió reserva de nombre, expresó sus dudas sobre lo que pueda hacer en las próximas horas el primer ministro Diab y poca o escasa esperanza por la figura del presidente Michel Aoun y su socio Hezbollah. Sus dichos vislumbra la imposibilidad de la salida del gobierno actual por varias razones, en primer lugar por el temor de Hezbollah al vacío que surgiría con la renuncia de Diab. Otro líder de la comunidad sunnita indicó que prefiere que el gobierno siga unas semanas más, aunque no cree que tenga alternativas de éxito ya que una nueva caída gubernamental significaría una grave crisis para la formación de otro gobierno y entre tantas crisis el país está naufragando.

“Si estas son las únicas razones por las que el gobierno de Diab continue, no hay esperanza para el Libano”, dijo a Infobae un líder de la oposición cristiana que pidó reserva de su nombre después de una reunión que mantuvo con Riad Salama, director del Banco Nacional del Libano, el día jueves pasado.

Mientras tanto, el Embajador del Reino de Arabia Saudita, Walid Al-Bukhari, consultado por la prensa libanesa por una eventual ayuda económica del Reino, declaró que hay formas de enfrentar la crisis financiera, incluida la posibilidad de obtener un depósito de varios miles de millones de dólares que Arabia Saudita puede girar al Banco Nacional del Líbano, sin intereses y con un plazo de devolución a muchos años. El embajador saudita expresó que el propósito de la ayuda sería restaurar la vida normal del sistema financiero e impulsar el sector bancario que agoniza bajo la crisis actual. Sin embargo, la idea del depósito y la ayuda saudita, llevaría una serie de condiciones políticas relacionadas a Hezbollah e Irán en una clara ofensiva económica del Reino para recuperar al Líbano y sacarlo de la influencia iraní, lo cual no resultaría una decisión fácil para un gobierno libanes controlado y condicionado por Teherán. No obstante, el gobierno actual no puede esgrimir un solo argumento creíble que niegue la influencia nociva de Hezbollah dentro del Estado y las instituciones libanesas. Esa influencia alejó al Líbano del mundo en general y de los países del Golfo en particular, y hoy no hay ninguna prueba que indique que Hezbollah este dispuesta a modificar su conducta ante la magnitud de la crisis en curso. Por lo tanto, esperar una ayuda económica árabe es no es más que una fantasía.

Hay una lista de nombres conocidos en la política libanesa que comenzaron a estar en boca de la dirigencia política opositora y se están mencionando para que alguno asuma como primer ministro y forme gobierno. Personalidades como Muhammad Basiri, Samir Hamoud, Nawaf Salam, entre otros son los nombres que se han mencionado. Sin embargo, ninguno de ellos podrá garantizar el arreglo de las relaciones rotas entre el mundo árabe y el Líbano dada la injerencia de Hezbollah en sus asuntos durante las últimas dos décadas.

Hassan Diab llega al palacio presidencial en Baabda, Líbano, el 22 de enero de 2020
Hassan Diab llega al palacio presidencial en Baabda, Líbano, el 22 de enero de 2020

Hoy las condiciones son críticas para el país, en este sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) organizo un seminario vía web sobre el impacto de la crisis y como hacer frente a la reapertura de la economía libanesa. Jihad Azour, Director del Departamento de Oriente Medio del FMI, declaró que la crisis de Covid-19 no tiene precedentes por la velocidad de su propagación y la conmoción causada regionalmente. Todos los países experimentarán caídas en su economía en lo que resta del año 2020. No obstante, cada uno debe implementar políticas responsables para retornar a niveles aceptables de crecimiento más allá de los precios del petróleo.

Azour fue claro indicando que con un mercado paralelo de cambio generado por una devaluación brutal de los salarios, hiperinflación y descontrol, donde la Libra Libanesa, trepó desenfrenadamente desde febrero de un valor de 1.507,5; para cotizar actualmente a 9.250 a la venta y 9.000,00 a la compra por cada dólar estadounidense, la única solución es plantearse nuevas políticas económicas que brinden estabilidad. “Hay que empezar de nuevo”, dijo el director del FMI.

Sin embargo, la falta de confianza y de políticas claras hizo que el tipo de cambio colapsara frente al dólar, entonces, los movimientos de protesta se desbordaron en los últimos meses y muchos temen que las cosas se salgan de control dada la difícil condición de vida de las familias libanesas en todas las áreas y comunidades religiosas, por lo cual el gobierno libanés actual pronto puede perder el control debido al colapso del nivel de vida libanés.

Varios jóvenes movilizados han dicho a Infobae que al pedido para “que se vayan todos” los integrantes de la dirigencia política conocida ha dejado de ser un reclamo de los movilizados, ellos saben que no es la solución sin quitarse de encima a Hezbollah. Prefieren exigir medidas de ejecución concreta que modifiquen el curso de la situación que, en opinión de los activistas, debe comenzar con gobernantes que se hagan cargo de un gobierno en lugar de exigir más esfuerzo y sacrificio de la ciudadanía que ya no tolera ningún pedido de esfuerzo adicional cuando quienes gobiernan no dan el ejemplo.

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