El volcán Krakatoa, en la provincia indonesia de Lampung, entró en erupción, expulsando una columna de cenizas y humo de hasta 500 metros de altura, aunque no se tiene constancia ni de víctimas ni de daños materiales, según ha informado el Centro de Vulcanología y Mitigación de Desastres Geológicos (PVMBG).
La primera erupción comenzó en torno a las 21.58 y duró un minuto y 12 segundos, seguido de una nueva detonación, la más potente, a las 22.35, que se prolongó durante 38 minutos y 4 segundos, que arrojó una columna de cenizas de 500 metros de altura hacia el norte, según el comunicado recogido por el ‘Jakarta Post’.

Tras las dos grandes explosiones, el volcán siguió arrojando ceniza y humo hasta bien entrada la madrugada.
"Los estudios demuestran que la muestra que las erupciones continuaron hasta las cinco de la madrugada del sábado", según ha explicado el jefe del centro de datos, información y comunicación de la Agencia Nacional de Mitigación de Desastres (BNPB), Agus Wibowo.
El servicio de vulcanología de Indonesia señaló en un informe que el volcán, uno de los más activos del país.

Aunque las erupciones se han escuchado en la región de Yakarta, han sido relativamente pequeñas en comparación con las que ocurrieron entre diciembre de 2018 y enero de 2019.
"La erupción está dentro del nivel esperado para un área propensa a desastres. Potencialmente podrían ocurrir erupciones, pero no se ha detectado actividad volcánica que pueda conducir a una mayor intensidad de erupción", según la agencia.
La actividad parece haber disminuido aunque las fuerzas de seguridad están considerando una posible evacuación de los residentes.

“Estamos luchando contra el coronavirus. Por favor, ve a dormir”, dijo una persona en Indonesia luego de escuchar la erupción.
Las autoridades indicaron que supervisan de cerca la actividad de Anak Krakatau, ubicado en una isla deshabitada en el estrecho de Sonda, por si entrara de nuevo en erupción.
El fenómeno generó una gran cantidad de cenizas en el aire que recorrió hasta 15 kilómetros.
A raíz de esa erupción, el Anak Krakatau, que ahora se levanta a poco más de 110 metros por encima del nivel del mar, perdió cerca de 200 metros de altura.
La última gran erupción del ‘Krakatoa’ ocurrió en 1883 y es considerada como uno de los mayores desastres naturales de los últimos 200 años. Murieron más de 36.000 personas y las explosiones pudieron escucharse a más de 3.000 kilómetros a la redonda.
Indonesia se asienta sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica que es sacudida cada año por unos 7.000 temblores, la mayoría moderados.
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