Una de las claves que Corea del Sur desarrolló para combatir con efectividad el brote local del coronavirus COVID-19 fue la realización de la mayor cantidad de pruebas a sus habitantes y así poder llevar adelante un protocolo que continuaba con un aislamiento y tratamiento de aquellos casos positivos y el rastreo de su núcleo de contacto para también analizarlo y ponerlo en cuarentena. Así, de manera drástica, lograron reducir la curva de contagios y evitar que el sistema sanitario colapsara como está ocurriendo en otros países como Italia y España, cuyos hospitales se ven desbordados por los enfermos.

En las últimas horas un hospital de su capital, Seúl, ha puesto al servicio unas novedosas “cabinas telefónicas" que permiten al interesado saber si su organismo aloja el virus chino o no. La celeridad de las pruebas es clave para poder tomar medidas precautorias a las autoridades y amortiguar los impactos sobre la salud y la economía. El potencial paciente primero hace una consulta con un profesional, con el que intercambia posibles estados de enfermedad; luego comienzan a hacerle el examen dentro de las cabinas que permanecen presurizadas, las cuales son desinfectadas luego de cada visita. En siete minutos, los resultados ya están a disposición de las autoridades médicas y del ciudadano.

Además de la detección temprana de la enfermedad y de la posibilidad de aislar al paciente y a su grupo de cercanía, estos exámenes impiden además que el personal médico pueda ser infectado o contagiado por el paciente, una situación que provocó bajas considerables en el staff sanitario, incluida la muerte de más de una docena de profesionales.

Corea del Sur registró el lunes su menor número de nuevos casos de coronavirus, y la prolongada tendencia a la baja de infecciones diarias desde el máximo alcanzado el 29 de febrero alimenta la esperanza de que el mayor brote de Asia fuera de China pueda estar remitiendo.

Los Centros Coreanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (KCDC) dijeron que hubo 64 nuevos casos el lunes, llevando el total nacional a 8.961. El número de muertos aumentó en uno, a 110. De esta forma se trata del duodécimo día consecutivo en que el país ha registrado nuevas infecciones de alrededor de 100 o menos, comparado con el pico de 909 casos registrados el 29 de febrero.

Imagen de archivo de personal médico en trajes protectores en un centro de exámenes para la enfermedad COVID-19 causada por un nuevo coronavirus en el Centro Médico de la Universidad Yeungnam en Daegu, Corea del Sur (Reuters)
Imagen de archivo de personal médico en trajes protectores en un centro de exámenes para la enfermedad COVID-19 causada por un nuevo coronavirus en el Centro Médico de la Universidad Yeungnam en Daegu, Corea del Sur (Reuters)

Sin embargo, las autoridades instaron a una vigilancia aún mayor, ya que seguían apareciendo casos importados y nuevos brotes pequeños, como en residencias de ancianos, iglesias y lugares de trabajo. “Todavía no queremos leer demasiado en las cifras, y como hay algunas fluctuaciones a pesar de la tendencia a la baja, nuestra principal prioridad es prevenir las infecciones esporádicas de grupo y los casos repatriados”, dijo Yoon Tae-ho, director general de políticas de salud pública del Ministerio de Salud.

De los nuevos casos, 13 fueron de viajeros que dieron positivo después de que el Gobierno endureciera los controles fronterizos e impusiera una cuarentena obligatoria de dos semanas para todos los que lleguen para estancias a largo plazo desde Europa. Corea del Sur comenzó a adoptar el domingo medidas de distanciamiento social de 15 días, que incluyen restricciones de los eventos de alto riesgo como reuniones religiosas, deportivas y de ocio.

Las cuatro razones por las que Corea del Sur combate con éxito el COVID-19

Corea del Sur se convirtió a fines de febrero en el primer país en superar a China en cantidad de nuevos infectados con coronavirus. La epidemia alcanzó un pico alarmante el 29, cuando se llegó a 909 casos reportados en un solo día. Pero la tendencia empezó a cambiar desde ese momento. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Corea (KCDC) registra día tras día menos casos de contagiados.

Para conseguir este éxito en la lucha contra la gripe china llevó adelante cuatro políticas fundamentales que resultaron de vital importancia: aprendió la lección dada durante el brote del MERS en 2015; una abrumadora apuesta por las pruebas; un sistema de salud universal y eficiente y por último confianza de su pueblo en las autoridades.

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