
Agencias de inteligencia de los Estados Unidos interceptaron una conversación mantenida entre el príncipe saudí Mohammed Bin Salman con un alto asistente suyo en la cual ya pensaba en la muerte del periodista de The Washington Post, Jamal Khashoggi.
La revelación fue hecha por el diario The New York Times y da cuenta de que Bin Salman decía que la solución para terminar con Khashoggi era "una bala". El macabro intercambio tuvo lugar en septiembre de 2017, apenas poco más de un año antes de que el reportero fuera secuestrado, torturado, asesinado y desmembrado en octubre de 2018 en el consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía.
En ella, Bin Salman habla con Turki Aldakhil, un renombrado ex periodista y asesor del príncipe. Fue luego de que Khashoggi redactara columnas muy críticas sobre el régimen saudí y la descendencia. Enfurecido, el heredero y sus asesores quisieron repatriar de cualquier forma al periodista. Sin embargo, en un momento, el hombre que podría conducir los destinos de Arabia Saudita dijo que sino regresaba a la nación, la solución sería "con una bala".
El papel del príncipe en el asesinato del periodista fue ampliamente denunciado en todo el mundo. Un grupo comando viajó a la capital turca desde tierra saudí para ocuparse del incómodo reportero, opositor a la línea de sucesión que se plantea en el reino musulmán.
La conversación es analizada por las oficinas de inteligencia para encontrar pruebas de quién fue el responsable de la muerte de Khashoggi. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) está revisando años de las comunicaciones de voz y texto del príncipe heredero.

De acuerdo a las fuentes de The New York Times, Bin Salman pudo haber hablado de forma metafórica. Es decir, no necesariamente quería asesinarlo disparándole, aunque sí tenía la intención de matarlo sino retornaba a Arabia Saudita.
Pero sus charlas respecto a Khashoggi no terminaron allí. Días después de conversar con Aldakhil, mantuvo otro encuentro con Saud Al-Qahtani, ex asesor de medios del príncipe. A él también le dijo que el periodista se había convertido en alguien muy influente. Pero el asesor lo advirtió: cualquier acción contra el reportero podría acarrear consecuencias internacionales. Tenía razón. Ciego de furia, el príncipe replicó: "No me gustan las medidas a medias".
Poco tiempo después, Al-Qahtani debió renunciar a su puesto en el gobierno real.
Quien sí continúa defendiendo a su asesorado es Aldakhil: "Estas acusaciones son categóricamente falsas. Parecen ser una continuación de varios esfuerzos de diferentes partes para conectar a Su Alteza Real el Príncipe Mohammed Bin Salman con este horrible crimen. Estos esfuerzos serán inútiles".
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