Ellos son los héroes invisibles de la batalla contra el COVID-19 en México

Los trabajadores que están junto a médicos y enfermeros en la primera línea de batalla pasan desapercibidos

Personas que arriesgan su vida para mantener a flote el hospital aunque no sean destinatarios directos de aplausos y reconocimientos oficiales (Foto: EFE/ Jorge Núñez)
Personas que arriesgan su vida para mantener a flote el hospital aunque no sean destinatarios directos de aplausos y reconocimientos oficiales (Foto: EFE/ Jorge Núñez)

Entre los pasillos del Hospital Juárez de Ciudad de México, en el foco rojo de COVID-19 del país, se esconden héroes invisibles, trabajadores que están junto a médicos y enfermeros en la primera línea de batalla, pero cuya labor pasa más desapercibida.

Son personas como Manuel Aguirre, coordinador de camillería, que arriesgan su vida para mantener a flote el hospital aunque no sean destinatarios directos de aplausos y reconocimientos oficiales pese a ser coprotagonistas de la emergencia y afrontar la devastación que deja la enfermedad.

Vives "experiencias aquí en el hospital como ver a cada persona que fallece, ver la situación de los familiares que no los ven porque al ingresar al hospital lo único que hacen es esperar afuera a que les den informes", comenta Aguirre.

Aunque esta semana arrancó el plan de reactivación hacia una "nueva normalidad", persiste la fase crítica del coronavirus en México, que acumula 97,326 casos y 10,637 muertos confirmados por la enfermedad.

Encargado de seguridad del Hospital Juárez (Foto: EFE/ Jorge Núñez)
Encargado de seguridad del Hospital Juárez (Foto: EFE/ Jorge Núñez)

Con 20,217 contagios, el personal hospitalario representa más de uno de cada cinco casos en el último reporte de la Secretaría de Salud, con 23% de trabajadores de la salud contagiados que no son médicos, enfermeros o laboratoristas.

El Gobierno de México reconoce 271 defunciones del personal sanitario por COVID-19, con Ciudad de México a la cabeza con cerca de 80 fallecidos, seguido por el vecino Estado de México con alrededor de 30.

Esta es una situación que "nunca imaginó" Elsa Juana Díaz, la dietista encargada de la preparación diaria de entre 120 y 150 bolsas con suero para alimentar por sonda a cerca de 35 pacientes con el coronavirus.

"Yo no estaba acostumbrada a ver tantas personas fallecer y eso para mí ha sido un poquito complicado. Y también saber que compañeros míos y también familiares cercanos se han enfermado. Eso para mí ha sido lo más difícil", relata Díaz desde el área de maternidad reconvertida por la pandemia.

EXCESO DE TRABAJO

Empleados de la lavandería del Hospital Juárez realizan labores de desinfección antes de empezar labores. Trabajadores que están junto a médicos y enfermeros en la primera línea de batalla, pero cuya labor pasa desapercibida. (Foto: EFE/ Jorge Núñez)
Empleados de la lavandería del Hospital Juárez realizan labores de desinfección antes de empezar labores. Trabajadores que están junto a médicos y enfermeros en la primera línea de batalla, pero cuya labor pasa desapercibida. (Foto: EFE/ Jorge Núñez)

Con 80% de ocupación general y solo 34% de las camas de terapia intensiva disponibles, la capital mexicana se consolida como foco rojo a nivel nacional.

Esta saturación impacta a trabajadores como Víctor Hugo Rosas, quien cada día recoge con dos compañeros todas las prendas del área COVID para desinfectarla.

"Es un exceso más de trabajo. Hay que recolectar muchísima ropa, estamos lavando un promedio de tonelada y media en el turno de la mañana, un promedio de 1,500 a 2,000 uniformes quirúrgicos diarios", detalla.

Una experiencia similar vive Margarita Martínez, la jefa del comedor, que ahora prepara 600 colaciones especiales al día para los médicos que necesitan energía e hidratación tras jornadas enteras sin comida ni agua mientras atienden a enfermos de COVID-19.

La mujer supera cualquier temor a infectarse para coordinar también las 60 comidas diarias para estos pacientes. (Foto: EFE/ Jorge Núñez)
La mujer supera cualquier temor a infectarse para coordinar también las 60 comidas diarias para estos pacientes. (Foto: EFE/ Jorge Núñez)

La mujer supera cualquier temor a infectarse para coordinar también las 60 comidas diarias para estos pacientes.

"Ha sido difícil, de alguna manera con miedo, porque todos tenemos miedo, pero al final, si usamos las medidas que corresponden yo creo que no pasa nada", relata.

Así como en la lavandería y en la cocina, María de los Ángeles Sánchez trabaja con bajo perfil en un pequeño taller en el que repara ventiladores, desfibriladores y tanques de oxígeno.

La responsable de la cocina del Hospital Juárez habla en entrevista con Efe, (Foto: EFE/ Jorge Núñez)
La responsable de la cocina del Hospital Juárez habla en entrevista con Efe, (Foto: EFE/ Jorge Núñez)

La técnica y sus colegas lidian con el incremento de la carga laboral, pero coinciden en que lo más difícil es reparar un equipo en un área con pacientes graves por el coronavirus.

"En nuestro trabajo estamos muy relacionados con las enfermedades o ver a los pacientes. Pero así que lleguen en masa y que todos necesiten un equipo médico y atención médica, sí ha sido algo muy fuerte todo este cambio", manifiesta.

SACRIFICIO FAMILIAR

Vista de uno de los pasillos del Hospital Juárez, en el foco rojo de la COVID-19 del país (Foto: EFE/ Jorge Núñez)
Vista de uno de los pasillos del Hospital Juárez, en el foco rojo de la COVID-19 del país (Foto: EFE/ Jorge Núñez)

La adrenalina se percibe desde la entrada, donde el guardia Julio Bugarini preserva la seguridad cuando el país ha registrado al menos 53 agresiones contra personal médico y 94 afectados directos, según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Aun así, el vigilante trabaja "con orgullo" y no teme por su persona, sino por el peligro de contagiar a sus hijos y nietos.

Un doctor se toma un descanso en el área de pacientes con la COVID-19 en el Hospital Juárez,(Foto: EFE/ Jorge Núñez)
Un doctor se toma un descanso en el área de pacientes con la COVID-19 en el Hospital Juárez,(Foto: EFE/ Jorge Núñez)

"Muy riesgoso. Como veo que está la situación, cada día como que está empeorando más, ya hasta viene uno con miedo", admite.

Otros optan por aislarse de su familia, como David Hernández, coordinador de limpieza, quien lleva dos meses sin ver a sus hijos.

Una empleada de cocina se lava las manos antes de preparar los alimentos para el personal de Salud del Hospital Juárez (Foto: EFE/ Jorge Núñez)
Una empleada de cocina se lava las manos antes de preparar los alimentos para el personal de Salud del Hospital Juárez (Foto: EFE/ Jorge Núñez)

"Ya no existen las rutinas, la rutina la hace realmente la necesidad del servicio, con base en las circunstancias diarias", declara.

Pero, pese a la crisis, estos héroes invisibles coinciden en la satisfacción de ayudar al país a hacer historia.

"Cada persona tiene que poner su granito de arena, y venir al trabajo día con día es poner un poco de ayuda a esta situación", opina Aguirre, el camillero.

EFE

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