Innovators Under 35 LATAM (Foto: Cortesía)
Innovators Under 35 LATAM (Foto: Cortesía)

¿Qué pasa cuando juntas a mentes jóvenes, curiosas y talentosas, con un gran sentido de humanidad, además de ganas de ayudar al mundo? Se obtienen propuestas disruptivas, uso de la tecnología de maneras innovadoras y resolución de problemas sociales de maneras antes inimaginables.

En el Innovators Under 35 LATAM, se reunieron algunas de las personas que han comenzado proyectos que, apoyados de las nuevas tecnologías, buscan traer beneficios a las personas. Ya sea en el sector de la agricultura, medioambiente, pobreza, migración, medicina, entre otros

Algunas de las ideas de los jóvenes, menores de 35 años, que resultaron reconocidos en el evento organizado por el MIT Technology Review, pudieron haber sido imposibles hace apenas una década. Desde bosques conectados a internet, hasta paneles solares hechos de alga y maneras de preparar a migrantes en programación para que puedan hacer propuestas con enfoques nuevos.

Después de haber llevado la curiosidad a la práctica, y de haber intentado y fallado cientos de veces, han logrado probar que sus ideas son realizables y efectivas. Buscan expandir sus beneficios por todo el mundo, para que las soluciones lleguen a la mayor cantidad de lugares posibles. Hasta sitios remotos en donde aún no existe la infraestructura para implementar tecnologías como el internet.

Innovators Under 35 (Foto: Cortesía)
Innovators Under 35 (Foto: Cortesía)

Computadoras sin internet

Este es el deseo de Joshua M. Salazar de Ecuador y quien tiene 22 años. Él creyó que el conocimiento que hay en la web, como el vertido en la plataforma Wikipedia, no debería ser accesible sólo para personas que pueden conectarse a internet.

Esta inquietud surgió desde que era pequeño y en la escuela podía acceder a Encarta, una enciclopedia digital desarrollada por Microsoft entre 1993 y 2000. Era utilizada, principalmente, en las escuelas de educación básica. “Me quedaba la duda, ¿qué hay del montón de niños como yo que no tenían un computador para acceder y tocar la tecnología?”, dijo en entrevista con Infobae México.

Joshua creció, pero su inquietud nunca se fue. Al contrario, al entrar a estudiar y adquirir conocimiento en tecnologías, su deseo porque este aprendizaje no fuera sólo para algunos cuantos lo motivó a buscar una solución.

Así creó OfflinePedia, proyecto en el que construye computadoras a partir de monitores de televisión viejos, a los que les implementa un Raspberry Pi, una placa de computadora económica reducida, combinada con un software llamado Kiwix, en donde guarda libros y el contenido de Wikipedia que puede ser consultado sin red. Estos equipos cuestan USD 100, un precio mucho más bajo que el de una computadora tradicional.

(Foto: Wiki Commons)
(Foto: Wiki Commons)

Él y un grupo de voluntarios lleva las herramientas a las zonas marginadas en Ecuador y enseña cómo utilizalros (el 20% de la población del país no tiene acceso a internet). Regresa cada tres meses y agrega contenido nuevo, además de revisar cuáles son las principales inquietudes y usos que se le da a la información, para resolver las necesidades de las familias.

Pero Joshua Salazar no sólo se quedó conforme con la idea de que se pudieran consultar más de un millón de temas. También creyó necesario que el contenido fuera editable y que se pudiera agregar información offline.

Por primera vez ellos tienen la oportunidad de agregar esas tradiciones que muchas veces en las comunidades indígenas cuando el cacique mayor muere, se queda perdido para siempre”, dijo. Cuando el equipo va a dar mantenimiento a las computadoras toman ese contenido y las suben a internet.

Otra sorpresa que se llevó el joven inventor es que llevar los equipos a las comunidades que antes no tuvieron acceso a este tipo de herramientas, los niños comienzan a sentir curiosidad por la tecnología. Alguna de las preguntas que se hacen, contó, es cómo tanta información puede caber en un dispositivo tan pequeño y la manera en la que podrían contribuir para hacer cosas parecidas.

(Foto: REUTERS/Yves Herman)
(Foto: REUTERS/Yves Herman)

Tecnología al servicio de la salud

Hay sectores de la medicina que parecieron haberse quedado congelados en el tiempo. Para Francisco Valencia, de México, la creación de ortesis y prótesis es uno de ellos. Se dio cuenta que su modelación se así de manera artesanal. A través de medidas, yesos y un largo proceso de corrección, se crean estos elementos.

“El conocimiento viene muchas veces de transferencia generacional en esta industria. Conocimos a protesistas que nos decían que hacían lo mismo que sus abuelos, que le enseñaron a sus papás hasta que el conocimiento llegó a ellos”, dijo Valencia, de 33 años, a Infobae México.

Por lo que buscó la manera de ayudar a que la elaboración de las órtesis para niños con parálisis cerebral fuera más rápida, precisa y con menor margen de error. Así creo Prothesia, una empresa que ocupa tecnologías ya disponibles en el mercado como la inteligencia artificial y las impresiones 3D.

Pero, ¿por qué hasta ahora se ha buscado renovar este sector? Para Francisco se trata del timing. “Tiene que ser el correcto, uno tiene que estar cuando todas las tecnologías del mercado estén listas, ni antes ni después”, explicó el emprendedor. Por lo que ahora está concentrado en perfeccionar su proyecto para después escalarlo.

Impresora 3D (Foto: Archivo)
Impresora 3D (Foto: Archivo)

En 2026 la industria de las exoprótesis, prótesis internas, implantes y exoesqueletos valdrá 86 billones de dólares, y su ejecución podrá ser más sencilla con la comercialización de las impresoras que se utilizan para su producción. Por lo que el joven ve más allá.

Considera que en el futuro estas soluciones no sólo estarán disponibles para solucionar problemas congénitos. Sino, para mejorar el rendimiento y la calidad de vida de las personas. Para él un ejemplo claro son los exoesqueletos de Ford. En 15 fábricas de siete países en el mundo implementaron este tejido orgánico duro que recubre el cuerpo en el exterior, simulando una columna vertebral. De esta manera los trabajadores tienen mayor soporte, por lo que pueden cargar objetos pesados con un menor daño a su estructura ósea.

Así, a través de un teléfono inteligente con acceso a la aplicación de Prothesia, se podrán modelar los elementos necesarios para arreglar padecimientos y aumentar el rendimiento del ser humano.

Exoesqueleto (Foto: Archivo)
Exoesqueleto (Foto: Archivo)

Los ganadores de Innovators Under 35 LATAM

De 2000 propuestas presentadas en América Latina, el MIT Techonology Review con la consultora Opinno, eligieron a los cinco mejores proyectos para reconocerlos. En el evento, realizado el 30 de enero del 2020 en la Ciudad de México, se eligieron a los mejores de cada categoría:

Emprendedora del año: María Isabel Amorín de Guatemala, por desarrollar el uso de biopolímeros extraídos de camarones que absorben colorantes, para que el agua sea reutilizada.

Humanita del año: Leoncio Huamán de Perú, quien creó unos lentes para las personas con discapacidades auditivas. Con ellos se se pueden leer subtítulos de lo que dicen las personas en tiempo real.

Inventor del año: Adán Ramírez Sánchez de México. Él elaboró biopaneles solares elaborados con microalgas y nanofluidos que además de generar energía, absorben CO2 y producen oxígeno.

Pionera del año: Bárbara Tomadoni de Argentina con la creación de biogeles, que reducen el consumo de agua y fertilizantes. Son capaces de absorber estos dos componentes para que después sean liberados de manera gradual en situaciones adversas como sequías.

Visionario del año: Jaime Andrés Pérez de Colombia, quien elaboró un proyecto de colaboración ciudadana para monitorear la calidad del agua y generar datos en tiempo real. Eso ayudará a que las comunidades estén conscientes del líquido y exijan a empresas y autoridades que se responsabilicen de los contaminantes.

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