Alemania podría perder sus últimos glaciares en menos de una década por el avance del deshielo

El cambio climático aceleró la desaparición de las masas de hielo en los Alpes bávaros, mientras crece el fenómeno del "turismo de despedida" entre visitantes que buscan contemplarlas antes de que se derritan para siempre

Dos personas de espaldas con mochilas permanecen en una roca frente a un valle con un glaciar, un lago y montañas nevadas.
Los últimos cuatro glaciares de Alemania podrían desaparecer por completo antes de que termine la próxima década (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Apenas quedan cuatro glaciares en Alemania y los científicos advierten de que podrían desaparecer por completo en la próxima década. El cambio climático, con veranos cada vez más calurosos y secos, acelera un proceso de deshielo que ya consumió más de una cuarta parte de la superficie glaciar del país entre 2023 y 2025, según datos de la Academia Bávara de Ciencias. En total, se perdió alrededor de un millón de metros cúbicos de hielo en apenas dos años.

Mientras el reloj corre, un fenómeno crece en paralelo: el llamado “turismo de despedida”. Cada vez más visitantes acuden a los Alpes bávaros para contemplar estas masas de hielo antes de que desaparezcan para siempre. Un estudio publicado en la revista Nature Climate Change estima que unas 14 millones de personas en todo el mundo participan cada año en excursiones por glaciares, una cifra que refleja el interés global por estos ecosistemas en extinción.

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El Schwarzmilzferner perdió la mitad de su superficie en un solo año

Ilustración de excursionistas frente a un glaciar montañoso sobre una infografía con textos, iconos y gráficos explicativos.
Una infografía detalla la pérdida de masa helada en los Alpes bávaros y el incremento de excursiones hacia las zonas glaciares amenazadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El caso más dramático es el del Schwarzmilzferner, el último glaciar de los Alpes de Allgäu, situado a unos 2.450 metros de altitud en la frontera entre Alemania y Austria. Según un informe reciente difundido por Euronews, su extensión se redujo a la mitad en apenas 12 meses y conserva apenas una hectárea, el equivalente a un campo de fútbol y medio.

Los estudios sobre el retroceso de este manto de hielo comenzaron en la década de 1980, aunque el deterioro se remonta mucho más atrás. Entre 1850 y 1903, el glaciar perdió unas 14 hectáreas, y en los 60 años siguientes su superficie retrocedió otros 31 metros, según la tesis de licenciatura de Roland Marder, de la Universidad Técnica de Múnich. La orientación sur del campo de nieve, especialmente expuesto al sol, figura entre las principales causas.

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Entre 1975 y 1985, una sucesión de veranos frescos y húmedos permitió que el glaciar recuperara terreno. Sin embargo, desde entonces la tendencia se invirtió de forma irreversible. Dos glaciólogos explicaron al medio alemán Bayerischer Rundfunk que, en comparación con el año pasado, el Schwarzmilzferner se redujo casi un tercio, mientras que el espesor del hielo disminuyó más de la mitad y la masa glaciar se fragmentó en bloques separados.

Christoph Mayer, de la Academia Bávara de Ciencias, señaló al mismo medio que el cambio climático es el “motor de la desaparición de los glaciares”. Según el experto, es probable que los tres metros de hielo restantes se fundan por completo el año que viene, lo que marcaría lo que él describió como el “fin de una era”.

Una paradoja entre la contemplación y el deterioro ambiental

Masa de hielo agrietada entre rocas grises con agua que fluye y una torre metálica de telesquí con cables en una ladera pedregosa.
La pérdida de hielo en Alemania superó un millón de metros cúbicos entre 2023 y 2025 (Imagen Ilustrativa Infobae)

El auge del turismo glaciar plantea una contradicción difícil de resolver. Para el geógrafo Emmanuel Salim, de Lausana y coautor del estudio publicado en Nature Climate Change, los turistas quieren contemplar un mundo que está desapareciendo mientras todavía es posible, pero las emisiones asociadas a sus viajes contribuyen a acelerar ese mismo deterioro.

“Estar cerca de estas enormes masas de hielo es una experiencia impresionante, porque son maravillas naturales únicas que se mueven, crujen, susurran e invitan a la reflexión”, escribió la antropóloga Cymene Howe, de la Universidad Rice. Sin embargo, en algunas zonas glaciares se abrieron nuevos senderos para facilitar las excursiones, lo que incrementa la presión sobre ecosistemas ya de por sí frágiles.

Las visitas a los glaciares alemanes cuentan con una larga tradición. Ya en 1852, Otto Sendtner se convirtió en el primer montañero en ascender con fines turísticos a la Mädelegabel, una cumbre de 2.646 metros sobre el Schwarzmilzferner. Una publicación local de 1996 señalaba que cada verano miles de personas cruzaban el pequeño campo de nieve sin saber que pisaban el único glaciar de los Alpes de Allgäu.

El último telesquí del glaciar Schneeferner dejó de funcionar en marzo

Un estudio de Nature Climate Change estima que 14 millones de personas realizan cada año excursiones sobre masas heladas en el mundo, pese a las emisiones asociadas a esos desplazamientos (EFE/EPA/ANNA SZILAGYI)
Un estudio de Nature Climate Change estima que 14 millones de personas realizan cada año excursiones sobre masas heladas en el mundo, pese a las emisiones asociadas a esos desplazamientos (EFE/EPA/ANNA SZILAGYI)

En las montañas de Berchtesgaden sobreviven otros cuatro glaciares. Los expertos prevén que el Blaueisgletscher y el Watzmanngletscher podrían perder pronto su condición de glaciares, mientras que el Nördlicher Schneeferner, en la Zugspitze, podría derretirse antes de que termine la década. El Höllentalferner, también en esa zona, resistiría algo más, aunque los científicos calculan que desaparecería en un plazo máximo de diez años.

La Bayerische Zugspitzbahn (BZB), la compañía que gestiona el acceso a la Zugspitze, organiza rutas guiadas por expertos sobre las dos superficies de nieve restantes. “Notamos que para muchos visitantes es una especie de visita de despedida”, explicó la vocera Laura Schaper al diario Welt.

En marzo, la compañía decidió sacar de servicio el último telesquí del glaciar Schneeferner: el retroceso del hielo hizo que la pendiente fuera cada vez más pronunciada y ya no resultaba viable mantener el remonte en funcionamiento.

La situación no es exclusiva de Alemania. Desde 2022, casi una quinta parte del hielo glaciar de los Alpes suizos se derritió, según el Sistema Suizo de Medición de Glaciares (Glamos). En Austria, la superficie cubierta de hielo se redujo un 31% en dos décadas: el último inventario glaciar del país, publicado en septiembre de 2026, registró 285 kilómetros cuadrados de superficie glaciar restante.

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