
El cambio climático modifica la realidad de los productores rurales en distintas regiones. La frecuencia y la intensidad de los eventos extremos, como sequías y lluvias abundantes, crecen año tras año. Los agricultores, que trabajan la tierra y dependen del clima, buscan alternativas para sostener la producción y minimizar los riesgos.
En relación a un estudio publicado por la revista científica Nature que advierte que la producción mundial de cultivos podría reducirse hasta un 20% por el cambio climático, el ingeniero agrónomo e investigador y extensionista del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Diego Chifarelli, explicó a Infobae cómo esta realidad ya se observa en la región: “Los eventos climáticos extremos, como sequías prolongadas y lluvias intensas, hoy resultan más frecuentes y más intensos”. Esta situación obliga a los productores a modificar sus estrategias de manejo y adoptar nuevas prácticas para enfrentar el impacto en los cultivos.
El impacto climático en los sistemas agrícolas
A partir de estas condiciones, los productores de la región ya implementan cambios concretos en sus sistemas agrícolas. Por un lado, buscan reducir los daños directos que provocan las lluvias torrenciales y las olas de calor sobre los cultivos. Por otro lado, intentan garantizar la estabilidad del rendimiento a pesar de la variabilidad climática.

Según el experto, las sequías se vuelven más graves. Las lluvias, menos previsibles y, muchas veces, más intensas. La temperatura aumenta y genera condiciones que complican el ciclo de los cultivos. Estos cambios tienen consecuencias directas sobre la producción: “Un periodo de sequía prolongado puede reducir la cosecha a la mitad o provocar la muerte de las plantas”, señaló Chiafarelli a este medio.
Por esta razón, los especialistas insisten en la necesidad de actuar rápido. El suelo necesita protección constante para evitar la erosión y conservar la humedad. Una de las prácticas más utilizadas consiste en mantener la cobertura vegetal durante todo el año. Esto limita la evaporación del agua y facilita la infiltración cuando llueve.
Además, el ingeniero remarcó que la incorporación de árboles en los campos mejora la situación de los cultivos frente al calor y la falta de agua. “Los árboles generan sombra y bajan la temperatura del suelo. Así, las plantas sufren menos y se pierde menos producción”, afirmó el entrevistado. Esta estrategia cobra relevancia en cultivos como la yerba mate, pero puede aplicarse en otros sistemas productivos.
Herramientas para mitigar las pérdidas

Sumado a la cobertura vegetal y la plantación de árboles, los expertos recomiendan mantener el suelo cubierto con pasturas o restos vegetales. Esta medida, sencilla y de bajo costo, reduce el impacto de las lluvias abundantes y evita la formación de superficies impermeables. Al mismo tiempo, ayuda a conservar el agua en el suelo y limita su evaporación.
Otra opción para los productores, aunque más costosa, consiste en instalar sistemas de riego suplementario. Estos sistemas permiten abastecer los cultivos con agua durante las sequías prolongadas y aseguran la continuidad de la producción. “El riego suplementario protege la cosecha cuando las lluvias no alcanzan”, recomendó.
Frente a este panorama, las acciones de adaptación son prioritarias. Las medidas buscan que los sistemas productivos resistan los efectos del clima y puedan recuperarse con rapidez. Las instituciones internacionales, como el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), organismo científico internacional, avalan estas estrategias y recomiendan su aplicación en todas las regiones afectadas.
Avances y desafíos en la adaptación agrícola

El cambio climático deja de ser una discusión teórica y se convierte en una preocupación cotidiana para quienes trabajan la tierra. Si bien existen voces que niegan el fenómeno, la prueba científica confirma que la temperatura global aumenta y que los eventos extremos ya modifican la producción agrícola.
En este sentido, el especialista consultado por Infobae precisó: “La adaptación es la única salida para que la agricultura siga activa frente a un clima impredecible”. La región enfrenta desafíos crecientes y la respuesta de los productores influirá en el futuro del sector.
Las recomendaciones prácticas, como la cobertura vegetal, la integración de árboles y el riego suplementario, ya se aplican en la región y muestran resultados positivos. El objetivo es mantener los suelos fértiles, conservar el agua y reducir las pérdidas por eventos extremos.
La capacitación de los productores y la adopción de nuevas técnicas resultan necesarias. El acceso a información y asesoramiento técnico permite tomar decisiones informadas y anticiparse a los riesgos. Los especialistas destacan el fortalecimiento de las redes de cooperación y el intercambio de experiencias entre agricultores.
Últimas Noticias
El inesperado hallazgo científico que está revolucionando la visión sobre los caballitos de mar
El estudio de una comunidad aislada en la isla de Eleuthera revela adaptaciones inéditas, posicionando a este pequeño pez como centinela frente a los desafíos del cambio ambiental

El consumo excesivo de edulcorantes puede dejar huellas en el metabolismo de los hijos
Científicos de Chile encontraron modificaciones en bacterias y genes de la descendencia de ratones expuestos a sucralosa o stevia. Qué sugieren a partir de los resultados

Guacamayas azul y amarilla regresan a Río tras dos siglos y reavivan la biodiversidad en el mayor parque urbano de Brasil
Un proyecto de conservación permite que emblemáticas aves vuelvan a poblar el parque nacional de Tijuca, restaurando relaciones ecológicas esenciales perdidas desde la colonización
Un estudio revela que seis olas de calor recientes cruzaron umbrales mortales para el ser humano
Investigadores identificaron episodios de temperatura y humedad que generaron condiciones riesgosas en varias ciudades del mundo durante los últimos años

Un sistema de IA permite monitorear y anticipar riesgos de contaminación en Johannesburgo
Desarrollado por Wits University, el innovador sistema utiliza más de 500 sensores para detectar polución, enviar alertas y mejorar la protección de la salud pública en la ciudad sudafricana


