
La crisis de acceso a cocinas limpias constituye actualmente un desafío sanitario y social de escala global. Más de dos mil millones de personas en el mundo dependen de combustibles tradicionales como la leña o el carbón para cocinar, lo que genera altos niveles de contaminación del aire en los hogares. La exposición prolongada a partículas finas y gases peligrosos en espacios cerrados pueden causar enfermedades respiratorias graves y, según ONU Cambio Climático, la agencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático, la muerte de millones de personas cada año.
Las cocinas ineficientes y contaminantes no solo deterioran la salud de quienes las utilizan, sino que también contribuyen a la degradación ambiental: la tala de árboles para obtener combustible agudiza la deforestación y debilita los ecosistemas locales.
Frente a este escenario, la búsqueda de soluciones sostenibles y equitativas es urgente. La introducción de tecnologías limpias para cocinar aparece como una de las estrategias más eficaces para proteger la salud pública, conservar los recursos naturales y avanzar hacia mayores niveles de justicia social. El reto principal es canalizar recursos y cooperación internacional para que estas alternativas lleguen a las comunidades con mayor necesidad.
En este contexto, el Mecanismo de Acreditación del Acuerdo de París (Artículo 6.4), instrumento legal e institucional que regula la creación, verificación y emisión de créditos de carbono bajo el Acuerdo de París, juega un papel central. Este mecanismo garantiza que las reducciones de emisiones sean auténticas, medibles y verificables, y establece metodologías y procesos con órganos de supervisión responsables de asegurar la integridad y transparencia en el mercado internacional de carbono.

En el nuevo mercado regulado por este mecanismo, la ONU aprobó recientemente los primeros créditos de carbono, según informa la agencia. Estos créditos representan reducciones verificadas de emisiones de gases de efecto invernadero que pueden ser compradas, vendidas o intercambiadas para compensar emisiones en otros lugares, impulsando así la financiación de proyectos sostenibles, según explicó el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), organismo especializado en apoyar la cooperación internacional para el desarrollo sostenible.
El proyecto pionero consiste en la distribución de cocinas limpias y eficientes en Myanmar, una iniciativa que busca reducir la contaminación doméstica y aliviar la presión sobre los bosques de la región.
Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, destacó el alcance de este hito: “Más de dos mil millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a cocinas limpias, lo que causa la muerte de millones de personas cada año“. También señaló que cocinar de forma limpia contribuye a proteger la salud, salvar los bosques, reducir las emisiones y empoderar a mujeres y niñas, quienes suelen ser las más afectadas por la contaminación atmosférica doméstica.
Stiell subrayó que la primera emisión de créditos “demuestra cómo este mecanismo puede apoyar soluciones que marcan una gran diferencia en la vida cotidiana de las personas, además de canalizar la financiación hacia donde genera beneficios concretos sobre el terreno”.

El proyecto fue coordinado con participantes autorizados de la República de Corea, lo que permitió que los créditos generados puedan transferirse y utilizarse en el Sistema de Comercio de Emisiones de Corea, principal mercado nacional de carbono de ese país. Así, la República de Corea podrá contabilizar parte de estas reducciones para cumplir su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), mientras que Myanmar utilizará el resto para avanzar en sus compromisos climáticos.
Uno de los aspectos más exigentes de este mecanismo es el rigor aplicado en la medición y acreditación de las reducciones de emisiones. Mkhuthazi Steleki, presidente del órgano de Supervisión del Artículo 6.4, ente independiente encargado de la supervisión técnica y metodológica, afirmó que se han implementado normas más estrictas y valores conservadores en los cálculos, lo que lleva a la obtención de “reducciones acreditadas aproximadamente un 40 % inferiores a las que habrían emitido los sistemas anteriores”. Esto asegura que cada tonelada de carbono acreditada signifique realmente una tonelada menos de emisiones, fundamento de la integridad ambiental y la confianza en los resultados.
El proyecto en Myanmar había recibido previamente una aprobación provisional bajo el antiguo Mecanismo de Desarrollo Limpio, programa internacional de reducción de emisiones. Sin embargo, la transición al mecanismo actual implicó la actualización de metodologías y la incorporación de los datos científicos más recientes, reflejando con mayor precisión el impacto real de las actividades en la actualidad.

Jacqui Ruesga, vicepresidenta del órgano de Supervisión, explicó que iniciar con un proyecto de cocinas limpias ilustra la utilidad práctica que el mecanismo aporta al apoyar actividades que generan claros beneficios colaterales para las personas, como una mejor calidad del aire interior, además de reducir emisiones.
La aprobación de estos primeros créditos responde, además, a la demanda del sector privado de operar bajo un mercado de carbono alineado con estándares internacionales y resultados verificables. Antes de consolidarse de forma definitiva, la aprobación está sujeta a un periodo de apelación de 14 días, durante el cual los participantes, el país anfitrión y otras partes interesadas pueden presentar objeciones.
En la actualidad, una cartera de más de 165 proyectos está en proceso de transición del Mecanismo de Desarrollo Limpio al nuevo esquema del Acuerdo de París. Estas iniciativas cubren sectores como la gestión de residuos, la energía, la industria y la agricultura, y anticipan la incorporación de una diversidad de proyectos climáticos concretos en diferentes regiones del mundo.
Últimas Noticias
Cómo la deforestación y la fragmentación de bosques afectan el ciclo del agua en las cuencas
Un análisis internacional liderado por la Universidad de Columbia Británica advirtió que la reducción de cobertura forestal disminuye la capacidad de las cuencas hidrográficas

Emoción y supervivencia: el regreso de Callosity Back y su cría reaviva la esperanza para la ballena franca del Atlántico norte
Un hecho inédito moviliza a grupos de investigación marina y voluntarios, quienes celebran el hallazgo y refuerzan las iniciativas que buscan revertir una realidad compleja para distintas especies

“Hada rosa”: el armadillo más pequeño del mundo reapareció en Mendoza
El reciente avistamiento del pichiciego menor en la Reserva de Biósfera Ñacuñán confirma la presencia de esta especie única en esa provincia argentina. Mide menos de 11 centímetros y pesa unos 100 gramos

Alertan que una sustancia se acumula en la miel de las abejas y podría poner en riesgo su supervivencia
Un estudio reveló que estos compuestos pueden encontrarse en las colonias. Las claves del fenómeno

Alertan que la contaminación plástica afecta los nidos de tortuga en una isla remota del Atlántico
El hallazgo de residuos artificiales pone en evidencia el impacto incluso en territorios inesperados


