
El debilitamiento de los dientes de tiburón, esenciales para la supervivencia de estos depredadores, se perfila como una consecuencia directa de la acidificación del océano. Un reciente estudio liderado por científicos alemanes, citado por Associated Press, advierte que los cambios químicos en los mares —impulsados por la absorción de dióxido de carbono— plantean un desafío inédito para la continuidad ecológica de estos animales.
Daño químico y presión evolutiva sobre los depredadores marinos
Los tiburones cumplen un rol clave como reguladores de las poblaciones de peces y mamíferos marinos, contribuyendo al equilibrio y la biodiversidad de los océanos. Sin embargo, más de un tercio de las especies se encuentra actualmente en peligro de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
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El estudio dirigido por Maximilian Baum del Instituto Heinrich Heine de Düsseldorf analizó el daño potencial a la estructura dental de tiburones frente al incremento de la acidez oceánica. La acidificación ocurre cuando el agua absorbe dióxido de carbono de la atmósfera, en gran parte generado por la quema de combustibles fósiles. Se estima que, para el año 2300, los océanos podrían registrar un nivel de acidez casi diez veces mayor que el actual.

Para evaluar los efectos, se recolectaron más de 600 dientes descartados de tiburones de puntas negras de arrecife mantenidos en acuario. Esta especie, presente en los océanos Índico y Pacífico, puede alcanzar 1,7 metros de longitud.
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En ese sentido, los dientes fueron expuestos tanto a agua con la acidez actual como a la proyectada para 2300, permitiendo comparar su estado.
Los resultados revelaron daños estructurales graves bajo condiciones de mayor acidez: corrosión en las raíces, fisuras, orificios y degradación general de la estructura dental. “Encontramos un efecto corrosivo en los dientes de los tiburones”, explicó Baum a Associated Press. El deterioro podría comprometer la eficacia de los tiburones como reguladores de los ecosistemas marinos.
Una amenaza creciente para la supervivencia y el equilibrio oceánico
Aunque este debilitamiento dental no ocurre de inmediato, la posibilidad de dientes más frágiles suma presión a especies que ya enfrentan la sobrepesca, la contaminación marina y el cambio climático. Los dientes de tiburón, especialmente diseñados para cazar, no están preparados para resistir cambios químicos extremos en el agua.
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A lo largo de su vida, un tiburón puede perder y regenerar miles de dientes, lo que le permite mantener su papel en la cadena trófica. Sin embargo, la degradación de la estructura dental podría dificultar la captura de presas y alterar el equilibrio ecológico marino.
El panorama global es preocupante. Además de la acidificación, la sobrepesca continúa siendo una de las mayores amenazas para los tiburones. Gavin Naylor, director del Florida Program for Shark Research, resaltó que la acidificación es una amenaza real, aunque insistió en que la sobrepesca sigue siendo el principal riesgo.

Por otro lado, Nick Whitney, científico principal del Anderson Cabot Center for Ocean Life, recordó que los tiburones han habitado los mares durante unos 400 millones de años. “Han sobrevivido 400 millones de años y se han adaptado a todo tipo de condiciones cambiantes”, señaló. Sin embargo, advirtió que la exposición continua a aguas más ácidas podría debilitar la protección natural de los dientes, ya que estos se forman en el tejido bucal antes de salir al exterior.
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La acidificación del océano afecta también a otras especies, como moluscos y peces, dificultando la formación de conchas y aumentando la fragilidad de las escamas. Los efectos sobre las relaciones entre especies y los hábitos alimenticios de los tiburones aún presentan numerosas incógnitas.
Baum considera que este fenómeno no puede descartarse como factor en la desaparición de ciertos linajes de tiburones, ya que se suma a otras amenazas preexistentes. Por ello, los especialistas insisten en la necesidad de fortalecer la conservación marina para preservar la biodiversidad y el equilibrio ecológico en un océano cada vez más alterado por el cambio climático y la actividad humana.
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La evolución de la dentadura de los tiburones ha sido clave para su éxito como depredadores. Su futuro dependerá de la capacidad de mantener estas características en un entorno sometido a presiones ambientales inéditas. El impacto de la acidificación oceánica podría redefinir la dinámica de los mares y alterar el destino de uno de sus habitantes más emblemáticos.
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