
La Gran Barrera de Coral enfrenta una reducción acelerada de sus corales debido al cambio climático, según científicos.
Un trabajo divulgado en Nature Communications advirtió que la oportunidad de implementar soluciones efectivas se estrecha.
Las proyecciones prevén un declive significativo de los corales antes de 2050 bajo todos los escenarios de emisiones. Solo una drástica reducción del calentamiento global, manteniéndolo por debajo de los 2 °C para 2100, ofrecería una recuperación parcial de estos ecosistemas, de acuerdo con este planteo.
Las simulaciones, desarrolladas por un equipo internacional liderado por la Universidad de Queensland, incluyeron factores como la capacidad adaptativa de los corales y las condiciones de las corrientes océanicas.
El Dr. Yves-Marie Bozec explicó que el modelo que analizaron, que integra 3.806 arrecifes individuales, proyecta un descenso brusco de la cobertura coralina en los próximos 15 años. Para 2040, la cobertura media podría reducirse al 17%, lo que representa una caída del 56% respecto a los niveles actuales.

Bajo los escenarios más probables, con un calentamiento cercano a 2,7 °C, se estima que la cobertura coralina descendería hasta el 8% en 2100, y más del 60% de los arrecifes quedarían con menos del 5% de su extensión original.
El estudio detalló que, incluso en las predicciones más optimistas, el calentamiento superará los 1,5 °C durante décadas. Solo si el aumento de temperatura se limita estrictamente a menos de 2 °C, los corales más sensibles podrán mantener alguna capacidad de recuperación, dada su rápida reproducción y crecimiento.
El profesor Peter Mumby destacó en Phys.org: “Muchos arrecifes podrían persistir bajo el objetivo del Acuerdo de París de 2 °C de calentamiento”. Sin embargo, advirtió: “Un incremento rápido de la temperatura conduciría a la mayoría de los arrecifes al colapso”.
Factores de resiliencia coralina y adaptación
La resiliencia de los corales depende de varios factores clave, de acuerdo con el análisis. La presencia de refugios térmicos, zonas donde el agua permanece más fría por la mezcla de corrientes, facilita una adaptación gradual bajo presión selectiva atenuada, lo que propicia la persistencia a largo plazo.

Conforme el calentamiento se intensifica, la disponibilidad y eficacia de estos refugios disminuye, limitando la protección que brindan a los corales. La conectividad larval, es decir, el flujo de larvas entre arrecifes, actúa como un mecanismo demográfico de rescate, sobre todo en los llamados “centros larvales” que reciben mayor aporte externo.
Esta conectividad resulta más beneficiosa solo bajo escenarios de calentamiento moderado, ya que el incremento de las olas de calor marinas reduce los periodos de recuperación y restringe el efecto positivo de la dispersión de larvas.
El modelo revela que la adaptación térmica de los corales progresa a un ritmo similar en todos los escenarios analizados, con tasas máximas de 1,1 a 1,4 °C-semana por década en la primera mitad del siglo.
No obstante, esta capacidad adaptativa resulta insuficiente ante un calentamiento más severo, lo que provoca un declive en todas las especies de coral. La diversidad de fenotipos térmicos, variedades de tolerancia al calor dentro de las poblaciones, permanece más alta en refugios térmicos, lo que incrementa el potencial de adaptación, aunque este efecto se reduce a medida que el calentamiento global se intensifica.
Gestión estratégica y urgencia de reducir emisiones

La gestión estratégica de los arrecifes surge como un componente esencial para incrementar la resiliencia coralina, aunque no reemplaza la urgencia de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Nature Communications afirmó que las intervenciones locales, control de depredadores, mejora de la calidad del agua y restauración activa, aportan beneficios tangibles, especialmente si protegen refugios térmicos y centros de conectividad larval. Sin embargo, los expertos subrayan que estas estrategias solo serán eficaces si se acompañan de acciones globales para frenar el calentamiento antes de 2050.
De no actuar, las consecuencias impactarían profundamente en la biodiversidad marina y en las comunidades humanas que dependen de los arrecifes para su alimentación y economía.
El Dr. Cedric Robillot, director ejecutivo del Programa de Restauración y Adaptación de Arrecifes, advirtió que “los arrecifes de coral y las comunidades que los sustentan enfrentan una amenaza existencial”. El estudio recomienda intensificar la gestión y desarrollar nuevas intervenciones para apoyar la supervivencia de los corales mientras se estabiliza la temperatura oceánica.
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