
El fenómeno de La Niña ocurre cuando las temperaturas superficiales del mar son más frías de lo normal en el océano Pacífico tropical central y oriental y afectan los patrones climáticos globales. Es la fase opuesta al fenómeno de El Niño.
De acuerdo con el último reporte del Servicio Nacional del Tiempo de la agencia federal NOAA de los Estados Unidos, las condiciones de La Niña ya están presentes y se espera que persistan hasta febrero-abril de 2025, con una probabilidad del 59%.
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Su desarrollo podría implicar diferentes efectos sobre el territorio de América Latina y el Caribe, según explicó a Infobae el científico Muhammad Azhar Ehsan, quien forma parte del Centro de Investigación de Sistemas Climáticos, que depende de la Escuela de Clima de la Universidad de Columbia en los Estados Unidos.
En algunos países de la región, La Niña podría influir en un nivel menor al normal de precipitaciones. En otros, podría impactar en niveles de lluvias por encima de lo normal.
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Como consecuencia del fenómeno de La Niña, existe “una mayor probabilidad de lluvias por encima de lo normal en las partes más al norte de América Latina, mientras que se prevé una situación por debajo de lo normal en y alrededor de la zona de Uruguay, y en regiones dispersas de Brasil”, afirmó el científico.
“Se espera una reducción de las lluvias en Perú, el norte de Chile, así como en provincias agrícolas clave de la Argentina y Uruguay, lo que podría contribuir a condiciones de sequía”, afirmó. En cambio, pronosticó que América Central y el Caribe podrían enfrentar lluvias intensas.
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El norte de México podría experimentar condiciones más secas, mientras que el sur de México podría registrar precipitaciones por encima del promedio.
Sin embargo, el doctor Azhar Ehsan, aclaró que “es importante tener en cuenta que los impactos de La Niña pueden variar significativamente en toda la región”. Se espera que el evento de La Niña sea muy débil y de corta duración.
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Qué diferencia hay entre La Niña y El Niño

El Niño y La Niña son fases extremas de un ciclo climático natural conocido como El Niño/Oscilación del Sur (ENOS). “Ambos términos se refieren a cambios a gran escala en la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical oriental”, explicó el Servicio Nacional del Tiempo de EE.UU.
Por lo general, las lecturas de la superficie del mar en la costa oeste de América del Sur oscilan entre 15 y 21 grados, mientras que superan los 27 grados en la “zona cálida” ubicada en el Pacífico central y occidental.
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Esta zona cálida se expande para cubrir los trópicos durante El Niño. Pero durante La Niña, los vientos alisios del este se fortalecen y el afloramiento frío a lo largo del Ecuador y la costa oeste de América del Sur se intensifica. Las temperaturas de la superficie del mar a lo largo del ecuador pueden caer hasta 2,1 grados por debajo de lo normal.

Tanto El Niño como La Niña afectan la agricultura, los recursos hídricos y la biodiversidad en múltiples regiones. Por eso, los sistemas de monitoreo, como los elaborados por agencias científicas como la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y el Servicio Meteorológico Nacional de Argentina, son fundamentales para prever sus impactos y tomar decisiones informadas.
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Qué pasó con El Niño recientemente
En diciembre pasado, la secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, la científica argentina Celeste Saulo, había comentado: “El año 2024 comenzó con El Niño y va camino de ser el más cálido jamás registrado. Incluso si se produjera un episodio de La Niña, su efecto de enfriamiento a corto plazo sería insuficiente para contrarrestar el efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera”.
“Incluso en ausencia de condiciones de El Niño o La Niña desde mayo, hemos sido testigos de una serie extraordinaria de eventos climáticos extremos, incluidas lluvias e inundaciones récord que lamentablemente se han convertido en la nueva norma en nuestro clima cambiante”, dijo Saulo.
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Los últimos nueve años han sido los más cálidos registrados, incluso con la influencia refrescante de un fenómeno de La Niña que duró varios años desde 2020 hasta principios de 2023.
El fenómeno de El Niño de 2023-24 comenzó a surgir en junio de 2023. Alcanzó su punto máximo entre noviembre de 2023 y enero de 2024 como uno de los cinco más fuertes registrados antes de disiparse, aunque algunos impactos continuaron.
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