La revolución silenciosa: lana de oveja como solución sostenible para la agricultura en Estados Unidos

Rancheros están reutilizando un subproducto tradicional para mejorar la retención de agua y enriquecer los suelos en respuesta a la crisis hídrica. La revista Time explora cómo este recurso natural empieza a ganar terreno

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Este innovador uso de la lana busca reemplazar fertilizantes sintéticos y enriquecer los suelos (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el árido oeste de Estados Unidos, donde la crisis hídrica amenaza la agricultura y el medio ambiente, los rancheros están explorando una solución inesperada: la lana de oveja, destaca Time.

Albert Wilde, un ranchero de sexta generación en Utah, encabeza un movimiento que busca transformar este subproducto tradicionalmente desperdiciado en una herramienta clave para enfrentar la escasez de agua y mejorar la sostenibilidad agrícola.

El hallazgo surgió por casualidad. Wilde observó cómo una oveja mojada duplicaba su peso debido a la absorción de agua por su lana, una característica que utilizó para proteger las plantas en macetas de su esposa durante unas vacaciones.

Al regresar, las plantas seguían saludables, lo que lo llevó a explorar el potencial de la lana como enmienda del suelo.

La lana de desecho, generalmente desechada por su baja calidad, demostró una capacidad única para retener hasta el 35% de su peso en agua.

Este descubrimiento marcó el inicio de un proyecto ambicioso para aprovechar este recurso, no solo para conservar agua, sino también para reemplazar los fertilizantes sintéticos y enriquecer los suelos agrícolas.

Desafiando a los métodos tradicionales

Incorporada al compost o directamente al suelo, la lana aporta una “santísima trinidad” de beneficios: nutrientes orgánicos, capacidad de retención de agua y porosidad que favorece la oxigenación.

Según estudios iniciales, supera a los fertilizantes tradicionales al acelerar los tiempos de cosecha y mantener los nutrientes durante más tiempo, sin los efectos adversos de los químicos sintéticos.

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La lana, al incorporar al compost o suelo, aporta múltiples beneficios para el cultivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Wilde no solo se dedicó a aplicar estos principios en su propia granja, sino que también trabajó para expandir su uso entre otros rancheros.

Desde 2016, ha comercializado pellets de lana de desecho a través de plataformas como Amazon y, más recientemente, en Lowe’s.

Sin embargo, la adopción de esta práctica enfrenta barreras culturales y económicas. Alicia y Ben Rux, propietarios de Cottonwood Creek Livestock en Wyoming, destacan la falta de marketing eficaz y la necesidad de más investigaciones científicas para validar sus beneficios.

La mentalidad tradicional en el sector agrícola sigue siendo un obstáculo. “La gente en la agricultura suele estar bastante arraigada a la tradición”, señala Robert J. Andrews Jr., un ranchero de Colorado que recientemente comenzó a vender pellets de lana bajo la marca New Liberty Wool Pellets.

Según Andrews, un cambio significativo requiere no solo comprensión, sino también pruebas contundentes de resultados.

Agricultura sostenible y la recuperación ambiental

El potencial de la lana ha atraído el interés de instituciones académicas y gubernamentales.

En 2022, el Departamento de Agricultura de EE.UU. lanzó el programa Partnerships for Climate-Smart Commodities, destinando más de 3.000 millones de dólares a proyectos de sostenibilidad agrícola, incluyendo el uso de lana.

Asimismo, la Fundación LOR financió iniciativas comunitarias para la gestión del agua, y la Universidad Estatal de Montana lidera estudios sobre los beneficios de los pellets en grandes granjas.

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Los usos innovadores de la lana buscan transformar la sostenibilidad agrícola en EE.UU. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El impacto de la lana podría ir más allá de los cultivos. Expertos como Brent Roeder, especialista en ovejas y lana de la Universidad Estatal de Montana, sugieren que este material tiene aplicaciones en la estabilización de suelos, la recuperación de tierras degradadas y el control de la erosión. “Apenas hemos arañado la superficie de los usos de la lana”, afirma Roeder.

Una oportunidad para el futuro

Con más de 90.000 ranchos en Estados Unidos que crían alrededor de cinco millones de ovejas, el potencial para escalar esta solución es inmenso.

Sin embargo, Wilde y otros pioneros enfrentan un largo camino para superar las barreras culturales y demostrar que la lana de oveja puede ser una herramienta clave en la lucha contra la crisis climática.

La lana, símbolo de resiliencia en la naturaleza, se perfila como un recurso renovable capaz de transformar la agricultura en una región golpeada por la sequía. Este humilde subproducto podría ser la clave para un futuro más sostenible en el oeste estadounidense.