Por Mariana Dahbar

Sábado a la tarde, puntual y con un cansancio muy bien disimulado. Luego de haber grabado toda la noche, hasta las siete de la madrugada, Óscar Jaenada nos recibe en la terraza donde vive, un discreto edificio al sur de la ciudad, en Cuicuilco, y que eligió como base para darle vida a su nuevo personaje.

En una entrevista exclusiva con Infobae México, el actor nos cuenta cómo fue el proceso de creación de Hernán Cortés: el conquistador español que puso en jaque al Imperio Azteca. "Contar la historia me provoca una universidad involuntaria diaria", asegura el actor, quien confiesa, además, que nunca estudió actuación, porque la necesidad de expresarse desde pequeño fue su motor.

Lejos de cualquier estereotipo de estrella de Hollywood, Jaenada es un hombre normal. Distendido y con un profesionalismo intacto, responde a todo: habla de la industria actual, de la censura que viven los artistas en España y sobre a los dichos del presidente de México acerca de que España tendría que pedir perdón por la conquista de Cortés.

—¿Dónde nos encontramos Óscar?

—Estamos en el cuartel general del actor de Cortés. Estamos aquí, cerca de Xochimilco, que es donde tenemos el Back Lot, en donde estamos rodando casi todas las secuencias. Aquí es donde estudiamos, donde descansamos y comemos.

—¿Cómo son las grabaciones?

—Depende el lugar. Cuando estamos en el Back Lot, allí se han montado y recreado casi todos los templos y los lugares más importantes de la historia, es nuestro lugar base. Pero también hay que salir a trabajar afuera, y a veces es noche y tiene que ser noche, y para un plano de noche se necesita una jornada entera.

—Eres muy obsesivo con cada personaje. ¿Cómo estás haciendo a Hernán Cortés?

En el maletín de un actor como yo, hay varias cosas, y según el personaje por trabajar, sacas unas herramientas u otras. En este caso, no tenía ninguna documentación gráfica de Cortés. No hay videos suyos ni fotografías, hay simplemente una ilustración verídica de Hernán, y lo demás han sido todas interpretaciones de él.

—¿Cómo compusiste con tan poco material?

—El trabajo ha sido la lectura. Leer cosas de los historiadores más famosos o más estudiosos y entrevistarme con algunos de ellos y ver qué podíamos sacar o qué podíamos darle de realidad a ese Cortés del que tan poco grafismo hay.

El actor habló de su proceso para interpretar a Hernán Cortés Foto: cortesía.
El actor habló de su proceso para interpretar a Hernán Cortés Foto: cortesía.

—¿Cómo es tu proceso personal de crecimiento?

—Es didáctico. Trabajar en esto te permite muchas cosas, y más cuando te enfocas en historias reales. Aprendes muchísimo, te da mucha empatía. En este caso, es la tercera vez que viajo a México. Primero fue para hacer una historia cultural de México, me inmiscuí dentro de la cultura mexicana del cine por Cantinflas y Mario Moreno. Con Luis Miguel me pasó algo con la cultura popular de México, ese hablar del personaje de Luis Rey me metió en una cultura muy popular. Y ahora estoy con su historia [la de Cortés], desde que llegaron los españoles.

—¿Qué aprendes de estos personajes?

—Estar en la historia me da mucho conocimiento, me provoca una universidad involuntaria. Siempre hay algo que leer o que descubrir. En este caso, sobre México, o sobre la conquista, las alianzas o la política de aquel entonces. Me tocó sobre la historia, en definitiva, de todos nosotros.

—Últimamente estás haciendo todos personajes históricos, para los que no c​onocen la historia de Hernán Cortés, ¿qué rol juega el personaje de Malinche en su historia?

—Malinche fue fundamental en la conquista de Mesoamérica o de Tenochtitlán. Fue una esclava sexual enviada por sus padres a los mayas, y que aprendió varios idiomas. Cuando llegó Cortés, desconocía el idioma maya. Durante una batalla, le ofrecieron mujeres, y entre ellas estaba Malinche, o doña María, como la bautizaron después. Y esta mujer fue el puente, el último pilar que faltaba para montar ese puente de comunicación entre nosotros y el imperio mexicano. Fue importantísima, porque ella traducía, no solo traducía, sino que interpretaba. Malinche fue fundamental para hacer la traducción del español al náhuatl o al mexicano, sin que esta diferencia cultural fuera tan evidente.

—¿Qué opinas sobre los dichos del presidente de México sobre que España tendría que pedir perdón por lo que había hecho Hernán Cortés?

—La verdad no conozco. No conozco más allá de lo que mis ojos ven y mis oídos oyen. Y bueno, que cada uno piense lo que quiera de la Conquista. Si el tipo cree que hay que hacer esto, es libre de pensar lo que quiera. Creo que aquí se produjo algo muy singular.

—¿Cómo sería eso?

Es que nosotros estamos hechos a base de conquistas y la historia está hecha a base de conquistas. Y el español viene de ser conquistado mil veces, por los fenicios, los romanos, los griegos, los visigodos, los árabes. Y ese cúmulo de conquistas ha hecho lo que es ahora el español, o lo que es ahora el que vive allí. Aquí en México hubo una conquista muy brutal, pero sólo una.

"Nosotros como españoles no pensamos que nos pidan disculpas ni los árabes ni los franceses. Pero así es la historia, e intenta no cometer los mismos errores".

—¿Estudiaste actuación?

—No. No creo que sea necesario en el arte. Es más un deseo de expresarse y de encontrar tu camino. La expresión o la denuncia es algo con lo que creo que vivo desde pequeño. Y eso te lleva a ver las cosas de otra manera, sobre todo a empatizar, a ponerte en la situación de cualquiera. Eso te da mucho conocimiento a la hora de interpretar personajes.

Jaenada, famoso por su interpretación de Luisito Rey, no cree que exista un personaje perfecto Foto: Juan Vicente Manrique.
Jaenada, famoso por su interpretación de Luisito Rey, no cree que exista un personaje perfecto Foto: Juan Vicente Manrique.

—¿Cómo ves a la industria del entretenimiento? ¿Hay diferencias a la hora de rodar en España que en México?

—Las diferencias siempre son productivas. El arte es universal. A mí cuando me ponen un actor o una actriz delante, me da lo mismo que la cámara sea el último modelo de tal o que lo rueden con un iPhone. Yo estoy en lo que estoy, y todo lo que viene detrás es la industria como se la haya montado cada industria.

—¿Cómo ves la industria de España?

—La industria española se la ha montado mal.

—¿Por qué?

—Porque en estos últimos años dejó que la televisión y las cadenas de televisión tengan tanta importancia en la elección y en la elaboración de una película, pero también hay otras industrias como la francesa, que está muy bien. La mexicana, en cambio, tiene una gran influencia norteamericana, y eso tal vez les ha funcionado muy bien.

—¿Ser actor te implica no hablar de ciertos temas, por las dudas, a que no te contraten ?

—El miedo que tengo ahora es que hay redes sociales que en España no puedes usar libremente. En Twitter, si haces ciertas denuncias, incluso puedes ir a la cárcel. Por lo tanto, depende de dónde vives y a quién le pagues los impuestos. Cuando estás en España sabes que no puedes tuitear ciertas cosas aunque las pienses.

—¿Qué personaje de la historia te gustaría representar si pudieras elegirlo?

—Siempre hay un ratón nuevo. Si algo he aprendido en mi carrera es a saber que nunca llega el personaje perfecto, que siempre viene otro que supera en trabajo y en ambición al que tú creías que era insuperable. He aprendido a no buscar o a no plantarme, sino a escuchar.

—¿Cómo fue la experiencia de grabar Rambo 5 y, además, en otro idioma?

—Es otra manera. El mayor dote cultural que tiene una sociedad es su idioma, por lo tanto, el trabajar en otro idioma ya viene con un contrato, una letra pequeña por la que tienes que conocer ya no sólo el idioma, sino muchas más cosas, su melodía a la hora de hablar, su intención, su sátira y demás cosas que tienen las culturas diferentes.

Jaenada recibió a Infobae México en el búnker donde se convirtió en Hernán Cortés (Foto: Infobae, Juan Vicente Manrique)
Jaenada recibió a Infobae México en el búnker donde se convirtió en Hernán Cortés (Foto: Infobae, Juan Vicente Manrique)

—¿En qué momento de tu vida profesional te sientes hoy?

—En la misma, keep walking, seguimos y seguimos y seguimos. No creo que me haya relajado nunca ni que nunca tampoco me haya puesto suficientemente nervioso. He intentado llevar un plano medio, sin sobresaltos, con personajes en los que creo que puedo aportar y así sigo.

—En los contratos, ¿cuál es la cláusula que tiene que estar sí o sí para que aceptes el papel?

—La caravana.

—¿Qué sería la caravana?

—Una motorhome. Muchas veces se me ha propuesto un chalet, y no. "Pero estamos en un plató, tenemos unos camarines con terraza maravillosos". "Me da igual, yo quiero mi motorhome".

—¿Ese es tu requisito para trabajar?

—Sí. Creo que necesito mi espacio para estar ahí aislado, trabajar concentrado, que sepan dónde me pueden encontrar, que sepan dónde estaré. Es muy práctico. También es como yo he decidido hacer mi vida. Me gustan las caravanas, me gusta el camping, me gusta el circo. Y hace que me sienta un poco en casa, o cómodo.

Foto: Juan Vicente Manrique.
Foto: Juan Vicente Manrique.

—Los actores de tu talla, que van de un lado al otro, ¿quién los ayuda a ordenarlo todo?

—Hay un equipo compuesto por mucha gente en el que cada uno tiene su puesto. Su publicista, el abogado, el agente, el mánager, según el país, pues tienes a unos o tienes a otros. Y al final, creas un equipo de muchísima gente, y cada uno hace su trabajo. Por lo tanto, yo me tengo que dedicar a lo mío, que es estudiar, y a estar en el set, con la mayor dedicación y despreocupación por otras cosas.

—¿Cómo te manejas con la tecnología? ¿Puedes vivir sin el teléfono al lado?

—Tengo la suerte de tener un buen equipo que cualquier noticia que pueda ser importante sé que me va a llegar. Intento que la presión del móvil sea la justa, pero sé que es un arma impresionante. Es una oficina, ya, también para un actor.

Es importante, pero lo justo, no duermo con él, no tengo ningún problema con apagarlo.

—Terminas de grabar Hernán Cortés ¿y cómo sigue tu vida? Se te ve más delgado…

—Sí, eso de estar más flaco también es producto del trabajo. Estamos entre doce y catorce horas diarias en el set y te queda poco tiempo para comer, para ducharte y estudiar. No se come bien, se pasa mucho nervio, no comes como deberías, con tu hora ahí sentadito y relajado: comes dos cosas para seguir aguantando "y para adelante". No es algo prioritario la comida cuando estoy trabajando, porque no puedo pensar en eso. Entonces te diría que es más "que no me desmaye", y vamos tirando.

Las vacaciones las estoy planificando , ahí tocará comer, descansar y vivir mi vida también.

—¿Qué es lo primero que piensas cuando te levantas?

—Hay muchas cosas en las que pensar, y algún día me levanto con una historia, y otros días, con otra.

—¿Y cuando te vas a acostar?

—En los últimos cuatro meses, lo último que pienso es en el texto del día siguiente. Y esto es porque es así, cuando hay trabajo vivimos al límite muchísimas horas, y el texto tiene que estar muy aprendido… después ya de haberme cepillado los dientes, volver a leer la secuencia para dormir con eso.

—¿Qué significa sentirse tan respetado por sus pares?

—Supongo que el compañero sabe agradecer también el respeto por este trabajo. Yo creo que si una cosa demuestro en todos mis trabajos es el respeto que le tengo a esta profesión. Sobre todo a la de actor. Cuando acepté hacer Cantinflas, hecho por un catalán, antes de empezar a rodar, ya en las portadas de los periódicos comenzaban a criticarme.

—¿Cómo te manejas ante las criticas?

—No contesto, mi contestación es el arte, es el trabajo.

—¿Te gusta ser distinto?

No. Lo que no me gusta es ser igual a todo el mundo.