El comité que investiga el asalto al Capitolio dice tener pruebas de la conspiración e inicia las audiencias públicas

Recopilaron más de 35.000 documentos y entrevistaron a más de 300 testigos. Todo indica que se trató de un plan preparado por aliados de Trump y orquestado desde la propia Casa Blanca para desconocer los resultados de las elecciones ganadas por Biden

Los representantes Bennie Thompson (Demócrata de Missisipi y Liz Cheney (Republicana de Wyoming), presidente y vice del comité de la Cámara de Representantes que investigan el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2020. (REUTERS/Evelyn Hockstein)
Los representantes Bennie Thompson (Demócrata de Missisipi y Liz Cheney (Republicana de Wyoming), presidente y vice del comité de la Cámara de Representantes que investigan el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2020. (REUTERS/Evelyn Hockstein)

Tras seis meses de intenso trabajo, el comité de la Cámara de Representantes que investiga la insurrección del 6 de enero de 2020 se prepara para la segunda fase: las audiencias abiertas en las que todos nos podremos enterar de los detalles sobre lo sucedido en el asalto a la democracia estadounidense más grave en 200 años. Entrevistaron a más de 300 testigos, recopilaron decenas de miles de documentos y viajaron por todo Estados Unidos para hablar con funcionarios del sistema electoral que fueron presionados por el entonces presidente Donald Trump para que declaren como nulo el triunfo legítimo del presidente Joe Biden en las elecciones de noviembre de 2019.

Está previsto que a mediados de enero se inicien las audiencias y los miembros del panel -nueve legisladores, siete demócratas y dos republicanos- comenzarán a revelar el resultado de sus investigaciones con el telón de fondo de los persistentes esfuerzos del ex presidente y sus aliados por bloquear el proceso, minimizar lo sucedido y rechazar cualquier posibilidad de que la conspiración hubiera sido organizado en los estamentos más altos del poder.

La comisión también se enfrenta a un desafío aún mayor, el de intentar persuadir a los estadounidenses de que la investigación es imparcial y sus conclusiones se basan en hechos documentados y creíbles. “Creo que ésta es una de las investigaciones más importantes del Congreso en la historia”, afirmó la representante de Wyoming Liz Cheney, vicepresidenta del comité y uno de sus dos miembros republicanos

En las audiencias que serán televisadas en vivo los legisladores tendrán que demostrar la gravedad del asalto del 6J (por January) y las maniobras de presión realizadas por Trump y sus aliados sobre los Estados y el Congreso para anular la legítima elección de Joe Biden como presidente. “El panorama completo está saliendo a la luz, a pesar de los continuos esfuerzos del presidente Trump por ocultar lo sucedido”, dijo Cheney, la hija del ex funcionario de la Administración Bush. “Y todos los días nos enteramos de algún aspecto nuevo”.

Creo que ésta es una de las investigaciones más importantes del Congreso en la historia

Si bien los hechos fundamentales de ese fatídico 6 de enero son conocidos -partidarios de Trump tomaron por asalto el Congreso para obligar a los legisladores a anular los resultados electorales-, la comisión dice que el extraordinario caudal de material que han recogido -35.000 páginas de registros hasta ahora, incluyendo textos, correos electrónicos y registros telefónicos de personas cercanas a Trump- está dando cuerpo a detalles críticos del ataque. Esperan llenar los espacios en blanco sobre los preparativos antes del ataque, la financiación del acto que lo precedió y en el que habló Trump e incitó a sus seguidores a dirigirse hacia el Congreso, así como la intensa campaña de la Casa Blanca para anular las elecciones de 2020. También están investigando qué hacía el propio Trump mientras sus partidarios se dirigían hacia el Capitolio.

Partidarios de Donald Trump ocuparon la histórica rotonda del edificio del Capitolio durante al asalto del 6 de enero de 2020. MICHAEL NIGRO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO
Partidarios de Donald Trump ocuparon la histórica rotonda del edificio del Capitolio durante al asalto del 6 de enero de 2020. MICHAEL NIGRO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

Se sabe que los miembros del comité tienen en sus manos lo que se considera “la prueba fundamental”. The New York Times reveló la existencia de una presentación en PowerPoint de 38 páginas que muestran un plan muy bien elaborado para anular la victoria del presidente Joe Biden. Tiene el título de “Fraude electoral, interferencia extranjera y opciones para el 6 de enero”. Implicaba declarar una emergencia nacional e invalidar las boletas emitidas por correo. También incluye la falsa afirmación de que China y Venezuela lograron controlar la red informática electoral en centenares de distritos. Claramente un golpe de Estado. La presentación fue compartida por el entonces Jefe de Gabinete, Mark Meadows con varios funcionarios del gobierno y líderes de su espacio político que se habían congregado ese día en Washington. El propio Meadows entregó estos y otros documentos relevantes, pero después se negó a presentarse ante el comité por lo que fue declarado en desacato.

Otro elemento importante de la investigación está basado en la figura del coronel retirado Phil Waldron, quien habría sido uno de los autores del PowerPoint. El plan para desconocer el resultado de la elección fue presentado el 4 de enero a un grupo de senadores republicanos de su confianza. Al día siguiente, el ex coronel informó personalmente a un pequeño grupo de miembros de la Cámara de Representantes. En una entrevista con el Washington Post, Waldron dijo que había “contribuido a la creación del documento”, que había visitado la Casa Blanca varias veces después de las elecciones de noviembre de 2020 y que había hablado con Meadows “tal vez ocho o diez veces”.

Waldron es un especialista en operaciones de influencia psicológica que operó en Afganistán e Irak y se retiró del ejército en 2016 después de 30 años de servicio. Aseguró en la entrevista que desde entonces es apenas un modesto emprendedor que se dedica a elaborar cervezas y otras bebidas destiladas en su empresa One Shot de Dripping Springs, Texas. Los documentos recopilados por los congresistas muestran otra realidad. Inmediatamente después de las elecciones, Waldron estuvo en contacto con el ex alcalde Rudolph Giuliani, el abogado personal de Trump, que en ese momento estaba supervisando las impugnaciones de los comicios. El ex coronel le proporcionó a Giuliani información sobre supuestos intentos por parte de potencias extranjeras de piratear las máquinas de votación estadounidenses y sobre supuestos operativos de “agentes de la izquierda” que estaban trabajando para la empresa Dominion Voting Systems, que supervisó el sistema de recuento de votos. Algunas de estas afirmaciones infundadas terminaron siendo parte de las demandas federales contra esa empresa presentadas por otro abogado pro-Trump, Sidney Powell.

El ex jefe de gabinete, Mark Meadows, durante un acto en Washington junto al entonces presidente Donald Trump. (MELISSA SUE GERRITS/Europa Press)
El ex jefe de gabinete, Mark Meadows, durante un acto en Washington junto al entonces presidente Donald Trump. (MELISSA SUE GERRITS/Europa Press)

El presidente del comité, el representante Bennie Thompson, demócrata de Mississippi, ya adelantó que se presentarán a declarar los responsables del sistema electoral de Arizona, Georgia, Michigan y Pensilvania, que fueron los estados en que la maquinaria trumpista intentó impugnar las elecciones. “Creo que con estos testimonios tendremos un panorama claro de cómo se fue desarrollando el plan”, dijo Thompson.

La comisión está trabajando contrarreloj. Los republicanos podrían disolver la investigación si ganan la mayoría de la Cámara en las elecciones de medio término que están previstas para noviembre de 2022. El informe final de la comisión se espera que esté listo antes de que los estadounidenses regresen a las urnas y que en julio se conozca un informe preliminar. De todos modos, no está nada claro que todos estos integrantes del gobierno de Trump que estuvieron involucrados en el asalto al Congreso vayan a ser sancionados y terminen en la cárcel. Las investigaciones del Congreso no son casos penales y los legisladores no pueden dictar castigos.

Alrededor del 90% de los testigos convocados por el comité han cooperado, informó Thompson, a pesar del desacato de los aliados de alto perfil de Trump, como el ex jefe de campaña Steve Bannon y Mark Meadows. Ante esta situación que pone a los demócratas en clara ventaja, los republicanos se arrepienten de no haber hecho todo lo posible para integrarse al comité. El líder republicano de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, de California, un estrecho aliado de Trump, decidió no nombrar a ningún miembro del partido en el comité después de que la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, demócrata de California, rechazara a dos de sus elegidos por considerarlos como parte de la conspiración. Pelosi, que creó el comité investigador después de que los senadores republicanos rechazaran otra comisión externa bipartidista, nombró posteriormente a los republicanos Cheney y Adam Kinzinger, de Illinois, críticos de Trump que compartían el deseo de los demócratas de investigar el atentado. “Creo que se puede ver que Kevin cometió un error épico”, dijo Kinzinger en una entrevista con la agencia AP. “Parte de la razón por la que estamos yendo tan rápido y fuimos tan efectivos hasta ahora es porque decidimos realmente no hacer de esto una investigación partidista”.

En los pasillos del Capitolio, legisladores de ambos partidos coinciden en que el trámite de la investigación “sería muy diferente” si los republicanos aliados de Trump participaran y pudieran obstruir parte de su trabajo. “Creo que, en cinco o diez años, cuando los niños de la escuela aprendan sobre el 6 de enero, van a tener la historia precisa”, agregó Kinzinger. “Y eso es lo que nos motiva a todos para trabajar duro hasta llegar a la verdad”.

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