Mano a mano con un libertario estadounidense: sí a las armas, sí al aborto, no al pasaporte y a favor de un muro más fuerte con México

Ralph Callander no puede llevar a cabo personalmente sus propuestas porque tiene 68 años y es un plomero retirado. Pero en diálogo con Infobae, este republicano expone una por una con un estilo asombrosamente filoso

Desde Perrine, Florida (EE.UU.) - Si pudiera, despediría a todos los congresistas y senadores. Si pudiera, reforzaría el muro con México. Si pudiera, metería presa a Hillary Clinton. Y si pudiera, le diría a Donald Trump que deje de twittear y que piense dos veces lo que dice. Que cierre la boca.

Ralph Callander no puede hacer nada de todo eso porque tiene 68 años y es un plomero retirado. Pero su mente analiza la realidad de los Estados Unidos con un entusiasmo sorprendente. Es un libertario de alma republicana y jamás dejó de votar. Tiene armas en su casa de Perrine, una pequeña localidad al sur de Miami, y si la conversación con Infobae es por zoom y no en persona es porque se está cuidando al extremo del Covid-19.

Callander es por momentos difícil de clasificar, porque votará sin dudar a Tump y no a Joe Biden, al que califica de “marioneta”, pero al mismo tiempo está a favor del aborto. Lo más claro en él es su desprecio a la injerencia del gobierno, al Estado omnipresente. Y su rechazo visceral a los demócratas, con Nancy Pelosi llevándose el primer premio: la presidenta de la Cámara de Representantes es, para el ex plomero, “una bruja”.

“Odio decirlo, pero Trump debería cerrar a veces la boca. Solo a veces”, admite riendo Callander mientras se mesa su larguísima barba blanca, que le da la imagen del anciano apacible que está muy lejos de ser: “Trump debería ponerse un filtro y cerrar la boca cada tanto. Pensar un poco antes de abrir esa boca”.

¿Debería dejar de hablar del Covid-19 como el “virus chino”? El zoom devuelve una risa franca. “¡No, claro que me gusta la etiqueta! Es decir, ¿de dónde vino? El virus vino de China. Si hubiera venido de Noruega lo llamaríamos el virus noruego”.

Para ser un hombre retirado y que dedica buena parte del día a trabajar con madera y a tocar la batería, Callander tiene un estilo asombrosamente filoso. A veces con su impronta, otras repitiendo al pie de la letra frases del presidente.

Ralph Callander suele trabajar con madera
Ralph Callander suele trabajar con madera

- ¿Qué piensa sobre Joe Biden?

Honestamente, pienso que es solo una marioneta.

- ¿Una marioneta de quién?

Del Partido Demócrata.

- ¿Y quién es el jefe ahí?

Es difícil decirlo... Tenemos a la sucia Nancy. Al sucio Ed Schumer...

- ¿Qué piensa de Kamala Harris?

No le veo ninguna utilidad a esa mujer, ninguna utilidad a sus políticas.

- ¿Y sobre Hillary Clinton?

Oh, oh... No sé por qué no está ya en la cárcel.

- ¿Por qué debería ir a la cárcel?

Porque es una maldita mentirosa.

- Eso es lo que dice Trump.

Bueno, yo lo decía antes, lo decía antes de que él fuera presidente. ¿Qué hizo ella en Haití, con ese dinero para todas esas casas que iba a construir?

- Intuyo que tampoco quiere mucho a Nancy Pelosi...

Es una maldita bruja. Cree que está al mando del país con todas sus tonterías...

Está claro que Callander podría nacer cien veces y el Partido Demócrata nunca contaría con su voto. El abismo que lo separa del partido hoy en la oposición es más profundo que la Fosa de las Marianas. Y se hace más evidente cuando llega el momento de hablar de armas, el tema que más lo entusiasma, además del de los impuestos.

“(Bill) Clinton era un idiota. Un ejemplo perfecto: con Clinton se impuso una prohibición a las amas de asalto que no sirvió para nada: no bajó la tasa de criminalidad ni ninguna otra cosa. Lo único que se logró fue violar los derechos de los ciudadanos. Y ahora tenemos la tontería de Biden y Harris con el tema de las armas... Que van a hacer esto, que van a hacer lo otro...”.

- Si lo entiendo bien, usted está totalmente a favor de que la gente tenga armas en casa, ¿es así?

Absolutamente.

- ¿Por qué?

Porque es un derecho. ¿Por qué habrían de no tenerlas, por qué debería tenerlas el gobierno? Si hay gente que cree que no hay que tener armas en casa, que esa gente se vaya a la maldita Europa. A Inglaterra. Y allí, en vez de ser herido por un arma, te cortan con un machete. A ver... ¿cómo se supone que debes defenderte?

- ¿Llamando al 911?

Sí, llama al 911 y la policía podrá encargarse de tu cadáver y llevarlo a la morgue.

Definir qué es un libertario no es sencillo, porque ellos mismos no parecen tenerlo claro. Armas en casa e impuestos y gobierno mínimo son un punto de acuerdo. Christopher Devine, cientista político de la Universidad de Dayton, escribió un libro sobre el tema ("Más allá de burros y elefantes: partidos políticos menores en la América Contemporánea) y llegó a una conclusión que encaja con el perfil de Callander: los libertarios son, hoy, “fiscalmente conservadores y liberales en lo social”. En sus estatutos afirman que desafían “al Estado omnipotente” y al “control de armas”.

¿Cuántos son los libertarios? Pregunta difícil de responder. En los últimos años, diferentes estudios detectaron entre un 11 y un 24 por ciento de simpatizantes. Lo cierto es que el Partido Libertario se presenta a las elecciones. Su candidata, Jo Jorgensen, registra entre un cuatro y un cinco por ciento en las encuestas. Los verdes son la cuarta formación habilitada a presentar una fórmula presidencial para el 3 de noviembre.

Callander está molesto por “la gente que destroza todo sin que se les ponga freno”. Habla de “gente que dice que ahí no puede entrar gente del gobierno, del Estado”. El ex plomero se refiere a los disturbios en Portland que estallaron a partir de la muerte de George Floyd a manos de policías y que se extendieron durante semanas. La ciudad de la costa oeste tuvo también un muerto: un hombre de 39 años murió a manos de otro de 48, que le disparó durante un enfrentamiento entre partidarios de Trump y “antifascistas”.

El rostro del libertario de la Florida se pone serio cuando se le mencionan casos como de Floyd, que murió tras ser retenido contra el piso con la rodilla de un policía sobre su cuello durante casi nueve minutos, o el de Jacob Blake, que recibió siete tiros de un policía por la espalda cuando la situación estaba claramente controlada. Blake, milagrosamente, sobrevivió.

Homenaje a George Floyd y su familia desplegada por el equipo de fútbol americano Minnesota Vikings. Foto: Dan Powers/Appleton Post-Crescsent-USA TODAY NETWORK
Homenaje a George Floyd y su familia desplegada por el equipo de fútbol americano Minnesota Vikings. Foto: Dan Powers/Appleton Post-Crescsent-USA TODAY NETWORK

"Le dices a alguien que está detenido y se resiste, ¿qué se supone que debes hacer?

- Hay una diferencia entre ver qué se hace y matarlo, ¿no?

Es que no creo que quisieran matarlo...

- ¡Pero lo mataron!

Terminó muerto...

- Así es.

Si... Hay muchos policías malos, eso es obvio. Yo también tuve una situación con la policía cuando estaba en la secundaria.

Callander es claramente un libertario, y no un republicano conservador. Se entusiasma con frases y eslóganes muy afines al trumpismo, pero tras lanzar la frase dura, más de una vez da marcha atrás y se matiza a sí mismo. Un republicano, por ejemplo, no tendría su postura respecto del aborto.

“Hablemos del aborto”, pide. “Los repúblicanos siempre estan gritando en contra del aborto y los demócratas están a favor. Yo personalmente creo que debe estar autorizado si hay razones. Los libertarios están a favor del aborto, los republicanos están en contra. Cuando los republicanos hablan de los bebés que se matan, yo me callo la boca. Creo que la mujer tiene que estar autorizada a lidiar con situaciones de ese tipo”.

- Es un republicano especial, entonces

Sí. En realidad soy un tipo especial...

Visto desde afuera podría pensarse que lo es también por algo que confiesa a continuación: no tiene pasaporte ni le interesa tenerlo. Es de Miami y pasó toda su vida en la zona, viajar al extranjero le produce algo parecido a la alergia. Pero Callander no es especial por eso: muchos de sus compatriotas están en la misma situación. ¿Para qué salir de Estados Unidos? ¿No viven acaso en “el mejor país del mundo”?

- ¿Ha viajado a otros sectores del país, al extranjero?

Estuve aquí toda mi vida.

- ¿No tiene un pasaporte?

¡No!

- ¿Y querría tener uno?

No tengo ningún deseo de ir a otro lado. Bueno, estuve en Canadá cuando era un adolescente...

- ¿Le gustó lo que vio?

¡Tenía 16 años! Son un desastre al volante los canadienses. Fue una vacación perdida. Están locos.

- Muchos estadounidenses dicen que su país es el mejor del mundo. ¿Diría lo mismo?

¡Claro que sí!

- ¿Por qué?

¿Por qué no?

- Bueno, es que usted no ha estado en ninguno de los otros 208 países, ¡quizás hay alguno que es mejor!

No lo sé... ¿Qué es lo que los hace mejores? Todos tienen sentimientos hacia su país.

- Usted ama a su país..

¡Claro que sí!

El final de la charla le reserva una sorpresa, porque él tendrá muy claro todo lo que no le gusta y no funciona en su país, pero una cosa es decirlo, y otra bien distinta, hacerlo.

- Ralph, si tuviera la oportunidad de ser el presidente, de estar por un mes al mando de la Casa Blanca, ¿qué haría?

Es una maldita buena pregunta... Lo que haría es... No, tengo que pensarlo.

- ¿Qué haría con el Congreso?

¿Con el Congreso? ¿Qué se puede hacer con el Congreso?

- No lo sé.

Ese es el problema. Los echaría a todos.

- ¿Echar a todos?

Sí, la Constitución no me deja, lo sé... Pero puedo firmar muchas órdenes ejecutivas como Obama y Trump hicieron.

El origen de Callander es escocés. Sabe bien que Estados Unidos se hizo con inmigrantes, con gente de todo el mundo. Pero una cosa era aquella inmigración y otra es la actual: no las ve de la misma manera. Les exige a los de hoy, mexicanos, centroamericanos, mucho más que a los de décadas atrás. Aunque en el medio termine admitiendo que si llegan inmigrantes a su país es porque hay trabajos que los estadounidenses ya no quieren hacer.

“La gente que antes hacía el trabajo en el campo ya no lo hace, porque lo hacen los ilegales. ¿Haría yo ese trabajo? No lo sé, pero si lo necesitara probablemente sí. Ahora, si le pagas a la gente beneficios sociales para que no trabajen es probable que no trabajen”.

¿Por qué se les dio un “sí” a los inmigrantes como su propia familia hace 90, 100 o 150 años, y ahora él propone un “no”?

“Porque tenemos demasiada maldita gente ahora aquí. Demasiada gente, demasiada gente en el sur de la Florida. Cuanta más gente, más infraestructura se necesita. Y cómo el campo no rinde, se lo vende para especulación inmobiliaria. Solíamos tener mucha agricultura en la Florida, pero ahora todo viene de México. Trump solo construyó un trocito del muro. Se necesita más control en las fronteras”.

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