Donald Trump (Reuters)
Donald Trump (Reuters)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó el martes las acusaciones de racismo que se han vertido contra él desde la guerra retórica que inició a mediados de julio con senadoras opositoras de minorías étnicas.

"Soy la persona menos racista del mundo", dijo a los periodistas en la Casa Blanca, antes de partir a Virginia.

En las dos últimas semanas, Trump atacó a cuatro congresistas demócratas de color, a un legislador negro del área de Baltimore (ciudad mayoritariamente afroamericana) y a un destacado activista de los derechos civiles de minorías.

Sus ataques levantaron las críticas de que el mandatario promueve las divisiones raciales en Estados Unidos mientras apela a su base blanca de clase trabajadora ante las elecciones del próximo año.

Donald Trump durante un acto en Texas (AP)
Donald Trump durante un acto en Texas (AP)

"La gente afroamericana está encantada con mi desempeño" añadió el mandatario, pese a la escasa popularidad que tiene en las encuestas en este sector. Añadió que está dispuesto a visitar Baltimore y que ha recibido "muchos llamados" de gente que le habría agradecido haber denunciado las condiciones de la ciudad.

Donald Trump no ha mostrado ningún reparos en explotar políticamente los temas raciales y ha hecho de la identidad política blanca un elemento central de su estrategia para la reelección. Según explicó Celeste Montoya, profesora asociada de Estudios de la Mujer y de Género en la Universidad de Colorado, desde el despegue de los movimientos civiles en los años 60, la mayoría de los políticos estadounidenses se han cuidado de no cometer exabruptos en el tema racial. andado generalmente con cuidado en lo que respecta a los temas de raza. "Trump rompió esas normas", afirmó.

Cuando Barack Obama fue elegido en 2008 primer presidente negro de Estados Unidos, muchos creyeron que fue un hito en un país con muchas cicatrices de la esclavitud. Poco más de una década después, a medida que se acerca la campaña electoral de 2020, los motivos raciales ocupan un lugar destacado, mostrando cuán lejos llegó Estados Unidos y cuánto le queda aún por recorrer.

"El hecho de que estemos polarizados racialmente como lo estamos ahora revela que la elección de una persona negra para la presidencia no es la panacea para la solución de los problemas raciales de Estados Unidos", dijo Andra Gillespie, profesora asociada de Ciencia Política en la Universidad Emory.

(Con información de EFE)

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