Jair Bolsonaro obtuvo una clara ventaja en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del domingo. Al día siguiente, hubo una fuerte alza en la bolsa de San Pablo (AFP)
Jair Bolsonaro obtuvo una clara ventaja en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del domingo. Al día siguiente, hubo una fuerte alza en la bolsa de San Pablo (AFP)

La coincidencia de votos y mercado no se da siempre, pero se dio el domingo pasado en Brasil. Jair Bolsonaro quedó a un paso de la presidencia y los operadores financieros festejaron su triunfo como la mejor noticia que podían recibir, a pesar de que el controvertido candidato del PSL dio hasta ahora muy pocas pistas sobre lo que se propone hacer.

Bolsonaro es en buena medida un misterio para la gran mayoría, pero para el mercado, parafraseando a Roosevelt, "es nuestro misterio". Es decir, lo poco que se sabe de su programa de gobierno permite suponer que liderará un giro hacia una política económica ortodoxa, alejada del estatismo del PT y en línea con todo lo que el mundo financiero más valora: disciplina fiscal, ajuste del gasto público, privatizaciones.

Es pro mercado y hay una alta probabilidad de que avance con una reforma del sistema previsional de Brasil

De hecho, una de sus promesas fue reducir el déficit presupuestario, estimado en 39.000 millones de dólares para el año que viene. Aunque no precisó por dónde pasará la tijera.

Siobhan Morden, estratega para América Latina de Nomura Securities, en Nueva York, afirmó a Infobae que la ecuación del apoyo a Bolsonaro es simple: "Es pro mercado y hay una alta probabilidad de que avance con una reforma del sistema previsional de Brasil", que es considerado muy generoso pero cada vez más insostenible para el deficitario Estado brasileño.

El presidente Michel Temer no tuvo las espaldas políticas para avanzar en ese terreno. Lo que equivale a decir que la "bomba" previsional será parte de la herencia que le dejará a su sucesor. Las alianzas que Bolsonaro pueda tejer en el fragmentado Congreso brasileño van a ser cruciales para el objetivo de reformar el actual sistema y ese entramado complejo es algo que los analistas y brokers de Wall Street van a seguir con atención.  

No será una tarea fácil. Alberto Ramos, economista jefe para América Latina de Goldman Sachs, anotó que esa fragmentación legislativa "se incrementó aún más, desde niveles ya muy elevados tanto en la Cámara baja como en el Senado". Y esto tendrá consecuencias, explicó: "Las condiciones de la gobernabilidad y los procesos de aprobación legislativa van a ser un gran desafío para el próximo presidente", sostuvo.

En esa misma línea, Ramos agregó que "la construcción y gestión de coaliciones probablemente va a ser más complicada por la alta fragmentación en ambas cámaras, el predominio de partidos políticos de centro con ideologías difusas y la llegada al Congreso de un número significativo de legisladores nuevos sin experiencia política".

Pero esa discusión quedará para más adelante. El mercado ve ahora dos alternativas y eligió la suya. Para Fernando Losada, analista para la región de la firma Alliance Bernstein, "la competencia electoral ya se había convertido en una carrera de dos caballos" en la primera vuelta, y en esa lógica binaria "Bolsonaro era el candidato del mercado".

La competencia electoral ya se había convertido en una carrera de dos caballos y Bolsonaro era el candidato del mercado

Pero la preferencia de Wall Street por el postulante del PSL no estuvo dada por sus antecedentes de votaciones en el Congreso, que no era necesariamente "market friendly", según Losada, sino "por el equipo con el que se rodeó, liderado por Paulo Guedes", un economista netamente liberal graduado en la Universidad de Chicago y muy apreciado en el mundo financiero. "El mercado anticipa que Guedes será el garante de la conducción económica", señaló el analista a Infobae.

Morden agrega otro elemento. El mercado entiende que un gobierno en manos de Bolsonaro, con su promesa de barrer con los vicios de la clase dirigente, "es infinitamente mejor que el corrupto PT". Es decir, Fernando Haddad debió pagar en votos el precio del Lava Jato que sacudió al establishment y el enorme desprestigio de la política tradicional brasileña. El 29% que obtuvo el candidato petista lo dejó muy lejos del 46% que cosechó Bolsonaro con una campaña hecha justamente desde la antipolítica.

MÁS SOBRE ESTE TEMA: