Un equipo de la Guardia Costera de San Diego, en California, rescató este martes a una familia de cinco miembros tras una fuerte tormenta que desencadenó inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.

Al menos 13 personas murieron por las lluvias caídas en una región que quedó sin vegetación a causa de los incendios de diciembre pasado.

Imágenes dramáticas mostraron a un equipo de rescatistas a bordo de helicópteros de la Guardia Costera de San Diego transportando a una familia, incluyendo a la madre, el padre, su hijo recién nacido, uno de siete años y una niña de tres, más dos perros.

Las fuertes lluvias, con acumulación de más de cuatro pulgadas (25 milímetros) en la zona noroeste de Los Ángeles, originaron ríos de lodo y escombros que destrozaron varias casas en el área de Montecito, en el condado de Santa Bárbara.

El alguacil del condado de Santa Bárbara, Bill Brown, confirmó en conferencia de prensa que hay 13 muertos y se espera que el número aumente, debido a que varias personas continúan desaparecidas.

Junto a las víctimas mortales, las riadas provocaron en Montecito al menos 25 heridos, informó la vocera de la Oficina del Alguacil del Condado de Santa BárbaraKelly Hoover, que no pudo adelantar detalles sobre los fallecidos, informó el diario Los Angeles Times.

La cifra de muertos puede todavía aumentar, pues el Departamento de Bomberos del condado continúa con sus operativos de rescate, en los que cuentan con la ayuda de perros adiestrados.

Las lluvias obligaron a cerrar varias carreteras y autopistas, a evacuar a miles de personas y a realizar numerosos salvatajes, como el de una niña de 14 años que quedó atrapada durante horas en su casa de Montecito, destruida por las riadas.

Los residentes de las zonas devastadas por los incendios de diciembre pasado tuvieron que volver a abandonar sus viviendas, como hicieron en diciembre por el peligro de las llamas.

Las autoridades del condado Santa Bárbara habían alertado a sus habitantes de que se pusieran a cubierto en zonas elevadas y se abstuvieran de salir a las carreteras.

(Reuters)
(Reuters)

La desolación dejada por los graves incendios en amplias áreas del Estado Dorado hizo posible que el agua traída por las tormentas arrastrase escombros y restos de vegetación calcinada, especialmente en el sur del estado.

La temporada de incendios forestales de 2017 consumió cerca de 1,4 millones acres (559.000 hectáreas), según el Departamento de Protección Forestal y Contra Incendios de California (Cal Fire).

Estos fuegos, entre los que estaban cinco de los veinte más destructivos en California desde que se tiene registro, dejaron 46 víctimas mortales.

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