El tercer motociclista vio todo a unos pocos metros de distancia. Era el último de la fila y observó a sus amigos prepararse para tomar la curva a alta velocidad.

El segundo no parecía tener problemas, pero el primero no llegó a doblar. Siguió de largo, chocó contra el guardarraíl y cayó por el precipicio en el Bosque Nacional Angeles, en California.

Desesperado, frenó su motocicleta a un costado del camino y fue a buscar a su compañero. Como no lo encontraba empezó a gritar. "¡Willy! ¿Estás bien?", preguntó.

Al escuchar que una voz le respondía desde abajo, se esperanzó. Con mucho esfuerzo, empezó a descender por la pendiente, que estaba cubierta de ramas, arbustos y árboles, y que era verdaderamente empinada.

Su amigo estaba recostado sobre un árbol. Increíblemente, a pesar de los metros que voló y de la caída que sufrió, sólo se fracturó un brazo. Por lo demás, apenas si tenía unos rasguños.

Minutos después llegaron los rescatistas, que se lo llevaron en helicóptero hasta un hospital. Allí lo revisaron y, luego tratar su brazo, lo dejaron irse a su casa.

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