La temporada 2018-2019 de la Premier League llegó a su fin y, aunque el Liverpool no pudo gritar campeón (el título quedó en manos del Manchester City), el delantero Mohamed Salah volvió a brillar y a consagrarse como uno de los goleadores del certamen.

Sin embargo, durante la ceremonia en la que le entregaron la Bota de Oro como máximo artillero del torneo (mérito que compartió con su compañero senegalés Sadio Mané y con el gabonés Pierre Emerick Aubameyang del Arsenal), el futbolista se vio opacado por otra persona muy talentosa con el balón: su pequeña hija Makka, de tan solo cinco años.

Salah recibió el trofeo por sus 22 tantos en la Premier junto a su hija, pero, cuando intentó retirarse hacia los vestuarios, ella decidió quedarse. Makka tomó un balón y se dirigió hasta el centro del campo. Desde allí enfiló hacia el área y, con un gran dominio, logró convertir un gol.

Los fanáticos en las tribunas de Anfield Road explotaron con un grito de celebración y una gran ovación para la pequeña, que no lograba ocultar su alegría. Desde lejos, su padre la miraba con una sonrisa orgullosa.

La conquista de Makka cerró una tarde de buenas noticias para la familia Salah, ya que Mohamed volvió a jugar luego del golpe sufrido en el partido ante Newcastle que lo marginó de la vuelta de las semifinales de Champions League ante Barcelona, duelo en el que el Liverpool logró un milagroso 4-0 que revirtió el 3-0 adverso de la ida y lo depositó en la final del certamen.

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