Ambos son santafesinos y goleadores. Uno fue el discípulo a la distancia. El otro, el maestro que lo inspiró a base de sus conquistas. Joven, potente y encarador, Emiliano Sala creció observando a Gabriel Batistuta a través de la pantalla del televisor.

"Siempre miré videos de él, porque es mi referente y tengo características similares. Me pusieron Salagol en referencia a mi ídolo, y mi idea fue copiar lo que hacía este grandísimo jugador", le había dicho a Infobae el joven de Cululú cuando sus movimientos lo transformaron en una sorpresa del fútbol francés.

En aquel diálogo con Infobae, Emiliano Sala repasó su historia y reconoció que también admiraba a Javier Pastore y al Pocho Lavezzi (en 2014 vestían la camiseta del PSG), como así también deslizó los detalles que lo llevaron a la máxima expresión de la Ligue 1: "Hice las inferiores en San Martín de Progreso (Santa Fe) y a los 15 años me fui a una escuela que se llama Proyecto Crecer, en San Francisco, Córdoba, que es una filial del Girondins de Burdeos. Todos los años va gente de ahí a ver jugadores y cuando cumplí los 16 empecé a hacer períodos de adaptación de 2 o 3 meses, hasta los 20, que firmé mi primer contrato profesional".

Ese sacrificio que hizo durante su adolescencia identificó a Gabriel Batistuta. A pesar de las distancias y la incertidumbre que se generó sobre el destino del jugador que también pasó por el Caen y el Nantes, el histórico goleador de la Selección se manifestó a través de las redes sociales y le dejó un afectuoso mensaje al joven que se inspiró en él: "Porque sos un futbolista argentino de Santa Fe, con los mismos sueños que tuve en Europa y con el mismo sacrificio en el mismo puesto. Porque sé que los goleadores nunca se entregan. Hoy rezo por vos".

Emiliano Sala viajaba en una aeronave ligera monomotor (Piper PA-46 Malibu) que pertenece al propietario del Cardiff, equipo al que fue transferido del Nantes. Si bien no hay mayores precisiones, se especula con que se trasladaban el futbolista y el piloto, aunque no se descarta que junto a ellos estuviera otro tripulante más.

Cuando el vuelo iniciaba su segunda hora de viaje y se internaba en el Canal de la Mancha, desapareció de los radares. Si bien llegó a una altura de 5.000 pies durante el traslado, la última comunicación registrada con la torre de control de la Isla de Guernsey lo realizó a 2.300 pies de altura. Minutos más tarde, las fuerzas de seguridad de la zona enviaron a los primeros buques de búsqueda y helicópteros para dar inicio al rastrillaje que continuará el miércoles.

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