Retrato del escritor Víctor Hugo
Retrato del escritor Víctor Hugo

Victor Marie Hugo, el hombre que nació el 26 de febrero de 1802, apenas trece años después de esa gran explosión universal que fue la Revolución Francesa (14 de julio de 1789), fue un gigante.

De su tiempo y de todos los tiempos.

Por algo –por mucho–, luego de su muerte (París, 22 de mayo de 1885, a los 83 años), fue velado bajo el Arco de Triunfo y sepultado en el Panteón de París, seguido su féretro por dos millones de almas.

En más de un sentido es uno de los padres de las letras francesas. No basta enumerar –como en las enciclopedias– sus muchas artes: poeta, dramaturgo, novelista, numen del romanticismo, dibujante, guerrero en el conflicto francoprusiano, diputado, senador, Par de Francia, Oficial de la Legión de Honor… y su nombre en una elegante avenida de París.

Hasta sus últimas palabras, "Ceci est le combat du jour et de la nuit… Je vois de la lumière noire" ("Es el combate del día y de la noche… Veo la luz negra") se repiten todavía en las escuelas cuando se estudian su agitada vida y su inmensa obra…

Trece obras de teatro. Nueve novelas. Veintiocho tomos de poesía. Quince ensayos. Y hasta dibujos y fotografías: pasiones tardías pero no menos fuertes.

Iconoclasta y desafiante, osó alterar, a favor del romanticismo, las rígidas reglas teatrales, hasta el punto de que los galerudos académicos le prohibieron algunas: Cromwell y Hernani, entre ellas…

Se opuso fieramente a Napoleón. Abogó contra la pena de muerte y a favor de los derechos de las mujeres… (¡en 1842!). El Segundo Imperio Francés lo condenó al exilio por dos décadas. Defendió fogosamente la renovación de la educación y sus primitivas y aristocráticas leyes. Llegó a lo más hondo del corazón del pueblo con sus dos monumentos: las novelas Nuestra Señora de París (con el desdichado y deforme campanero de Notre–Dame, Quasimodo, su amor por la gitana Esmeralda, y la maldad del archidiácono Claude Frollo), y Los Miserables, su fulmínea condena contra la miseria y sus víctimas.

Otro golpe de arrojo: las elecciones del 8 de febrero de 1871 llevan al poder a los monárquicos, pero el pueblo niega la derrota y desata la sangrienta y muy famosa insurrección de la Comuna de París. Y ante la brutal represión contra los comuneros, Victor Hugo escribe: "Unos bandidos mataron a sesenta y cuatro rehenes… ¡y replicamos matando a seis mil presos!"

Su fama era infinta.

Pero el pájaro negro de la desgracia lo rondaba…

El 12 de octubre de 1822 se casa con Adèle Foucher, amiga desde la infancia y apenas un año mayor que él. Un año antes ha muerto Sophie Trébuchet, su madre, y Hugo queda devastado. Presume, porque no mucho antesh a perdido a una hermana, que la tragedia –de la que tanto sabe, de la que tanto ha escrito– proyecta su sombra sobre él…

Y no se equivoca. El matrimonio tiene cinco hijos: Léopold, Lèopoldine, Charles, François–Victor, y Adèle.

Victor Hugo, Adele Foucher a su derecha, y sus hijos
Victor Hugo, Adele Foucher a su derecha, y sus hijos

El primogénito sobrevevive apenas tres meses. Lèopoldine muere antes de cumplir sus 20 años. Charles deja este mundo a sus 45, y François–Victor –terrible simetría–, a la misma edad que Charles.

Muertes nada piadosas: Léopoldine cae de una barca en el Sena, no sabe nadar, su marido se arroja al agua para salvarla, y los dos se ahogan. Charles murió de tuberculosis, y François–Victor, de cáncer.

En cuanto a Adèle, única sobreviviente, pasa el resto de sus días en un hospital psiquiátrico. Según el informe médico, "a causa de un amor no correspondido".

Victto Hugo con dos de sus nietos (Getty)
Victto Hugo con dos de sus nietos (Getty)

Terrible vuelta de tuerca: Eugène, hermano de Víctor Hugo, también estaba enamorado de Adèle Foucher, y cuando ambos se casaron, enloqueció y acabó recluido en un manicomio.

Pero la sombría saga aun no había terminado…

Exiliado por Napoleón III, conoció a Juliette Drouet, una joven de origen paupérrimo casada con un escultor y luego amante de un millonario que la llevó primero a Alemania y luego a Bruselas.

Amor fulminante. Exégesis del romanticismo…
Su primera noche de amor sucedió en febrero de 1833: fecha que Victor Hugo usó en Los Miserables para la boda de Marius y Cosette, los protagonistas.

Mujeriego indomable, no cesó en sus conquistas, y Adèle lo castigó: un romance con el crítico literario Charles Augustin Sainte–Beuve…, ¡gran admirador de Hugo!

Adèle Foucher murió a los 46 años en los brazos de Victor Hugo…, que siguió siendo amante de Juliette Drouet el resto de su vida, apagada el 22 de mayo de 1885. Ella había muerto de cáncer dos años antes. Él no fue al funeral. Pero escribió en el reverso de una foto: "Cincuenta años de amor. Ha sido el más bello de los matrimonios".

Más allá –mucho más allá– de sus avatares de político y escritor polígrafo, la tragedia de sus hijos muertos, la locura de su hija sobreviviente y de su hermano, y sus dos amores e incontables amoríos, acaso no fueron casuales.

Los románticos, creyentes devotos de los destinos trágicos, las sombras, los cipreses que circundan los cementerios (y los cementerios, claro), los presagios funestos, lo lúgubre y lo lóbrego, jamás creyeron en la luz y en la felicidad y en la alegría.

Y Victor Hugo cumplió larga y eternamente con ese decálogo, esa regla de juego, esa condena, ese laberinto sin salida.

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