Crean la célula sintética más completa de la historia: 5 claves para entender qué implica

Un equipo científico de los Estados Unidos ensambló ingredientes de células reales dentro de una gotita microscópica rodeada por una membrana grasa. El resultado fue una estructura que, por primera vez, come, crece y logra dividirse con instrucciones escritas en su propio ADN

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Gota microscópica semitransparente con una membrana, filamentos y puntos en su interior, sobre un fondo degradado en tonos azules, verdes y blancos.
Científicos de la Universidad de Minnesota, en EE.UU. construyeron la célula sintética más completa hasta ahora, con un sistema que come, crece y se divide a partir de instrucciones en su propio ADN (Imagen Ilustrativa Infobae)

Construir una célula desde cero es uno de los grandes desafíos de la biología, y entender qué componentes mínimos necesita la vida para existir podría sentar las bases de una nueva generación de herramientas en biotecnología.

Un equipo de la Universidad de Minnesota, en los Estados Unidos, acaba de dar el paso más cercano para alcanzar ese objetivo: construyó la célula sintética más completa de la historia, una gotita microscópica rodeada por una membrana grasa que, por primera vez, come, crece y logra dividirse con instrucciones escritas en su propio ADN.

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Una mujer con cabello largo castaño oscuro, gafas y una sudadera negra sonríe frente a estanterías con botellas y equipamiento de laboratorio
Kate Adamala lideró el equipo que desarrolló la SpudCell. (ETH Zurich)

El trabajo, de 190 páginas, fue rechazado por la revista Cell y circula como preprint sin revisión por pares. El equipo planea enviarlo pronto a otra publicación científica.

Otros equipos habían conseguido antes que gotitas similares fabricaran proteínas o se dividieran, pero no habían combinado esas funciones a partir del propio genoma.

“Nunca habían sido capaces de alimentarse y dividirse basándose en su genoma”, dijo la científica que lideró el equipo y bióloga sintética Kate Adamala al explicar qué distingue a su “SpudCell” de todos los intentos anteriores.

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El nombre surgió casi por accidente. Sus colegas querían bautizar la creación con el apellido de la investigadora, y ella los frenó: “Llámenla algo que no sea mi nombre, llámenla papa por lo que me importa”.

El Sputnik fue el primer satélite artificial lanzado al espacio en 1957. El equipo de científicos aspira que SpudCell sea un hito equivalente en biología sintética./Archivo ROSCOSMOS
El Sputnik fue el primer satélite artificial lanzado al espacio en 1957. El equipo de científicos aspira que SpudCell sea un hito equivalente en biología sintética./Archivo ROSCOSMOS

SpudCell quedó finalmente: “spud” significa papa en inglés, y la similitud sonora con Sputnik —el primer satélite espacial soviético— fue bienvenida por Adamala.

Como el Sputnik en su momento, ella ve en su creación un primer paso, no una meta cumplida. Estos son los cinco aspectos del estudio que vale la pena entender para dimensionar qué se logró y qué falta:

Come gracias a su propio ADN

Dos esferas grandes luminosas de color púrpura y cian sobre un fondo negro, con varias partículas pequeñas y borrosas también luminosas.
La SpudCell se diferencia de otros sistemas de biología sintética porque combina alimentación y división celular reguladas desde su genoma (Imagen Ilustrativa Infobae)

La SpudCell no tiene un metabolismo complejo. Para nutrirse, su genoma codifica una proteína que aparece en la superficie de la gotita y actúa como punto de anclaje para liposomas más pequeños (que son bolsitas cargadas con enzimas, ribosomas y nutrientes) que se fusionan con ella.

Es un mecanismo de alimentación escrito directamente en el ADN de la célula, no impuesto desde afuera. Eso es lo que la distingue de sistemas anteriores: el proceso de alimentación está regulado desde el genoma, lo que acopla la actividad metabólica al crecimiento de la célula.

Se divide, aunque con límites reales

La división celular de la SpudCell funciona con baja eficiencia y, tras cinco ciclos, solo el 30% de las células hijas heredó el genoma completo. (Biotic)
La división celular de la SpudCell funciona con baja eficiencia y, tras cinco ciclos, solo el 30% de las células hijas heredó el genoma completo. (Biotic)

La división celular es el punto más débil del sistema. El genoma de la SpudCell codifica un mecanismo que usa proteínas de superficie para generar repulsión entre moléculas y partir la gotita en dos. Funciona, pero con poca eficiencia.

En los experimentos más controlados, los científicos dividieron las células mecánicamente, al empujarlas por una membrana con microporos, para garantizar resultados. Tras cinco ciclos de división, solo el 30% de las células hijas heredó el genoma completo. Es una limitación concreta que el equipo reconoce sin rodeos.

Mostró algo parecido a la evolución, pero no es evolución

Vista interior de un laboratorio moderno. Tres científicos en guardapolvos blancos y guantes azules operan equipos de alta tecnología y monitores con datos.
El experimento mostró un proceso parecido a la selección natural, pero no constituyó evolución real porque la mutación fue inducida y la división fue mecánica. (Archivo Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo insertó una mutación en algunas SpudCells que las hacía producir más proteína de superficie y, por tanto, comer más rápido. Esas células crecieron más y generaron más descendencia. Después de cinco generaciones, el 60% de los genomas llevaba la mutación ventajosa.

Eso se parece a la selección natural, pero no lo es. La mutación fue insertada a propósito por los investigadores y la división fue mecánica, no espontánea. No hubo evolución real, según aclaró la revista Science.

Es un avance real, no la creación de vida

Célula sintética de forma ovalada con membrana translúcida y burbujas microscópicas internas, vista a través de un círculo iluminado de microscopio.
Expertos en biotecnología y biología sintética afirmaron que la SpudCell representa un avance tecnológico, pero no la creación de vida en el laboratorio (Imagen Ilustrativa Infobae)

Expertos que no han estado dentro del equipo de Adamala valoraron el trabajo con entusiasmo, pero con matices.

Víctor de Lorenzo, profesor de investigación del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología, fue directo. “El trabajo me parece técnicamente sólido y un avance tecnológico importante, pero para nada es creación de vida en el laboratorio”, dijo a SMC España.

Mientras que el doctor Juli Peretó, catedrático de Bioquímica en la Universidad de Valencia, lo calificó de “espectacular dentro de la estrategia de la biología sintética”, aunque subrayó que no se diseña una célula de cero, sino que se construye a partir de componentes mínimos tomados de otras células.

Abre una ruta de mejora paso a paso

La SpudCell es, en palabras de Adamala, el equivalente biológico del primer vuelo de los hermanos Wright: torpe, limitado, pero real/Archivo LIBRARY OF CONGRESS
La SpudCell es, en palabras de Adamala, el equivalente biológico del primer vuelo de los hermanos Wright: torpe, limitado, pero real/Archivo LIBRARY OF CONGRESS

La analogía que usa la propia Adamala es la del primer vuelo de los hermanos Wright: torpe, corto, lleno de limitaciones, pero real y documentado.

“Es ineficiente, pero sabes exactamente cómo está construida”, dijo. Eso es lo que hace al sistema valioso: cada componente es conocido, cada concentración está medida, y eso permite mejorarlo de forma sistemática.

Mujer con gorro sanitario, mascarilla facial y bata blanca mirando a través de un microscopio de laboratorio con platina para muestra.
Kate Adamala y Drew Endy impulsan la organización sin fines de lucro Biotic con un financiamiento inicial de unos 10 millones de dólares para coordinar investigaciones sobre sistemas sintéticos como la SpudCell. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Drew Endy, biólogo sintético de la Universidad de Stanford, quedó tan convencido tras ver los resultados que cofundó junto a Adamala una institución de investigación de beneficio público llamada Biotic, con el objetivo de coordinar grupos de investigación dispersos.

La organización cuenta con financiamiento inicial de alrededor de 10 millones de dólares y prevé distribuir la mayor parte como subsidios para investigación en septiembre.

Hoy se sabe que la SpudCell no es vida. Pero sí es el sistema sintético más completo construido hasta ahora desde componentes no vivos, y el primero en combinar alimentación, crecimiento, división y selección en un único sistema con un genoma completamente documentado. Para Adamala, es “la chispa”.

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