Así funciona el sorprendente mecanismo que permite a las abejas sudoríferas cambiar de color sin pigmentos

La reciente investigación internacional revela cómo las microestructuras del exoesqueleto de algunas abejas reaccionan a la humedad, alterando sus tonos del azul al verde cobrizo y abriendo nuevas perspectivas sobre la adaptación cromática en la naturaleza

Guardar
Primer plano hiperrealista de una abeja iridiscente. Su exoesqueleto pasa de azul a verde cobrizo con microtexturas visibles, dividido por un efecto de humedad. Fondo desenfocado.
Primer plano de una abeja iridiscente cuyo exoesqueleto cambia de azul intenso a verde cobrizo, un efecto visual dividido por la humedad ambiental y revelando microtexturas detalladas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de investigadores demostró que algunas abejas pueden cambiar de color con la humedad ambiental, lo que confirma de manera experimental un fenómeno hasta ahora solo anecdótico.

El estudio, liderado por la Universidad Queen Mary de Londres y publicado el 22 de abril de 2026 en la revista científica Biology Letters, revela cómo ciertas especies alteran su aspecto de forma reversible según las condiciones climáticas.

Algunas abejas sudoríferas —como Agapostemon subtilior— presentan microestructuras en su exoesqueleto que reflejan la luz y crean colores iridiscentes. Cuando aumenta la humedad en el ambiente, esas estructuras se modifican, haciendo que el color de las abejas varíe entre azul intenso y verde cobrizo. Cuando el aire se seca, los insectos recuperan su tonalidad azul original, demostrando que el proceso es temporal y depende solo de la humedad.

Cómo la humedad transforma el color de las abejas camaleón

Infografía detallada que ilustra una abeja azul que cambia a verde cobrizo, explicando el mecanismo reversible del cambio de color por la humedad y microestructuras.
Investigaciones revelan que algunas abejas transforman su color de azul intenso a verde cobrizo de manera reversible, un fenómeno pasivo causado por microestructuras en su exoesqueleto que responden a la humedad ambiental. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación de la Universidad Queen Mary de Londres combinó experimentos en laboratorio con el análisis de ejemplares de museo y cientos de fotografías de la plataforma ciudadana iNaturalist. En condiciones secas, las abejas mostraban un color azul profundo; con la humedad, adquirían tonos verdes o cobrizos. Todas recuperaban su coloración azul una vez que descendía la humedad del entorno.

El equipo también observó que los ejemplares de museo más antiguos experimentaron los cambios cromáticos más notorios, probablemente porque el paso del tiempo deteriora su exoesqueleto y permite una mayor entrada de humedad.

Al comparar estos resultados con imágenes de campo, se verificó que las abejas en zonas áridas suelen mostrar colores más azules, mientras que aquellas que viven en áreas húmedas tienden hacia el verde.

El misterio de los colores estructurales en las abejas

Tres abejas de caricatura, azul intenso, verde cobrizo y azul pálido, sudando con gotas de agua, sobre un fondo degradado celeste a verde claro.
Esta caricatura editorial vibrante ilustra a tres abejas de colores inusuales sudando profusamente, simbolizando el impacto del cambio climático en la naturaleza y la biodiversidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A diferencia de la mayoría de los animales, muchas abejas deben sus colores a estructuras microscópicas en su cuerpo, no a pigmentos. Estas capas diminutas dispersan la luz y generan una iridiscencia que recuerda al plumaje de los colibríes o la piel de las sepias.

El estudio, que contó con la participación de Leslie Cervantes Rivera, Jorge De La Cruz y Katja Seltmann de la Universidad de California en Santa Bárbara, sugiere que la humedad puede hacer que estas microestructuras se hinchen levemente.

Así se modifica la longitud de onda de la luz reflejada y, por tanto, el color visible. La hipótesis es que procesos similares podrían estar presentes en otras especies, pero aún se desconocen los detalles de este mecanismo y su frecuencia real.

Implicaciones del hallazgo

Varias abejas se posan sobre un racimo de flores de colores azul brillante, verde esmeralda y cobre intenso, con un fondo natural verde suavemente desenfocado.
Una composición macro hiperrealista muestra a varias abejas activas sobre flores de vibrantes colores azul, verde y cobrizo en un ambiente natural. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este descubrimiento de la Universidad Queen Mary de Londres indica que el cambio de color ligado a la humedad podría ser común en diversas especies de abejas, que utilizan sus colores tanto para regular su temperatura como para comunicarse o mimetizarse. Pese a esto, no hay prueba de que los cambios representen una ventaja biológica específica.

Según la doctora Madeleine Ostwald, hay una gran diversidad cromática en estos insectos. “Cuando la gente piensa en abejas, suele imaginar a las abejas melíferas, de color marrón apagado. En realidad, las abejas son increíblemente diversas y coloridas, y recién comenzamos a entender cómo su apariencia refleja el clima en el que viven”, afirmó Ostwald en declaraciones recogidas por la universidad.

Este fenómeno ocurre de manera pasiva y no es una elección del insecto. La doctora Ostwald puntualizó: “Estas abejas no eligen cambiar de color; ocurre de manera pasiva, en respuesta a la humedad”.

Primer plano de una abeja mostrando su cuerpo peludo y partes del exoesqueleto con colores iridiscentes azules, verdes y dorados en un fondo claro.
Esta ilustración artística de una abeja revela la intrincada belleza de su superficie iridiscente y las microestructuras abstractas de su exoesqueleto, ofreciendo una perspectiva científica visual única. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio sobre abejas camaleón demuestra que, en la naturaleza, pequeñas estructuras pueden producir efectos y aún quedan por descubrir los motivos y alcances exactos de estos cambios bajo la superficie de sus alas.