Descubren que el fósil de pulpo “más antiguo del mundo” pertenece a otra especie

Un equipo de investigadores analizó un reconocido ejemplar hallado en Illinois hace 25 años y comprobó el dato

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A reconstruction drawing of Pohlsepia mazonensis
El análisis moderno reveló que el famoso fósil no era un pulpo, sino un pariente del Nautilus, un molusco marino con caparazón en espiral (Dr. Thomas Clements, University of Reading)

La identidad de uno de los fósiles más famosos del mundo cambió drásticamente tras un nuevo examen científico. Durante décadas, el espécimen encontrado en Illinois, Estados Unidos, fue conocido como el “pulpo más antiguo del mundo”, y hasta figura en el Guinness Book of Records. Ahora, un análisis moderno reveló que no se trata de un pulpo, sino de un pariente antiguo del Nautilus, un molusco marino de múltiples tentáculos que posee un caparazón en espiral y que aún habita los océanos. Este hallazgo modifica la cronología aceptada sobre la evolución de estos animales.

El estudio que presenta este hallazgo fue publicado por científicos de la Universidad de Reading en la revista Proceedings of the Royal Society B. El trabajo estuvo liderado por el doctor Thomas Clements, experto en zoología de invertebrados de esa universidad. La identificación fue posible gracias a una nueva tecnología que permitió corregir la clasificación que permaneció sin cambios durante 25 años.

El fósil que reescribió la historia de los pulpos

El análisis inicial del fósil, publicado en el año 2000, lo identificó como Pohlsepia mazonensis, el pulpo más antiguo conocido. Este ejemplar se convirtió en un referente para estudios sobre la evolución de los pulpos y sus parientes, ya que, supuestamente, empujaba el origen del grupo hasta hace 300 millones de años, mucho antes de lo que indicaban los registros previos. El espécimen, hallado cerca de Chicago, mostraba una silueta redondeada, estructuras semejantes a aletas y un conjunto de tentáculos, características que reforzaban su identificación como octópodo.

Clements señaló en un artículo de la revista Science News que la clasificación inicial generó un reto para la paleontología: “Ha sido un verdadero problema para los paleontólogos tratar de entender cómo Pohlsepia encajaba en la evolución de los pulpos”. Numerosos especialistas expresaron dudas durante años, aunque sin métodos claros para resolverlas. La clave para despejar el misterio residía bajo la superficie del fósil, en estructuras imposibles de observar con las técnicas tradicionales.

La identificación correcta fue posible gracias a tecnología avanzada que permitió revisar una clasificación que permaneció errónea durante 25 años (Thomas Clements, University of Reading)
La identificación correcta fue posible gracias a tecnología avanzada que permitió revisar una clasificación que permaneció errónea durante 25 años (Thomas Clements, University of Reading)

La resolución llegó con la aplicación de imágenes por sincrotrón, tecnología que utiliza haces de luz más intensos que el sol para penetrar rocas y revelar detalles ocultos. Esta técnica, explicaron los investigadores, permitió detectar una estructura conocida como rádula, una especie de lengua con filas de dientes característica de los moluscos. El hallazgo de al menos 11 dientes por fila eliminó la posibilidad de que el fósil fuera un pulpo, ya que estos modernos presentan siete o nueve dientes, mientras que los nautilos tienen hasta 13.

El equipo vincula las características observadas con Paleocadmus pohli, un nautilo fósil previamente identificado en el mismo yacimiento. La descomposición previa a la fosilización habría alterado su aspecto, haciéndolo parecer mucho más parecido a un pulpo de lo que realmente era. “Resulta asombroso pensar que una fila de diminutos dientes ocultos durante 300 millones de años cambió por completo lo que sabemos sobre la evolución de los pulpos”, sostuvo Clements en un comunicado oficial de la Universidad de Reading.

Lo que los rayos X y la tecnología moderna permitieron descubrir

La investigación empleó una combinación de rayos X de alta potencia y análisis químicos para obtener una visión interna del fósil. Estos métodos permiten distinguir los restos minerales que rodean los tejidos blandos y detectar estructuras microscópicas que no se conservan bien en la mayoría de los fósiles. En este caso, la rádula se presentó como la única característica inequívoca para determinar la identidad del animal.

La técnica fue descrita como una especie de “examen forense moderno” aplicado a un “sospechoso” de 300 millones de años. Los rayos X revelaron los componentes químicos de los minerales formados durante la descomposición, lo que permitió reconstruir la morfología original del organismo.

Palau nautilus o Nautilus belauensis. (Ocean Exploration Trust (OET)
El hallazgo de al menos 11 dientes por fila descartó que fuera un pulpo, ya que estos presentan siete o nueve, mientras que los nautilos tienen hasta 13 (Ocean Exploration Trust (OET))

“La rádula fue el gran avance, porque es el único carácter inequívoco que tiene este fósil”, afirmó Clements para Science News. El hecho de que el animal se descompusiera antes de fosilizarse explicaría la ausencia del caparazón, un elemento típico en los nautilos modernos. Esta evidencia coincide con observaciones de nautilos actuales, cuyos restos pueden separarse del caparazón tras la muerte y la descomposición.

Qué cambia en la historia evolutiva de los pulpos y nautilos tras el nuevo hallazgo

La reclasificación de Pohlsepia como un nautilo y no como un pulpo antiguo transforma la visión aceptada sobre la historia de los cefalópodos. Este hallazgo indica que los pulpos surgieron mucho más tarde, durante el período Jurásico. La separación evolutiva entre pulpos y sus parientes de diez brazos, como los calamares, habría ocurrido en la era Mesozoica y no cientos de millones de años antes.

El fósil de Paleocadmus pohli, encontrado en el yacimiento de Mazon Creek en Illinois, representa ahora el registro más antiguo conocido de tejidos blandos de un nautilo, superando en unos 220 millones de años al récord anterior. Esto contribuye a una comprensión más precisa del origen de los nautilos, animales que hoy en día se consideran “fósiles vivientes” por su escasa evolución a lo largo del tiempo.

Las implicancias del descubrimiento alcanzan a toda la paleontología de invertebrados. Como subraya el doctor Clements en el comunicado de la Universidad de Reading, la revisión de fósiles controvertidos con nuevas técnicas puede proporcionar información inesperada sobre la evolución animal. El caso de Pohlsepia también ilustra cómo la ciencia puede cambiar de rumbo ante nuevas pruebas y cómo las herramientas tecnológicas continúan ampliando el conocimiento del pasado biológico de la Tierra.