
La sonda MAVEN de la NASA ha conseguido, tras una década de observaciones, una detección directa de actividad eléctrica similar a un rayo en Marte, un hallazgo que modifica la perspectiva científica sobre los procesos atmosféricos en el planeta rojo y que podría incidir en el diseño de futuras misiones y el análisis comparativo de atmósferas. El estudio fue publicado en la revista Science Advances.
Durante el análisis de más de 108.000 mediciones tomadas por la sonda MAVEN (siglas en inglés de Atmósfera de Marte y Evolución Volátil), los científicos identificaron una sola señal inequívoca: una onda silbante dispersa en frecuencia detectada en la ionosfera de Marte. El evento mostró una duración de 0,4 segundos y alcanzó frecuencias de hasta 110 Hz.
Esta observación constituye la única vez en que se localizó este tipo de señal entre decenas de miles de registros, lo que da cuenta de la rareza y dificultad asociadas a la detección de fenómenos similares a los rayos en Marte.
Los especialistas explicaron que este tipo de ondas, conocidas por su nombre técnico como ondas de silbato, suelen generarse en la Tierra por la actividad de rayos y se propagan siguiendo las líneas del campo magnético de un planeta. Cuando se produce un rayo, la descarga eléctrica emite una señal de radio de baja frecuencia que viaja a través de la magnetosfera, un comportamiento también documentado en Júpiter, Saturno y Neptuno, planetas que poseen campos magnéticos globales intensos.

Limitaciones del campo magnético de Marte y posibilidades de descargas eléctricas
El caso marciano representa una excepción: Marte no cuenta con un campo magnético global como la Tierra. Su actividad interna se extinguió hace miles de millones de años, lo que, en principio, reduce la capacidad de su atmósfera para mantener y canalizar este tipo de fenómenos eléctricos. No obstante, los investigadores aclaran que en el planeta rojo existen campos magnéticos localizados en la corteza, más intensos en el hemisferio sur y dispersos en distintas áreas de la superficie marciana, que pueden en ocasiones servir de canal para este tipo de ondas.
El equipo científico señala: “Simulaciones y experimentos de laboratorio sugieren que es probable que se produzcan descargas eléctricas en las tormentas de polvo marcianas similares a las observadas en las erupciones volcánicas terrestres y los remolinos de polvo. Durante las tormentas de polvo, los granos de polvo se cargan eléctricamente a través de las colisiones”.
Esta carga podría, bajo ciertas circunstancias atmosféricas, originar descargas eléctricas, como ya se ha comprobado en experimentos realizados en la Tierra. En el caso de Marte, la identificación de una onda silbante confirma el potencial de que se generen eventos eléctricos en el contexto de tormentas de polvo, aunque siguen siendo eventos sumamente escasos o difíciles de observar.
Las condiciones específicas detrás de una medición extraordinaria
Detectar esta señal requirió una conjunción de condiciones poco frecuentes. Para que la sonda MAVEN pudiera registrar la onda, era necesario un campo magnético localizado de gran intensidad y, además, una orientación particularmente vertical de ese campo respecto a la superficie. Estas condiciones deben coincidir con ciertas propiedades de la ionosfera y, además, el registro debe realizarse en el sector nocturno del planeta, exactamente cuando el campo magnético está alineado de manera vertical.

El informe del equipo precisa: “Observamos que, si bien las condiciones ionosféricas del lado nocturno estaban presentes en aproximadamente un tercio de las instantáneas de ondas analizadas, estas altas inclinaciones del campo magnético son extremadamente raras”. Es decir, las probabilidades de coincidir con todas las variables necesarias para detectar un evento eléctrico de este tipo son extremadamente bajas.
Implicaciones para la planetología comparada y misiones futuras
Un rasgo adicional complejiza el escenario: los autores del estudio aseguran que, aunque las condiciones para la aparición de estos silbidos eléctricos pueden darse ocasionalmente, la propia estructura de la ionosfera marciana tiende a dificultar la propagación o la captura de las señales. Las descargas eléctricas, en sí mismas, también pueden ser poco frecuentes o demasiado débiles, presumiblemente por procesos adicionales que limitan la formación del campo eléctrico necesario para que se produzca la ruptura dieléctrica responsable del relámpago.
El hallazgo contribuye con un dato crítico para los científicos planetarios. El dato numérico subraya su rareza: de más de 108.000 mediciones, solo se detectó un evento con una señal de hasta 110 Hz. Esta medición ha sido validada con modelos teóricos que ratifican que la propagación de la onda pudo darse efectivamente desde la superficie de Marte hasta la ubicación de la nave espacial. Sin embargo, el equipo no ha podido precisar la ubicación exacta de la descarga ni ha logrado confirmar con certeza si el origen fue efectivamente una tormenta de polvo marciana.
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