Hasta dónde llegó el ser humano bajo la Tierra y por qué no puede avanzar más

Desde minas extremas hasta perforaciones récord, la curiosidad científica chocó una y otra vez con barreras físicas imposibles de superar. Aun así, la investigación encontró caminos alternativos para revelar qué ocurre en las profundidades del planeta

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La mina de oro Mponeng
La mina de oro Mponeng en Sudáfrica es el punto más profundo al que llegó un ser humano, con solo 4 kilómetros bajo la superficie (Imagen Ilustrativa Infobae)

El interés por descubrir los secretos bajo nuestros pies persiste desde hace siglos. La ciencia logró establecer hasta qué punto descendió la humanidad, cuáles son los obstáculos principales y por qué resulta fundamental entender la estructura interna de la Tierra.

El planeta se compone de cuatro grandes capas: la corteza, el manto, el núcleo externo y el núcleo interno. Los seres humanos habitan la corteza, la zona más superficial y delgada. A pesar de los desafíos, la curiosidad científica ha impulsado la exploración hacia las profundidades, aunque los avances fueron limitados por la tecnología y las condiciones extremas.

De acuerdo con BBC, la mina de oro Mponeng, ubicada en Sudáfrica, representa el punto más profundo alcanzado por una persona: unos 4 kilómetros bajo la superficie. Este hito, aunque impresionante, apenas roza la corteza terrestre. El siguiente gran avance provino de la ingeniería y la ciencia, con proyectos que superaron los límites físicos humanos.

El pozo superprofundo de Kola
El pozo superprofundo de Kola en Rusia, la perforación artificial más profunda del planeta, alcanzó los 12,2 kilómetros tras 20 años de trabajo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los límites de la exploración subterránea

De acuerdo con la sismóloga Ana Ferreira, de la University College de Londres, la corteza terrestre varía en grosor: es más delgada bajo los océanos y puede alcanzar hasta 70 kilómetros bajo los continentes. Ferreira resaltó que la corteza es extremadamente frágil y constituye la base de la vida en la Tierra.

Para avanzar más allá de la corteza, los científicos recurrieron a la perforación. El pozo superprofundo de Kola, en el norte de Rusia, es la perforación más profunda creada por el ser humano. Según registros históricos, este pozo llegó a una profundidad de 12,2 kilómetros tras casi dos décadas de trabajo, finalizado en 1992. A pesar de ese logro, representa solo una fracción del grosor total de la corteza en esa región.

Chris Jackson, geocientífico británico, explicó que excavar a tales profundidades enfrenta desafíos enormes, como el incremento constante de la temperatura y la presión. El gradiente geotérmico, el ritmo al que aumenta el calor, promedia entre 25 y 32℃ por cada kilómetro descendido en la corteza continental. Además, la presión dificulta mantener estables los pozos, lo que limita la exploración directa.

La corteza terrestre, frágil y
La corteza terrestre, frágil y variable en grosor, constituye la base de la vida según la sismóloga Ana Ferreira (Imagen ilustrativa Infobae)

La ciencia detrás del conocimiento sobre el interior terrestre

Dado que la perforación directa encuentra límites físicos insalvables, la comunidad científica utiliza métodos indirectos para estudiar el interior del planeta. Según Ferreira, la clave reside en analizar las ondas sísmicas generadas por terremotos. Estas vibraciones atraviesan diferentes capas y materiales del planeta, lo que permite a los expertos obtener información clave sobre la composición y el comportamiento interno de la Tierra.

Los sismómetros miden las propiedades de las ondas, que se modifican al atravesar materiales como roca sólida, magma o metal líquido. Según indicó Jackson a BBC, esta técnica se describe como una “tomografía computarizada de la Tierra”, ya que permite construir imágenes detalladas del subsuelo utilizando datos de múltiples terremotos y eventos sísmicos.

Ferreira afirmó que estos análisis permitieron confirmar la existencia del manto, el núcleo externo líquido y el núcleo interno sólido, además de proporcionar datos sobre su composición. Esta información resulta esencial para comprender los fenómenos que afectan la superficie, como la actividad sísmica y volcánica.

La exploración geológica impulsa el
La exploración geológica impulsa el desarrollo de energía geotérmica, una alternativa limpia sustentada por el calor interno del planeta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Importancia práctica y científica de conocer el interior del planeta

El estudio de las capas profundas de la Tierra trasciende la mera curiosidad geológica. Según Ferreira, conocer cómo funciona el manto y las demás capas permite entender el origen de terremotos, la formación de montañas y la actividad volcánica. Esta comprensión resulta vital para la prevención de desastres naturales y la planificación urbana en zonas de riesgo.

La investigación sobre el interior terrestre también impulsa el desarrollo de fuentes de energía renovable. El calor interno del planeta podría utilizarse para generar energía geotérmica, una alternativa limpia y sostenible. Jackson explicó que el conocimiento sobre la estructura subterránea ayuda a evaluar el potencial de explotación de este recurso.

Ferreira señaló que los hallazgos sobre la evolución del planeta podrían compararse en el futuro con los de otros cuerpos celestes. El estudio de la Tierra sirve como modelo para investigar la historia y dinámica de planetas vecinos, ampliando así el campo de la exploración espacial y la astrofísica.

El incremento de la temperatura
El incremento de la temperatura y la presión es la principal barrera física que limita la exploración directa al interior de la Tierra (POLITICA INVESTIGACIÓN Y TECNOLOGÍA NASA)

Un viaje inacabado hacia el centro de la Tierra

A pesar de los avances científicos y tecnológicos, el ser humano apenas ha arañado la superficie terrestre. La combinación de temperaturas extremas, presiones elevadas y limitaciones en la ingeniería impide una exploración directa mucho más profunda. Sin embargo, la ciencia encontró métodos ingeniosos para obtener información sobre las capas más inaccesibles.

Las ondas sísmicas brindan una ventana única al interior del planeta, permitiendo a los expertos reconstruir mapas detallados de lo que ocurre bajo nuestros pies. La exploración subterránea, aunque limitada por la tecnología actual, continúa siendo un campo clave para comprender los procesos fundamentales que moldean el mundo.

Comprender la estructura interna de la Tierra no solo amplía el conocimiento humano, sino que también contribuye a la seguridad, el desarrollo energético y la exploración espacial. El viaje hacia el centro del planeta sigue abierto, impulsado por la curiosidad y la necesidad de entender el entorno en que vivimos.