
Las bacterias que viven en el intestino forman parte de la microbiota y suelen pasar desapercibidas, pero una investigación científica sugirió que pueden tener un poder insospechado sobre la mente.
El hallazgo fue publicado en la revista Molecular Psychiatry. Detectaron que la microbiota intestinal de pacientes con depresión bipolar, al ser trasplantada a ratones, provocó en los animales cambios en la conectividad cerebral y en la transmisión de dopamina, una molécula fundamental para el ánimo y la motivación.
El trabajo fue realizado por Anying Tang, Yiwen Chen, Ke Si, Jianbo Lai, Wei Gong y Shaohua Hu, pertenecientes a instituciones y laboratorios de China como el Laboratorio Estatal Clave de Fotónica Extrema y el Departamento de Psiquiatría del Primer Hospital Afiliado de la Universidad de Zhejiang.

Comprobaron que los ratones que recibieron la microbiota de pacientes con depresión bipolar mostraron comportamientos similares a la enfermedad y alteraciones en zonas cerebrales vinculadas al control de las emociones.
“Nuestros resultados mostraron que la colonización de la microbiota intestinal de pacientes con depresión bipolar puede inducir conductas similares a la depresión bipolar”, afirmaron los científicos.
El descubrimiento podría transformar la visión sobre el origen y el abordaje de la depresión bipolar.
Qué es la depresión bipolar

La depresión bipolar es un trastorno mental caracterizado por alternancia de episodios de ánimo bajo (depresión) y fases de euforia o mayor energía (manía).
Sus síntomas pueden confundirse con otros trastornos. El interés por la microbiota intestinal creció porque se sabe que ayuda a regular la inmunidad y el metabolismo, y ahora se explora cómo puede influir en la salud mental.
Antes de que se hiciera el nuevo estudio, se habían reportado diferencias en la microbiota de personas con trastornos psiquiátricos, pero quedaba por saber si esas bacterias podían causar síntomas en el cerebro o solo acompañaban a la enfermedad.

El equipo diseñó un experimento directo: trasplantó la microbiota de pacientes con depresión bipolar a ratones para observar si desarrollaban síntomas parecidos y ver qué conexiones neuronales se modificaban.
La meta era descubrir si la microbiota de pacientes podía provocar cambios en el cerebro y la conducta de los ratones, y qué circuitos neuronales resultaban alterados.
Bacterias, ratones y emociones

Los investigadores seleccionaron muestras de microbiota de seis pacientes con depresión bipolar y seis personas sanas. Ninguno había tomado medicamentos, antibióticos ni probióticos. Las muestras se trasplantaron a ratones criados en condiciones controladas, con la misma alimentación y entorno. Así, cualquier diferencia observada se atribuye a la microbiota recibida.
Luego del trasplante, los ratones con microbiota de pacientes mostraron menos actividad y más tiempo en quietud, comportamientos similares a los síntomas depresivos.
Los ratones presentaron una disminución en la densidad de espinas dendríticas en las neuronas de la corteza prefrontal medial.
El análisis de sus cerebros mostró menos conexiones entre la corteza prefrontal medial y el área tegmental ventral, regiones que participan en la motivación y el control de emociones.

El estudio detalló que “menos conexiones se observaron entre el área tegmental ventral y las neuronas glutamato de la corteza prefrontal medial, con respuesta de dopamina atenuada en ratones con depresión bipolar”.
Los ratones desarrollaron un perfil bacteriano y una expresión genética parecida a la de los pacientes.
Los investigadores identificaron un solapamiento de 259 especies bacterianas entre ambos grupos.

El análisis genético reveló menos presencia de genes vinculados a la plasticidad sináptica, el proceso que facilita la conexión entre neuronas.
Además, la traducción en la zona postsináptica, mecanismo que regula la eficacia de los contactos neuronales, estaba disminuida.
Para rastrear las conexiones neuronales, el equipo empleó técnicas avanzadas y confirmó que solo la vía relacionada con la dopamina presentaba menos marcadores en los ratones con microbiota de pacientes.
Nuevas pistas para futuros estudios

Los investigadores sugirieron que la microbiota intestinal podría convertirse en una herramienta para diagnosticar y tratar la depresión bipolar.
El modelo animal desarrollado servirá para probar terapias dirigidas a la microbiota.
Aclararon que solo participaron donantes masculinos y que el enfoque estuvo en síntomas depresivos, sin analizar la manía.

También mencionaron que el entorno compartido por los animales pudo influir en las conductas observadas.
El equipo destacó que el hallazgo abre preguntas sobre la relación entre microbiota y salud mental.
Todavía falta mucho por entender sobre el vínculo entre el intestino y el cerebro. Estos resultados invitan a mirar las bacterias intestinales como posibles aliadas para tratar la depresión bipolar.
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