
¿Y si algunos de los grandes relatos sobre alimentación y comercio en el Mediterráneo antiguo fuesen apenas una ilusión química? Un nuevo estudio de la Universidad Cornell, publicado en el Journal of Archaeological Science, siembra dudas profundas sobre décadas de identificaciones de aceite de oliva en hallazgos arqueológicos de la región.
La investigación demuestra que los residuos de aceites vegetales, incluido el de oliva, se degradan con rapidez en suelos calcáreos —típicos del Mediterráneo—, lo que dificulta su detección en fragmentos de cerámica y pone en entredicho interpretaciones clave sobre la vida en civilizaciones milenarias.
El aceite de oliva: un símbolo difícil de rastrear para la ciencia
Durante siglos, el aceite de oliva ha sido considerado uno de los pilares de la cultura, la economía y la dieta del Mediterráneo. Sin embargo, la evidencia arqueológica que respalda su uso histórico resulta más frágil de lo que se pensaba.
El motivo principal radica en la dificultad para distinguir, a nivel químico, los residuos de aceite de oliva de los de otros aceites vegetales y grasas animales una vez que han atravesado siglos de degradación bajo tierra.

Rebecca Gerdes, autora principal del estudio y especialista en arqueología de materiales, explicó que existe una tendencia a asociar ciertos biomarcadores con el aceite de oliva sin suficiente fundamento analítico. Según la experta, “la composición química puede ser confusa y, al degradarse, los residuos pueden parecerse a los de otros aceites o incluso a grasas animales”. Esta falta de precisión complica la reconstrucción histórica y puede haber llevado a falsas atribuciones en hallazgos destacados del Mediterráneo.
Una metodología experimental que pone a prueba certezas históricas
El proyecto comenzó en 2019 y unió esfuerzos de la Universidad Cornell y el Instituto Chipre, combinando arqueología, ingeniería química y ciencia de materiales. Las restricciones de viaje derivadas de la pandemia obligaron a replantear la experimentación: el Cornell Soil Health Lab recibió y esterilizó muestras de suelo calcáreo de Chipre, representativas de contextos típicamente mediterráneos, y recurrió a suelo ácido local de Nueva York para comparar comportamientos.
El equipo fabricó pastillas de cerámica de arcilla terracota, las impregnó con aceite de oliva y las enterró en ambos tipos de suelos. Dichas muestras se mantuvieron a 50 ℃ durante un año, método diseñado para simular siglos de degradación en condiciones controladas. El análisis químico, liderado por Jillian Goldfarb de Cornell Engineering, recurrió a técnicas desarrolladas en investigaciones sobre biocombustibles, permitiendo identificar y cuantificar los residuos con alta precisión.
La degradación en suelos calcáreos complica la identificación

Tras analizar las muestras extraídas, los científicos detectaron una degradación muy marcada del aceite de oliva en los fragmentos de cerámica sepultados en suelo calcáreo de Chipre.
El resultado fue una disminución significativa de los biomarcadores esenciales, como los ácidos dicarboxílicos, lo cual dificulta severamente la identificación de aceites vegetales con métodos convencionales. Estas alteraciones no se observaron con la misma intensidad en las muestras bajo suelo ácido de Nueva York, donde los residuos perduraron en mejores condiciones.
Este hallazgo implica que muchas de las afirmaciones sobre la presencia de aceite de oliva en piezas arqueológicas mediterráneas podrían haber sido interpretaciones erróneas. La degradación acelerada borra rastros críticos y abre la puerta a confundir aceites con otras sustancias orgánicas, alterando la forma en que se comprende la economía, el comercio y los hábitos alimentarios antiguos. Reconsiderar el peso de los suelos locales en los análisis de restos orgánicos resulta esencial para la reconstrucción del pasado.
Impulso a una revisión científica y nuevos estándares para la arqueología

Los resultados obtenidos por el equipo de la Universidad Cornell muestran la necesidad de actualizar los protocolos de análisis de residuos en la arqueología mediterránea. El trabajo publicado en Journal of Archaeological Science enfatiza que, sin esta adaptación, pueden perpetuarse interpretaciones erróneas sobre el papel del aceite de oliva en sociedades antiguas.
Revisar la validez de los descubrimientos históricos bajo la luz de la degradación química permitirá dotar de mayor precisión y rigor a la disciplina. Esto implica no solo analizar el residuo en sí, sino también considerar el ambiente y el contexto donde se conservó durante milenios. La propuesta surge como un llamado a la comunidad científica internacional para repensar criterios y priorizar enfoques multidisciplinarios.
Un cambio de paradigma para la comprensión del pasado mediterráneo
El estudio subraya que interpretar los restos arqueológicos exige una atención minuciosa al entorno físico y ambiental en el que fueron hallados. La degradación acelerada de los aceites en suelos calcáreos transforma radicalmente la manera de abordar el análisis de cerámica antigua y otros artefactos.
La integración de abordajes científicos y tecnológicos robustos, junto a la revisión crítica de hallazgos previos, promete reescribir aspectos fundamentales de la historia del aceite de oliva en el Mediterráneo. Para los investigadores, este es el primer paso hacia una arqueología más precisa, capaz de aproximarse con mayor fidelidad a las verdaderas costumbres, economías y culturas de la región.
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