
Investigadores de la Universidad de Exeter, en colaboración con expertos de Oxford, Tanzania y Alemania, registraron un descubrimiento que desafió la percepción histórica sobre la comunicación vocal del león africano.
El avance se publicó en la revista Ecology and Evolution, donde los científicos informaron que identificaron “un nuevo tipo de rugido en los leones africanos, bautizado como rugido intermedio”. Esta variante de la vocalización, hasta ahora desconocida, amplió el repertorio sonoro del felino y sumó elementos a las estrategias de conservación de una especie en declive.
Para concretar el hallazgo, el equipo instaló 50 grabadoras autónomas en el Parque Nacional Nyerere, al sur de Tanzania. A su vez, colocaron collares con micrófonos en varios leones en la reserva privada de Bubye, en Zimbabue. Así obtuvieron más de 3.000 vocalizaciones en condiciones diversas, abarcando territorios extensos con baja densidad de observadores humanos.

Características del rugido intermedio
La presencia del rugido intermedio en la secuencia vocal del león sorprendió por ciertas particularidades. Los investigadores lo describieron como “más corto y menos variable en frecuencia que el conocido rugido ‘a pleno pulmón’”. Según detallaron: “Este rugido intermedio siempre aparece tras el rugido principal, como si fuera una ‘coda’ o cierre de la secuencia”.
Esta vocalización se caracteriza por un tono más plano y una frecuencia inferior. “No se había identificado antes, quizá porque se confundía con variantes débiles del rugido completo”, expusieron los expertos.
“La identificación de estos rugidos dependía en gran medida del criterio de los expertos, lo que introducía un posible sesgo humano. Nuestro nuevo método, basado en IA, promete una monitorización más precisa y menos subjetiva, lo cual es crucial para los conservacionistas que trabajan para proteger a las menguantes poblaciones de leones”, señaló el autor principal del estudio, Jonathan Growcott, de la Universidad de Exeter.

Implicanciones para la conservación
El descubrimiento se inscribe en un contexto de preocupación por la merma de las poblaciones de león africano. En la actualidad, las estimaciones ubican el número de ejemplares en la naturaleza en 20.000 a 25.000 individuos en todo el continente. En las últimas décadas, la cantidad de leones libres cayó un 75%, y las técnicas convencionales para el monitoreo, como el uso de cámaras trampa o rastreo de huellas, resultaron costosas y menos eficaces frente a los desafíos actuales.
Según el equipo investigador: “Los rugidos constituyen señales únicas que pueden utilizarse para estimar el tamaño de las poblaciones y monitorizar a los individuos”. En contextos donde el acceso visual a los animales es limitado por la densidad de la vegetación o la amplitud de la sabana africana, el análisis de vocalizaciones abre la puerta a muestreos indirectos y masivos.
Los investigadores aseveraron que “si se pueden identificar rugidos de forma automática, sin intervención humana, es posible censar a los leones por su voz, sin necesidad de verlos ni capturarlos”.

Variaciones regionales y nuevos interrogantes
El análisis minucioso de las grabaciones en distintas regiones del continente también arrojó indicios sobre posibles variantes regionales de los rugidos. Los científicos notaron diferencias sistemáticas al comparar los datos de Tanzania con los de Zimbabue. Los algoritmos incluso clasificaron repetidas veces como atípico el rugido de un ejemplar procedente de Botsuana, lo que llevó a preguntarse si existen en los leones estructuras acústicas comparables a acentos o dialectos.
A pesar del avance que permitió la identificación del rugido intermedio, aún quedan preguntas abiertas sobre su función social y comunicativa. “¿Para qué sirve este tipo de llamada? ¿Tiene una función social distinta? ¿Podría transmitir información diferente a otros leones?”, plantearon los autores en sus reflexiones.
El aporte tecnológico, por su carácter replicable y económico, sentó nuevas bases para la investigación de la bioacústica aplicada a la conservación y el seguimiento poblacional de grandes carnívoros. “Creemos que es necesario un cambio radical en el monitoreo de la fauna silvestre y una transición a gran escala hacia el uso de técnicas acústicas pasivas. A medida que la bioacústica mejore, será fundamental para la conservación efectiva de los leones y otras especies amenazadas”, sostuvo Growcott.
El estudio se suma a una tendencia creciente en la ciencia de utilizar el sonido para comprender y proteger la vida silvestre. “Ya se ha aplicado con éxito en elefantes, ballenas y aves, pero ahora el león se suma a la lista. Y lo hace con un rugido que, literalmente, nadie había escuchado antes”, subrayaron los autores.
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