
La irrupción de la inteligencia artificial en la fertilización in vitro está transformando la labor de los embriólogos y abriendo nuevas oportunidades para quienes buscan ser padres. Herramientas como CHLOE, desarrollada por Fairtility y aprobada por la FDA en Estados Unidos, permiten analizar el desarrollo embrionario con un nivel de precisión hasta ahora imposible.
En un contexto donde el uso de la tecnología reproductiva aumenta y la falta de especialistas se agudiza, clínicas como Genesis Fertility ya integraron estos sistemas, ofreciendo a los pacientes una experiencia más informada y personalizada. Según el MIT Technology Review, la automatización reconfigura el trabajo en los laboratorios de fertilidad y promete resultados clínicos optimizados.
Desafío actual de la embriología en la fertilización in vitro
La fertilización in vitro (FIV) es una de las principales alternativas para quienes desean formar una familia, pero la creciente demanda puso bajo presión tanto a los laboratorios como a los embriólogos.
Estos especialistas son responsables de supervisar el desarrollo y la selección de embriones, además de mantener condiciones óptimas en el laboratorio. En lugares como Estados Unidos, la escasez de embriólogos y consejeros genéticos ya es un problema crítico.

El método tradicional de selección requiere observaciones frecuentes del desarrollo embrionario, lo que implica tareas técnicas pero también una considerable carga administrativa. Klaus Wiemer, director científico de Fairtility, estimó que los embriólogos destinan hasta un 40% de su jornada laboral a actividades alejadas de la ciencia, lo que limita su tiempo para dedicarse al análisis y perfeccionamiento de los procedimientos de FIV.
Llegada de la inteligencia artificial al laboratorio
Frente a este escenario, la IA surge como una aliada estratégica. Fairtility desarrolló CHLOE (“Cultivating Human Life through Optimal Embryos”), un sistema de IA entrenado con millones de datos de embriones y sus correspondientes resultados clínicos. Es la primera herramienta de este tipo que recibió aprobación de la FDA para ser utilizada en la evaluación embrionaria.
En la práctica, clínicas como Genesis Fertility integraron el sistema CHLOE a sus ensayos clínicos, permitiendo a los pacientes acceder a esta tecnología de evaluación sin coste adicional. El uso del incubador time-lapse, necesario para este proceso, sí implica un cargo específico.
La automatización y la calidad del proceso de selección embrionaria reciben así un impulso significativo, optimizando recursos y mejorando la toma de decisiones.

Cómo funciona CHLOE y la tecnología de selección de embriones
El proceso de CHLOE se basa en la captación continua de imágenes de los embriones mediante sistemas de video time-lapse que operan durante varios días, sin sacar los embriones del incubador. Este procedimiento permite evaluar tanto la morfología (aspecto) como la morfocinética (patrones y tiempos de desarrollo) de cada embrión.
A diferencia de los métodos convencionales, que sólo ofrecen observaciones puntuales, la tecnología time-lapse ofrece una visión completa y en profundidad del desarrollo. CHLOE procesa todos estos datos, compara los patrones observados con modelos óptimos de desarrollo y genera una puntuación basada en IA sobre la calidad y el potencial de implantación de cada embrión.
MIT Technology Review señaló que este análisis contempla millones de variables, como las características de división celular o el tamaño de la masa celular interna. El portal de Genesis Fertility resaltó además que el sistema es capaz de detectar patrones imposibles de percibir para el ojo humano, sumando objetividad y profundidad al proceso de selección.

Impacto en el trabajo de los embriólogos y en los resultados clínicos
La adopción de la IA no tiene como objetivo reemplazar a los especialistas, sino potenciar su trabajo. Según Wiemer, la IA permitirá a los embriólogos volver a enfocarse en la investigación y la optimización de los procedimientos, en vez de dedicar parte de su jornada a tareas administrativas. “La IA nos permitirá despejar el campo de la embriología para que podamos volver a ser verdaderos científicos”, afirmó.
CHLOE funciona como un asistente virtual, colaborando en la selección de embriones, asegurando condiciones óptimas y facilitando la comunicación de resultados a pacientes y personal médico. Los pacientes incluso pueden recibir un video de su embrión transferido, lo cual suma un componente emocional y educativo.
Aunque la tecnología no garantiza el éxito absoluto del embarazo, el uso combinado de análisis avanzado y criterio clínico demostró tasas de éxito alentadoras en los ensayos.

Limitaciones, desafíos y perspectivas futuras
Existen limitaciones en el uso de IA en la selección de embriones. MIT Technology Review aclaró que la eficacia de CHLOE fue validada mayormente de forma retrospectiva; aunque posee la aprobación de la FDA, su implementación más amplia exige más evidencia clínica a futuro.
Además, la clínica Genesis Fertility recalcó que el modelo no sustituye el juicio del equipo médico, no determina el sexo del embrión, y el éxito del tratamiento depende también de factores uterinos y del momento idóneo para la transferencia.
El acceso al sistema CHLOE sigue restringido a ensayos clínicos y exige incubadores específicos. Hacia adelante, se prevé que la evaluación automática y continua de embriones mediante IA se convierta en práctica habitual en laboratorios de FIV.
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