
La región de Luisiana, en Estados Unidos, fue un extenso mar cálido habitado por criaturas marinas imponentes. Esta realidad quedó al descubierto gracias a la labor de un equipo internacional de paleontólogos, quienes reconstruyeron una imagen precisa del mundo que existía justo antes de la extinción generada por el impacto del asteroide Chicxulub.
Mediante excavaciones, análisis fósiles publicados en LSU Scholarly Repository e imágenes sísmicas, los científicos mostraron los ecosistemas y catástrofes que forjaron la región.
Contexto paleontológico y geológico previo al asteroide
Según los autores del trabajo, hace unos 66 millones de años, el territorio actual de Luisiana permanecía bajo las aguas del Golfo, conformando un ecosistema marino diverso. Alternancias entre ambientes marinos y continentales a lo largo del tiempo propiciaron la formación de depósitos de fósiles, especialmente en zonas donde domos salinos afloran rocas del Cretácico superior.

Aunque la humedad y los sedimentos complican la búsqueda de fósiles hoy en día, las evidencias recuperadas confirman la existencia de una fauna rica y variada en aquellos mares.
Investigaciones consignadas en la obra Vertebrate Fossils of Louisiana detallan la historia geológica de la región y muestran cómo la composición del subsuelo y los eventos catastróficos posteriores determinaron la preservación de registros fósiles cruciales. Estos materiales resultan vitales para comprender el periodo final de la era de los dinosaurios.
Un hallazgo clave en Luisiana fue la identificación de fósiles de mosasaurios, depredadores marinos de gran tamaño que llegaron a superar los 14 metros. Aunque los registros fósiles de mosasaurios son más frecuentes en otros estados del Golfo, los ejemplares encontrados en la parroquia de Bienville destacan por su singularidad.

Allí, domos de sal llevaron a la superficie rocas repletas de restos marinos, entre ellos dientes y vértebras de mosasaurios del género Prognathodon.
Estos fósiles y los de tiburones como Squalicorax y dinosaurios dromaesóridos sugieren la existencia de un ecosistema marino con “monstruos marinos que competían y carroñeaban entre sí”. El trabajo conjunto de la Southern Methodist University y otras entidades documentó las relaciones e interacciones de estos reptiles justo antes del evento catastrófico.
Aunque los fósiles de reptiles marinos del Cretácico en Luisiana son menos numerosos, permiten trazar conexiones con especies de otras regiones, incluyendo hallazgos africanos. La relativa escasez de afloramientos fósiles incrementa el valor de cada pieza recobrada, que se convierte en eslabón único dentro del rompecabezas paleontológico local.

Evidencias del impacto del asteroide Chicxulub
Los científicos relataron que la gigantesca extinción que puso fin a los dinosaurios y a gran parte de la vida quedó también reflejada en las señales geológicas de Luisiana. El choque del asteroide de casi diez kilómetros ocurrido generó tsunamis, terremotos, incendios y alteraciones extremas del clima.
La detección mediante imágenes sísmicas de imponentes estructuras denominadas “megarondas fantasmales” o megaondulaciones en el subsuelo de la región, refleja la magnitud del tsunami originado por el impacto. Estas formaciones, de hasta 16 metros de altura y separadas más de medio kilómetro, representan la huella física del fenómeno, y podrían ser las olas fósiles más prominentes halladas hasta la fecha.
El registro fósil y los sedimentos de Luisiana muestran la abrupta interrupción de un ecosistema vibrante y la posterior transición ecológica hacia nuevas formas de vida en el Paleoceno.

Según los expertos, desaparición de los grandes reptiles tras el impacto permitió la expansión de los mamíferos. Así lo demuestra el hallazgo del fósil de Anisonchus fortunatus, un ungulado primitivo del Paleoceno descubierto en un pozo petrolero a gran profundidad. Este pequeño y fragmentario resto, con una antigüedad de 63 a 62 millones de años, marca el inicio del dominio mamífero tras la extinción de los dinosaurios y resulta clave para rastrear la recuperación ecológica regional.
Para los autores, la presencia de estos fósiles revela cómo especies de mamíferos comenzaron a diversificarse y ganar terreno en las antiguas costas de Luisiana, al configurar un mundo radicalmente transformado.
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