
Hace 66 millones de años, un asteroide impactó la Tierra y generó el cráter Chicxulub en el Golfo de México. Ese hecho resultó en la extinción de los dinosaurios no aviares y aproximadamente el 70% de todas las especies marinas.
A pesar de la devastación causada por el impacto, los científicos se han preguntado cómo la vida marina pudo recuperarse en la misma área afectada.
Ahora, un equipo de investigadores de Japón, España, Bélgica, Estados Unidos y Reino Unido encontró que un sistema hidrotermal generado por el impacto del asteroide contribuyó a la recuperación de la vida marina en el cráter Chicxulub.
Este sistema liberó nutrientes en el agua, lo que favoreció el crecimiento de vida marina durante al menos 700.000 años. Y la actividad hidrotermal continua fue clave en este proceso. Los investigadores en el estudio publicado en la revista Nature Communications.

La geóloga Honami Sato, autora principal del estudio y profesora asistente en la Universidad Kyushu de Japón, comentó: “Después del impacto del asteroide, el Golfo de México experimentó un proceso de recuperación ecológica muy distinto al del océano global, ya que la actividad hidrotermal continua creó un ambiente marino único”.
La científica trabajó con investigadores de la Universidad de Texas en Austin, la Universidad Libre de Bruselas, en Bélgica y la Universidad de Zaragoza, en España.
¿Dónde está el cráter que dejó el asteroide que mató a los dinosaurios?

El cráter que dejó el asteroide responsable de la extinción de los dinosaurios está ubicado en la península de Yucatán, en el sureste de México. Se conoce como el cráter Chicxulub.
Se formó por el impacto ocurrido hace aproximadamente 66 millones de años, al final del Cretácico, cuando un asteroide de entre 10 y 15 kilómetros de diámetro chocó contra la Tierra.
Este evento se considera una de las principales causas de la extinción masiva que afectó al 75% de las especies del planeta, incluidos los dinosaurios.
El cráter tiene un diámetro de aproximadamente 150 kilómetros y una profundidad estimada de 30 kilómetros en el momento del impacto, aunque hoy está parcialmente cubierto por el Golfo de México y enterrado bajo 600 metros de sedimentos.

Aunque la estructura subterránea es difícil de ver a simple vista, ha sido identificada gracias a estudios geofísicos y perforaciones realizadas en la región.
La teoría del impacto fue propuesta por el científico Luis Alvarez y su equipo en 1980, cuando sugirieron que un asteroide había causado el cambio climático catastrófico que llevó a la extinción de los dinosaurios.
El descubrimiento del cráter Chicxulub y su confirmación en 1991 aportaron pruebas clave que respaldaron la hipótesis del impacto como una de las causas de la extinción de los dinosaurios.
Qué quisieron estudiar los científicos sobre el cráter

Los investigadores se centraron en comprender cómo la vida marina se recuperó después del impacto del asteroide. Querían saber si los sistemas hidrotermales creados por el impacto, es decir, las fuentes de agua caliente bajo el mar, influyeron en la química del océano y ayudaron a regenerar la vida marina en la zona afectada, específicamente en el Golfo de México.
Para hacer esto, los científicos estudiaron los elementos químicos que se liberaron en el océano, como el osmio, que proviene del asteroide.
Hicieron un análisis de muestras de sedimentos obtenidas del cráter. Utilizaron isótopos de osmio y otros elementos químicos para estudiar la recuperación ecológica post-impacto. Esos elementos les ayudaron a reconstruir el proceso de recuperación de los ecosistemas marinos.
Los investigadores querían ver cómo los nutrientes generados por esta actividad hidrotermal impactaron la biodiversidad marina y si este proceso fue distinto al que ocurrió en otros océanos.
Encontraron que la liberación de osmio, un elemento asociado con los meteoritos, ayudó a enriquecer el entorno marino.

“Cuando los sistemas hidrotermales liberaban osmio, el tipo de plancton presente en el ecosistema era característico de ambientes ricos en nutrientes”, expresaron. Este enriquecimiento de nutrientes fue crucial para la proliferación de vida marina en la zona afectada.
¿Cómo el hallazgo ayuda a entender otros eventos de impacto?
El hallazgo abre una perspectiva diferente sobre cómo los impactos de asteroides afectan los ecosistemas marinos. A través del análisis de los isótopos de osmio y otros elementos, los científicos pudieron reconstruir el proceso de recuperación de la vida marina en el cráter Chicxulub.

Este enfoque permite a los investigadores “demostrar el potencial de un evento de impacto para afectar el océano que está por encima del cráter durante cientos de miles de años”. Esto podría servir para comprender cómo impactos similares podrían generar condiciones propicias para la vida en otros planetas o cuerpos celestes.
Según Sean Gulick, coautor del estudio: “Estamos aprendiendo cada vez más sobre la importancia de los sistemas hidrotermales generados por impactos para la vida. Este artículo avanza en demostrar el potencial de un evento de impacto para afectar el océano sobreyacente durante cientos de miles de años”.
El descubrimiento muestra que los impactos de asteroides pueden generar condiciones que sostienen la vida durante largos periodos, a través de la liberación de nutrientes en el ecosistema marino.
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