Durante más de cinco siglos, el Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci ha sido considerado una obra maestra que fusiona arte, anatomía y geometría. Sin embargo, el método exacto que permitió al artista encajar el cuerpo humano dentro de un círculo y un cuadrado seguía sin resolverse. Esa incógnita acaba de recibir una nueva interpretación.
El dentista e investigador londinense Rory Mac Sweeney descifró el supuesto “código geométrico” oculto en la figura, al identificar un triángulo equilátero entre las piernas del dibujo. El estudio fue publicado en la revista Journal of Mathematics and the Arts, y se basa en una frase de Da Vinci que había pasado inadvertida en sus anotaciones: “El espacio entre las piernas será un triángulo equilátero”. Mac Sweeney sostiene que esta figura es la clave geométrica del dibujo, y no una simple indicación compositiva.
Esta revelación resuelve un enigma que ha desconcertado a académicos desde el siglo XV. A diferencia de otras teorías, la propuesta de Mac Sweeney se ajusta con precisión a las medidas del dibujo original. En su análisis, plantea que Da Vinci resolvió la proporción desplazando los centros de ambas figuras: ubicó el del círculo en el ombligo y el del cuadrado en la ingle, lo que permitió que las extremidades se alinearan dentro de ambas formas sin romper la armonía visual.

Una pista ignorada en las notas de Leonardo
El hallazgo se centra en una afirmación específica presente en las notas manuscritas que acompañan al dibujo. Según Mac Sweeney, esta referencia al triángulo equilátero no es metafórica, sino literal. Su análisis vincula esta figura con una estructura anatómica conocida como el triángulo de Bonwill, descrita por primera vez en 1864 por el dentista William Bonwill. Este triángulo se forma al conectar los puntos donde la mandíbula inferior se articula con el punto medio de los dientes frontales inferiores. En promedio, sus lados miden aproximadamente diez centímetros.
La conexión entre esta estructura y el dibujo de Da Vinci sugiere que el triángulo oculto permite establecer una relación geométrica precisa: una proporción de 1,64 entre el lado del cuadrado y el radio del círculo. Esta relación coincide con lo que los matemáticos denominan proporción tetraédrica (1,633), característica de ciertas estructuras atómicas y configuraciones espaciales eficientes.

Geometría, anatomía y eficiencia estructural
El estudio plantea que la figura no solo representa proporciones ideales, sino que incorpora un principio geométrico observable en la naturaleza. Mac Sweeney explicó a The Independent, que el Hombre de Vitruvio constituye una representación visual de una ley natural de eficiencia estructural, anticipando observaciones científicas que no fueron formalizadas hasta siglos después.
Esta hipótesis encuentra respaldo en estudios anatómicos modernos. Un análisis publicado en 2019 sobre cien cráneos humanos identificó una proporción craneal promedio de 1,64 ± 0,04, en concordancia con la constante geométrica mencionada. Además, la odontología del siglo XX, especialmente a través del trabajo de George Monson, amplió el uso del triángulo de Bonwill para modelar la mandíbula humana como parte de una estructura tridimensional en forma de tetraedro.
Esta correspondencia sugiere que Leonardo, consciente o intuitivamente, habría reflejado un patrón geométrico que la ciencia reconocería mucho después. Su enfoque, según el artículo, no dependía de simbolismos esotéricos ni de la proporción áurea, sino de una observación empírica sustentada en la geometría del cuerpo humano.

Reconocimiento académico y validación empírica
El estudio ha sido sometido a revisión por pares y concluye que el Hombre de Vitruvio debe considerarse tanto una obra artística como una hipótesis científica sobre las proporciones humanas ideales. Journal of Mathematics and the Arts indica que la proporción hallada en el dibujo coincide con la estructura propuesta y con mediciones anatómicas modernas.
Investigaciones anteriores han comparado la obra de Leonardo con datos de más de 64.000 hombres y mujeres físicamente aptos, hallando que sus proporciones —altura de la ingle, ancho de hombros, longitud del muslo— se encuentran dentro del 10% de las medidas humanas actuales.

Para Rory Mac Sweeney, el hallazgo resalta la capacidad de Leonardo para anticipar principios estructurales universales. “Este dibujo encapsula una regla universal de diseño”, declaró al medio británico. “Muestra que el mismo ‘plano’ que la naturaleza usa para el diseño eficiente está en funcionamiento en el cuerpo humano ideal. Leonardo sabía, o intuía, que nuestros cuerpos están construidos con la misma elegancia matemática que el universo que nos rodea”.
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