
En el extremo noreste de Canadá, a orillas de la bahía de Hudson y cerca del municipio inuit de Inukjuak, un conjunto de piedras de aspecto grisáceo y vetas oscuras capturó la atención de la ciencia global.
Allí, en el Cinturón de Piedra Verde de Nuvvuagittuq, un nuevo estudio confirmó que estas formaciones rocosas tienen 4.160 millones de años, lo que las convierte en las más antiguas conocidas en la superficie terrestre. El análisis fue publicado el 26 de junio en la revista Science.
PUBLICIDAD
La edad estimada ubica a estas rocas dentro del eón Hádico, una etapa temprana y turbulenta de la historia terrestre que se extiende desde la formación del planeta, hace unos 4.540 millones de años, hasta aproximadamente los 4.030 millones de años.
Un debate de 15 años
Las rocas de Nuvvuagittuq fueron objeto de controversia desde que un estudio publicado en 2008 propuso una antigüedad de 4.300 millones de años. Sin embargo, posteriores investigaciones sugerían fechas mucho más recientes, de entre 3.300 y 3.800 millones de años, lo que generó un largo desacuerdo entre expertos.
PUBLICIDAD

“Durante más de 15 años, la comunidad científica debatió la edad de las rocas volcánicas del norte de Quebec”, explicó Jonathan O’Neil, geólogo de la Universidad de Ottawa y uno de los autores del nuevo estudio.
“Nuestra investigación previa sugería que podían tener 4.300 millones de años, pero eso no era el consenso”, añadió.
PUBLICIDAD
El equipo decidió entonces tomar nuevas muestras en una zona no analizada previamente. Las extracciones se realizaron en 2017, y el foco estuvo en formaciones denominadas intrusiones, es decir, rocas que se originaron cuando el magma se filtró entre capas preexistentes, se enfrió y solidificó bajo tierra. Estas intrusiones están compuestas de metagabro, un tipo de roca que resulta de la transformación del gabbro ígneo bajo condiciones de calor y presión.
Dos métodos, una misma edad
Para determinar su edad, los científicos aplicaron dos métodos distintos de datación radiométrica: uno basado en la desintegración del samario en neodimio, y otro, más preciso, centrado en la transformación del uranio en plomo. Pese a la diferencia entre las técnicas y los tipos de roca analizados, ambos métodos arrojaron el mismo resultado: 4.160 millones de años.
PUBLICIDAD

Estas cifras no solo sitúan al Cinturón de Nuvvuagittuq por encima del Complejo Acasta, ubicado en los Territorios del Noroeste de Canadá, cuyas rocas tienen aproximadamente 4.030 millones de años, sino que consolidan al sitio como el único registro rocoso conocido del eón Hádico. Aunque existen cristales individuales de circón de 4.400 millones de años hallados en Australia Occidental, no se han encontrado allí formaciones rocosas completas que daten de ese periodo.
El nombre “Hádico” proviene del dios griego del inframundo, Hades, y sugiere un entorno volcánico extremo. Sin embargo, el nuevo estudio plantea un escenario más complejo.
PUBLICIDAD
Además, el equipo sugiere que algunas de las intrusiones podrían haberse formado cuando la lluvia cayó sobre roca fundida, lo que permitió su enfriamiento y solidificación. Esa lluvia estaría compuesta de agua evaporada de los mares primitivos del planeta.

Una cápsula geológica para entender el origen de la vida
El descubrimiento representa un avance significativo en el estudio de los procesos geodinámicos de la Tierra primitiva y en la comprensión de cómo se formó su corteza más antigua. Según los autores, la particularidad del Cinturón de Nuvvuagittuq es que no solo ofrece una muestra directa de los materiales originales del planeta, sino que también preserva señales químicas de las primeras interacciones entre roca y agua.
PUBLICIDAD
“Comprender estas rocas es volver a los mismos orígenes de nuestro planeta”, expresó O’Neil. “Esto nos permite entender mejor cómo se formaron los primeros continentes y reconstruir el entorno del que pudo emerger la vida”.
Las muestras, que estuvieron enterradas durante miles de millones de años, representan hoy una oportunidad única para los científicos: conocer cómo era la Tierra antes del surgimiento de la vida, cuando apenas empezaban a delinearse los continentes y los océanos.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cómo el hielo antártico revela la trayectoria del Sistema Solar en la Vía Láctea
La investigación fue liderada por expertos de Alemania. Por qué aportaron una cronología detallada sobre encuentros del planeta con nubes de polvo y plasma cósmico

El aye-aye de Madagascar: el primate más extraño del mundo que evolucionó con rasgos de murciélago, roedor y pájaro carpintero
Un mamífero nocturno de hábitos esquivos desconcertó durante décadas a la comunidad científica debido a su anatomía inusual y a un método de alimentación casi único. Un biólogo consultado por Forbes profundizó en los mecanismos sensoriales y las adaptaciones que le permitieron ocupar un nicho ecológico prácticamente vacío

Recrean las condiciones de una estrella en un laboratorio: cómo este avance podría cambiar el futuro de la energía
Un equipo internacional liderado por el HZDR capturó por primera vez, en billonésimas de segundo, el momento exacto en que un láser transforma metal en plasma a millones de grados, abriendo nuevas posibilidades para el diseño de reactores de fusión nuclear

Cómo algunas aves logran que otras especies críen a sus hijos sin sospechar nada
El parasitismo de cría, presente en cerca del 1 % de las especies, desencadenó una carrera evolutiva de millones de años en la que atacantes y hospedadores se superan mutuamente sin descanso

Revelan cómo las plantas con flores sobrevivieron al asteroide que extinguió a los dinosaurios
Científicos de Bélgica lideraron el hallazgo que permite comprender por qué hay especies vegetales que resistieron las peores catástrofes ambientales de la historia de la Tierra



